Fútbol

Sin los últimos minutos el Villacarrillo estaría a dos puntos de la salvación

Los celestes encadenan tres partidos seguidos puntuando y quieren aferrarse a sus opciones./MARTOS CD
Los celestes encadenan tres partidos seguidos puntuando y quieren aferrarse a sus opciones. / MARTOS CD

Los celestes sumarían nueve puntos más en la tabla si no contasen los goles que han encajado a partir del minuto 85 de cada una de las jornadas

JESÚS MUDARRAJaén

Mientras los números no dicten lo contrario, el Villacarrillo no cesará en su empeño de seguir aferrándose a sus opciones de mantener la categoría a final de temporada. Es digna de alabanza la actitud que ha mantenido en todo momento la directiva y la plantilla ante una situación que habría acabado con la paciencia de cualquiera hace ya mucho pero que no ha conseguido hacerlo con la de los villacarrillenses.

Y eso que motivos para la desesperación ha habido. El fútbol ha mostrado de una forma más que reiterativa su cara más amarga a un conjunto que estaría mucho mejor colocado de lo que ahora se encuentra (penúltimo con 12 puntos) si los minutos finales de los partidos no se hubiesen convertido en una auténtica pesadilla para él.

Ya sea por nervios, ansiedad o mala fortuna, el Villacarrillo no ha sabido cerrar a lo largo de la temporada partidos que, de haber acabado como se preveían tendrían al equipo en una situación bien diferente. A los puntos que suman ahora mismo los de Párraga podríamos sumar nueve más si no contásemos los goles que estos han encajado a partir del minuto 85.

En este periodo fatídico para los jienenses se han escapado tres victorias y otros tres empates que ahora mismo vendrían de perlas para mantener más viva aun la llama de la esperanza.

Empezó ante el Martos

La maldición de los últimos minutos comenzó a forjarse en el derbi de la primera vuelta ante el Martos CD, cuando un gol de Oscar en el 86 arrebataba de las manos celestes un empate que les habría hecho puntuar por primera vez en la temporada. Más tarde, y en el mismo minuto 91, se escaparon otros dos empates ante la UD San Pedro y el Torredonjimeno y para entonces los finales de partido se habían convertido ya en un tormento lleno de fantasmas y nervios. Juegan muchos factores en una dinámica tan negativa como la que han tenido los celestes y sin duda los palos emocionales que han sufrido a lo largo del curso constituyen uno bien importante.

En el 90 logró el Huétor Vega empatar un partido que el Villacarrillo tenía ganado, al igual que hicieron Maracena y CD Rincón, semanas después, confirmando que la suerte le ha dado la espalda a unos villacarrillenses que, de haber sufrido esto, tendrían 21 puntos y estarían a dos de la línea de salvación.

El inicio de temporada fue muy duro para los celestes, tanto que acabó hipotecando el resto del curso y que allá por noviembre parecía condenarles a la resignación de ser los puntos fáciles del resto de equipos semana tras semanas, algo con lo que los de Ruano en su momento y ahora de Párraga no se conformaron, y siguen sin hacerlo.

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