Tercera División

Reparto de puntos entre el Atlético Mancha Real y el Torredonjimeno en un derbi de oficio

El balón parado fue una de las principales armas de los verdes en un nuevo derbi jienense. / MARÍAS COBO

Los tosirianos usaron un juego directo que les dio resultado mientras que los verdes encontraron en el balón parado su mayor fuente de peligro

JESÚS MUDARRAMANCHA REAL

No hubo brillo en el derbi de ayer, pero sí mucho fútbol. Dijo Rizos en la rueda de prensa posterior al partido que cada equipo juega como mejor le conviene sus armas y que todas las formas de jugar son válidas y ayer pudimos ver dos bien diferentes que acabaron dando el mismo resultado.

Los de Chumilla se plantaron en el Juventud con las ideas muy claras. Eran conscientes de la necesidad de ganar que tenía (y tiene) su rival y le cedieron la control del juego con la intención de aprovechar cada uno de sus fallos para ajusticiarlo al contragolpe. No les salió mal pero el Mancha Real es un equipo al que, si le das el balón, genera mucho fútbol. Los verdes, a pesar de las importantes ausencias y de ponerse hasta dos veces por debajo en el marcador fueron capaces de crear numerosas ocasiones de peligro, aunque sigue quedándoles un enorme debe en forma de errores defensivos que les pasan excesiva factura.

Para encender el derbi, el colegiado decretó falta en un derribo sobre Armando que pareció dentro del área. Olivares impidió que Joaquín pusiese justicia con un disparo que iba cerca de la cruceta. El encuentro estaba siendo de control y sin que ninguno de los dos equipos fuese capaz de hilvanar varios pases seguidos pero el Torredonjimeno aprovechó la primera que tuvo para ponerse por delante.

Los balones a la espalda de la defensa están siendo un auténtico quebradero de cabeza para los manchegos y Juanca ayer dio una nueva prueba de ello aprovechando la indefinición de Adri a la hora de salir para, con un toque sutil, desviar el balón lo justo y necesario para que acabase entrando en la portería.

Eu, de villano a héroe

El gol lo es todo en esto del fútbol y al Mancha Real le es esquivo en estas últimas jornadas. Cuando la fortuna te da la espalda nada sale y si no que le pregunten a Eu que desaprovechó en el minuto 20 y centro de Nando que más que un balón era un regalo. No acertó el delantero en un remate que era fácil y la grada lo castigó, al igual que había hecho antes con Adri, con algún silbido aislado. Debió servirle de revulsivo la reprimenda porque a los pocos minutos intuyó a la perfección donde caería un balón que Olivares no llegó a despejar. La enganchó con la zurda a modo de redención haciendo el empate y cerrando alguna que otra boca entre el respetable. Con la llegada del segundo tiempo el destino quiso que el Mancha Real recibiese un nuevo mazazo moral.

No había salido mal de la caseta el conjunto de Rizos pero de un córner a favor se formó un contragolpe en el que Juanca consiguió irse solo gracias que tanto Nando como Albertillo, que eran los que le cubrían, se escurrieron en el momento decisivo. Fue generoso Juanca cediendo el balón a la derecha en vez de definir para que Adri solo tuviese que empujarla. Por desgracia para los de Chumilla, el conjunto verde derrochó ayer personalidad y no tardó en reponerse al gol.

A los dos minutos Pedrito culminó una buena jugada manchega estrellando un balón en el poste. El cuero salió rechazado hacia la derecha desde donde el balón cayó servido a la perfección al segundo palo donde Bauti le dio una lección a Eu sobre cómo ha de rematarse de cabeza a la escuadra.

Creció el Mancha Real con el tanto mientras el Torredonjimeno esperaba paciente para volver a usar la velocidad que atesora arriba. Eu tuvo otra en el segundo palo, esta mucho más forzada, y llegó a rematar aunque sin demasiado acierto. La entrada de Quesada (otra buena noticia para el entrenador linarense) liberó a Pedrito y hubo al más de creación cuando ya se entraba en la última media hora de partido.

Pedrito, con problemas físicos incluidos, estaba siendo el timón de los suyos. Sus asistencias estaban siendo la principal fuente de peligro de los verdes aunque no encontraban un remate preciso que las convirtiese en gol.

Fuera por ver que la portería de Olivares de acercaba o porque el Torredonjimeno no conseguía dar ese último pase que habría roto la adelantada defensa manchega (salvaron los verdes in extremis en varias ocasiones) los últimos minutos se convirtieron en un auténtico asedio local. Con Bauti convertido en catapulta desde una y otra banda, se fueron sucediendo los balones colgados al abarrotada área tosiriana. Allí, en la última jugada del partido, Quesada tuvo una con la zurda que Chumilla aun no sabe cómo no entró en su portería pero es que además el rechace le cayó a Antelo quien, cuando ya solo tenía que empujarla, acabó fallando y certificando el reparto de puntos.

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