FÚTBOL

Javier Cruz, el mejor recogepelotas del mundo

Javier Cruz posa con su ídolo, Víctor Armero, que sacó de banda./IDEAL
Javier Cruz posa con su ídolo, Víctor Armero, que sacó de banda. / IDEAL

Su ídolo no es Neymar, Messi o Cristiano Ronaldo, admira a un futbolista blanco, Víctor Armero, al que le cedió el balón que acabó en gol. Su acción, al cederle el esférico a Víctor Armero con rapidez, fue clave en la victoria ante el Huétor Vega

JOSÉ A. GUTIÉRREZJAÉN

Javier Cruz tiene solo 12 años, pero para Salva Ballesta es uno de los mejores recogepelotas del mundo. Un ejemplo de que el eslogan 'Todos Sumamos' es algo más que palabras. No milita en las categorías inferiores del Real Jaén. Su único vínculo con la entidad jienense es cada dos domingos, cuando los blancos juegan en su feudo, pero el pasado 17 de diciembre rindió un gran servicio al club que lleva en su corazón. Los blancos ganaron por la mínima (1-0) al CD Huétor Vega en un encuentro cerrado y trabado que se decidió en el minuto 53. El esférico se perdió por banda izquierda, por donde atacaban los de la capital jienense y el saque acabó en gol gracias a lo ágil, eficaz y rápido que estuvo a la hora de devolver el balón a Víctor Armero, curiosidades del caprichoso destino su ídolo como futbolista, en una jugada que finalizó en gol Juan Carlos.

El tanto sirvió para que el Real Jaén se hiciera con los tres puntos y con la segunda posición del Grupo IX. El entrenador del Real Jaén, Salva Ballesta, quiso reconocerle la acción al chaval con un sentido abrazo. El que fuera delantero de Primera División e internacional con la selección española lo celebró primero con él, fue a buscarlo detrás del banquillo, y después con sus jugadores. Prioridades, principios y convicciones.

Su padre Pedro, es el delegado de campo del Real Jaén. «Tiene claras las consignas que se dan de agilizar el juego y lo que intentó fue eso. Tenía un balón en la mano y Víctor Armero estaba cerca y su objetivo fue darle el balón lo más rápido posible. Después se gira para buscar el esférico que se había perdido y se da la vuelta al escuchar en la grada la celebración del gol. Dice que cumplió con su misión y con lo que quiere Salva, darle velocidad cuando el equipo lo necesita».

Ballesta «se fundió con él en un abrazo y eso le dio mucha vida al niño, porque recuerdo que en el partido del Linares le había inquirido para que diera con algo más de velocidad un balón. Salva está convencido de que todos sumamos, desde el utillero al recogepelotas pasando por el presidente. Siempre repite que todos tienen su minuto de apoyo al equipo. Javier no conocía a Salva deportivamente, salvo por lo que le hemos contado, pero estaba muy orgulloso de que le diera un abrazo y le reconociera que el gol se había originado en su acción, haciéndole partícipe del gol».

Javi Cruz es uno de los voluntarios elegidos que forman el avezado ejército de recogepelotas que operan en el Nuevo La Victoria cuando el Real Jaén actúa como local. Y todos ellos sienten que también juegan. Están mamando ese intangible pero acentuado concepto de identidad que destila Salva Ballesta para este club. «Tenemos apuntados unos diez o quince chavales para esto. Se pone el horario del partido y con José López, que se ocupa también de los taquilleros, tenemos estipulado que los diez primeros que se apuntan vienen ese día al partido. Algunos son hijos de socios del club y unos tres o cuatro sí forman parte de las categorías inferiores». El grupo está abierto a cualquier chaval que quiera probar y colaborar.

Su misión principal es «que no falte un balón en el terreno de juego y luego también que durante el descanso ayuden también a recomponer, en la medida de lo posible, el césped. Pero su misión principal es disfrutar del partido, de lo que nos gusta que es el Real Jaén. No tienen compensación, es algo altruista, lo hacen porque les gusta».

Pedro subraya que «los compañeros creo que no se dieron cuenta de la jugada. Sí hubo amigos que me llamaron para decirme que le diera un abrazo a mi hijo porque el gol ha sido en gran parte suyo».

Además, se da la circunstancia de que Víctor Armero «es su ídolo, desde que empezó a bajar al campo. No es Neymar ni Ronaldo, es un jugador de Tercera División de Almuñécar, para él uno de los futbolistas de su equipo es el mejor».

Curiosamente las redes están repletas de noticias en las que los recogepelotas tienen un papel protagonista. Una de las últimas sucedió a finales de septiembre, cuando el técnico catalán Pep Guardiola dejó una de las anécdotas de la jornada de la Premier al ponerse a hablar con uno de los recogepelotas del Etihad, en lo que parecía una charla táctica del preparador del City. Al término del partido, el entrenador explicó que el motivo de hablar con el recogepelotas era «que devolviera la pelota rápidamente para jugar» porque «todo el mundo estaba lento». Tras la charla el City acabó goleando a su rival.

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