Campeones en emociones

El futbolista de los amarillos es periodista y analiza en estas líneas una campaña histórica para el club

Campeones en emociones
ALAN BRANDI

Resulta difícil poner el punto final a esta temporada. Cuando disfrutas de un año de éxitos como este, te das cuenta de que ha sido tan bonito que el final produce cierta melancolía. El balance deportivo es, prácticamente, inmejorable: Campeones de la Copa de España, subcampeones de la Copa del Rey y semifinalistas del play off por el título.

Pero el deporte no son solo números, el deporte y el fútbol sala son, sobre todo, emociones y ahí fuimos campeones de todo. Ojalá todos los años fuese tan difícil elegir el momento más bonito de la temporada. Los aficionados, seguramente, se quedarán con la Copa de España que ganamos a Inter Movistar. Ganarle al Campeón de Europa, en su ciudad y luchando por un título, fue algo increíble. Además, lo hicimos en el escenario idóneo, en la que fue catalogada como la mejor Copa de España de la historia, ante 12.000 personas, y después de remontarles hasta en dos ocasiones.

Pero si hablamos de momentos inolvidables, tenemos que citar y reverenciar a la Marea Amarilla. Estamos acostumbrados a ver en el fútbol, un deporte de masas, recibimientos multitudinarios, aficionados que se desplazan hasta el fin del mundo para ver a su equipo. Pero en el fútbol sala, no. Nadie antes había visto algo igual en este deporte y nosotros tuvimos la suerte de disfrutarlo en Madrid y revivirlo en Cáceres y Granada. Allá donde íbamos, cuando disputábamos algo importante, sabíamos que jugábamos en casa. Y eso es algo que los jugadores sabíamos cómo agradecer: dejándonos el alma dentro del campo.

Para un jugador profesional ganar un título es lo más grande que hay, pero el reconocimiento a nuestro trabajo, como el que recibimos por parte de nuestros aficionados, se sitúa prácticamente en el mismo escalón. Porque la liga española, el campeonato más fuerte del mundo, prácticamente nunca permite obtener la recompensa de un trofeo a un equipo que no sea Inter Movistar, Barcelona o ElPozo Murcia. Por ello, la ovación que recibimos en Cáceres o Granada, después de vaciarnos y caer derrotados, se sitúa sin duda entre los aspectos más gratificantes de la temporada.En el marco de todos estos bonitos recuerdos, hay que darle un lugar primordial a una de nuestras grandes fortalezas. Es lo que en el mundo del deporte conocemos como el vestuario y, aunque desde fuera no se le da la importancia que merece personalmente diría que es la primera piedra que se debe colocar antes de comenzar a trabajar en los objetivos. Obviamente, hubo muchos ingredientes acertados para lograr la receta del éxito, pero tener un buen grupo es el primer paso. Ahora, en junio, todos pensarán que la temporada fue un camino de rosas, pero acoplar a un equipo con muchas caras nuevas tuvo un trabajo que no se vio reflejado hasta mitad de temporada. Recuerdo partidos donde las cosas que trabajábamos no salían, pero el grupo siempre se mantuvo unido, desde el entrenador hasta el último jugador, luchando por el mismo objetivo, hasta que obtuvimos los resultados esperados... y resultados mucho mejores de los que esperábamos. Como en toda familia, también tuvimos días malos, problemas y discusiones, pero los días en los que trabajamos bien y nos divertimos se impusieron por absoluta mayoría.Otro punto de inflexión fue la Copa de España.

Después de ganar al vigente campeón de Liga y Copa de Europa, quizás la tendencia podía haber sido hacia la relajación, por la sensación del deber cumplido, de creer que la temporada estaba hecha. Además, cuando ganas y ganas mucho, a veces sucede que te olvidas de lo que te hizo ganar, del trabajo diario, te sacrificas menos y te crees que eres mejor de lo que realmente eres. Entonces, lo normal es que te des un golpe que te devuelve a la realidad.

Sin embargo, el hambre de este equipo por hacer historia fue lo que impidió cualquier tipo de relajación. Nos dijeron que el Jaén Paraíso Interior nunca había disputado una final de la Copa del Rey y nosotros queríamos ser los primeros en conseguirlo. La eliminatoria de semifinales contra Zaragoza fue muy dura, porque no estamos acostumbrados a disputar eliminatorias a doble partido y porque, debido a un acontecimiento desagradable, tuvimos que esperar más de un mes para disputar el partido de vuelta. Merecíamos pasar a la final y pasamos, con otra fiesta más para el recuerdo. Pero de esta temporada, creo que nos quedará una espinita clavada con la final en ese torneo. Perdimos de la manera más cruel, en el segundo tiempo de la prórroga y a falta de un minuto para disputar la lotería de los penaltis.

Sin embargo, el deporte tiene estas cosas, a veces es injusto, aunque al final todo se equilibra. De las dos finales que disputamos este año (¿quién lo diría a principio de temporada?) creo que ganamos la que peor jugamos, contra Inter Movistar, y perdimos en la que más nos merecíamos el título, después de dominar al Barcelona.

Tras la final de la Copa del Rey, nos tocó pasar página. Otra vez, teníamos que batirnos con Osasuna, el club que había privado hasta en dos ocasiones al Jaén de disputar las semifinales. Lo sabíamos y, aunque teníamos un importante cansancio físico y mental, nuestro objetivo era llegar a las semifinales. La eliminatoria se hizo más difícil después de perder el primer punto de en Pamplona, pero éramos conscientes de que La Salobreja había sido una fortaleza casi inexpugnable durante todo el año y eso nos dio más confianza en nuestras posibilidades. Sufrimos, como siempre, y logramos la clasificación a falta de dos segundos para el final del tercer y último partido.Conseguimos acceder a las semifinales, pero Inter Movistar fue un escollo muy duro a esas alturas de la temporada.

El primer punto de las semifinales lo perdimos y, además, nos quedamos con una sensación desagradable, no porque perdimos, sino porque no fuimos nosotros mismos. En el partido de vuelta, en el último de la temporada, en Granada y ante 7000 personas que nos arroparon, demostramos cuál es nuestra identidad, la que nos dio tantas alegrías este curso, aunque esta vez fue suficiente para superar a nuestro rival, que fue más efectivo que nosotros La bocina del Palacio de los Deportes de Granada sonó al término de los 40 minutos dictando el final de una temporada de ensueño. A partir de ese momento, todo lo que pasamos, todo lo que vivimos, pasó a formar parte de la historia del Jaén Paraíso Interior en la que todos, jugadores, cuerpo técnico, directiva y aficionados, tuvimos una parte de protagonismo.Felicitaciones, a todos, por una temporada inolvidable.

Fotos

Vídeos