Jornada 6

El Madrid se concede una tregua entre guerras

Los futbolistas del Real Madrid celebran el tanto de Cristiano. /Juan Medina (Reuters)
Los futbolistas del Real Madrid celebran el tanto de Cristiano. / Juan Medina (Reuters)

Los blancos vencen al Dortmund en un partido sin rigor defensivo por ningún bando que Cristiano aprovechó para registrar un nuevo hito

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

Golpeado por el traspié liguero ante el Athletic, el Real Madrid regresa a su competición predilecta para cerrar su periplo por la fase de grupos midiéndose al Borussia Dortmund en un duelo intrascendente para los blancos salvo por el aspecto pecuniario y la necesidad de reforzar la moral de cara a la visita del Sevilla el sábado y el posterior viaje a los Emiratos Árabes para tratar de revalidar el título del Mundialito cosechado el pasado año en Yokohama. Clasificados para octavos como segundos de grupo ocurra lo que ocurra este miércoles en el Santiago Bernabéu, los pupilos de Zinedine Zidane buscarán mitigar sus penas con un triunfo ante el cuadro del cuestionado Peter Bosz, que encarará el choque con un ojo puesto en el coliseo blanco y otro en lo que suceda en Wembley, donde el Tottenham oficiará de anfitrión de un Apoel con el que el equipo germano se juega la tercera plaza del grupo H y, por tanto, el pase a la Liga Europa.

Casi un año después del empate a 2 contra la escuadra teutona que le impidió ser cabeza de serie de cara al sorteo que acabaría emparejándole con el Nápoles, el vigente campeón de la Liga de Campeones se juega el prestigio y el mantenimiento de la invencibilidad de Zidane como técnico local en la máxima competición continental -acumula nueve triunfos y dos empates en los once encuentros que ha dirigido en el feudo blanco- pero, sobre todo, somete a diagnóstico sus males del presente curso, por mucho que el preparador galo repita por activa y por pasiva que ve «bien» a su equipo, atribuya a la dificultad para materializar las ocasiones su delicada situación en la Liga -cuarto a ocho puntos del Barça-, se muestre confiado en que las cosas cambiarán «tarde o temprano» y ofrezca como receta para revertir la situación profundizar en el trabajo que están haciendo a la espera de que cambie la racha.

Objeto por primera vez desde que aterrizase en el banquillo de severas críticas sobre su gestión del grupo, Zidane ha comenzado a torcer el gesto, pese a que siga proclamándose optimista y realice una defensa numantina de sus futbolistas. Especialmente de Cristiano Ronaldo, peleado con el marco rival en la Liga pero que cuyo romance con la Champions sigue tan fogoso como siempre. «¡Cuidado con Cristiano!», avisó el francés, tras recordar que «faltan seis meses» de competición y que el balance del artillero conviene hacerlo al final. Autor de ocho goles en los cinco partidos anteriores de la fase de grupos, el portugués no ha dejado de mojar en ninguno de ellos. No lo hace, de hecho, desde el choque del Vicente Calderón en la vuelta de semifinales del curso pasado. Y tiene la posibilidad de asaltar el récord que estableció en la campaña 2015-2016, cuando firmó once dianas en la primera fase camino de la ‘undécima’. Necesitaría para igualarlo de un ‘hat-trick’ ante una escuadra a la que ya endosó un doblete en el Signal Iduna Park el pasado 26 de septiembre.

Rotaciones

Cristiano Ronaldo, la víspera de la jornada en la que podría recoger su quinto Balón de Oro, será nuevamente la referencia de un Real Madrid en el que se prevén rotaciones dada la irrelevancia del encuentro y toda vez que tendrá que recibir el sábado al Sevilla sin varias de sus piezas clave. Sancionado Carvajal por acumulación de amonestaciones, y con Bale de baja ‘sine die’, tendrá su oportunidad Nacho en el carril derecho. Kovacic regresará a la titularidad casi tres meses después de caer lesionado ante el Apoel. La vuelta del croata debe servir para renovar una medular castigada por la escasa frescura de Kroos y Modric. Ceballos, uno de los grandes castigados por el poco concurso de la ‘unidad B’, sería otro de los llamados a insuflar brío a la zona de creación, sostenida en el primer tramo de la temporada por la magia de Isco pero que se ha visto penalizada en los últimos partidos por el descenso en las prestaciones del malagueño. Marco Asensio, otro que retorna tras dos semanas de baja, tendría acomodo si Zidane opta por dar descanso al ‘22’.

Al contrario que el Real Madrid, el Borussia Dortmund afronta el choque con necesidades que no son sólo de índole psicológica, que también. Con una única victoria en sus once últimos partidos, el equipo germano sólo ha arrancado un empate a domicilio en la presente edición de la Champions -ante el Apoel en Nicosia-. Igualado a puntos con el conjunto chipriota, otras tablas le bastarían para entrar en la Liga Europa si el Apoel no gana al Tottenham en Wembley, pero en caso de que el cuadro chipriota diese la sorpresa en el gran templo inglés del fútbol, necesitaría vencer en el Santiago Bernabéu, algo que nunca ha hecho en sus seis visitas anteriores. Una empresa enrevesada para un equipo que está pagando su endeblez defensiva tanto en la Champions como en la Bundesliga y que no contará con el sancionado Toljan ni con los lesionados Götze, Philipp y Gonzalo Castro.

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