Polémica

El fútbol fía su futuro al VAR

Mark Clattenburg, presentando el VAR y el 'Ojo de Halcón'./Irene Marsilla
Mark Clattenburg, presentando el VAR y el 'Ojo de Halcón'. / Irene Marsilla

El videoarbitraje, que entrará en escena el próximo curso en la Liga, apunta a protagonista también del Mundial de Rusia

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

La tecnología ha llegado al fútbol para quedarse. El Video Assistant Referee (VAR), que ya se utiliza en la Bundesliga y la Serie A, entrará en escena también en la Liga española a partir de la próxima temporada y todo apunta a que será uno de los grandes protagonistas del Mundial de Rusia 2018, pero el videoarbitraje sigue generando opiniones dispares. Más consenso genera el ‘ojo de halcón’, presente en las cuatro de las cinco principales ligas europeas. La española constituye la salvedad y su ausencia generó enorme controversia a lo largo de este 2017 prolijo, como todos, en polémicas arbitrales.

Javier Tebas llevaba tiempo demandando la implantación del VAR, pero se topó una y otra vez con la renuencia de la Federación Española de Fútbol a adoptarlo. «Villar representa a la televisión de blanco y negro», lamentó en su día el presidente de LaLiga, que aprovechó para zarandear a su enemigo el buen sabor de boca que dejó su empleo en el amistoso que ‘La Roja’ disputó en Saint Denis a finales del pasado mes de marzo y que concluyó con victoria del combinado dirigido por Julen Lopetegui después de que el alemán Felix Zwayer anulase primero un gol de Griezmann en fuera de juego tras consultar con el supervisor del sistema y rectificase después la decisión de anular el tanto de Deulofeu al determinar las imágenes que el español no estaba en fuera de juego.

A mediados del pasado mes de julio, la ‘operación Soule’ tumbaba a Ángel María Villar y las súplicas de Tebas encontraban eco en los nuevos dirigentes de la FEF. La institución se situaba así en consonancia con la FIFA, cuyo presidente, Gianni Infantino, siempre ha sido un gran valedor de los avances tecnológicos para facilitar la labor arbitral.

¿Golpe al romanticismo?

Satisfecho con los resultados obtenidos en el Mundial sub-20 disputado en Corea del Sur, la FIFA aplicó también el VAR en la Copa Confederaciones que acogió Rusia, aunque aquel banco de pruebas de la próxima Copa del Mundo volvió a dar argumentos a sus detractores por la lentitud del sistema y una serie de veredictos controvertidos, resucitando las críticas que ya se habían vertido en el Mundial de Clubes de 2016, bautismo de fuego del videoarbitraje, y que se repitieron en el de 2017. «Es absolutamente normal en el siglo XXI ver cómo el VAR puede ayudar al árbitro a tomar sus decisiones de forma adecuada », proclamó Infantino a finales de noviembre, cuando recordó que la decisión definitiva sobre su adopción para el Mundial de Rusia se tomará en marzo del año entrante.

El VAR cuenta también con el respaldo del estamento arbitral, que ve clave un funcionamiento fluido del mismo que pasa ineludiblemente por la sintonía con quienes lo supervisan. Menos efusivos se han mostrado algunos entrenadores y futbolistas, que temen que el fútbol pierda parte de su esencia y romanticismo y se quejan de la confusión que genera un sistema al que el árbitro puede recurrir sólo en cuatro situaciones: goles, penaltis, tarjetas rojas o aclarar la identidad del jugador que haya cometido una infracción. «En el campo te vuelves loco con tanto parón», lamentaba hace unas semanas Nacho, defensa del Real Madrid, tras sufrir sus efectos en las semifinales del Mundial de Clubes. «El fútbol, mejor sin VAR», manifestó su compañero Bale. También los hay que han salido en su apoyo, como Sergio Ramos, quien en esa misma cita sostenía que «el VAR va a ayudar».

Otro cantar es lo que sucede con la tecnología de la línea de gol. Ahí no hay discrepancias y sí incredulidad por el hecho de que el fútbol español siga sin contar con ella. La carencia en la Liga del ‘ojo de halcón’, presente en la Premier desde la campaña 2013-2014 y en la Bundesliga, la Serie A y la Ligue 1 los dos últimos cursos, ya generó enfado la pasada temporada, cuando el canario Hernández Hernández no dio validez a un tanto del Barça en el Benito Villamarín pese a que las imágenes de televisión no dejaron ninguna duda de que el balón franqueó la portería. Y se tornó en cólera esta campaña cuando el gallego Iglesias Villanueva hurtó un gol a Messi en Mestalla que Neto atajó dentro de su portería.

«Los que tienen que implementarlo supongo que seguirán tomando nota», apuntó el siempre comedido Iniesta sobre ese último error. No lo hizo Tebas, que defendió que por «siete u ocho acciones de este tipo» que se producen cada año no merece la pena gastarse los cuatro millones de euros que costaría disponer del ‘ojo de halcón’ y que, de todos modos, con el VAR se reducirán «el 95% de los problemas». Cuatro millones que siguen en la caja para escarnio de un fútbol español que, al menos, saludará al VAR en 2018.

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