Real Madrid

Bale entierra el debate

Bale, en una acción ante Lindelöf.
Bale, en una acción ante Lindelöf. / Eddie Keogh (Reuters)

Mourinho da carpetazo al interés del United y Florentino Pérez descarta su venta tras la reivindicación del galés en Skopje

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

Gareth Bale pasó con nota el examen. Con todos los focos apuntando a su figura, el galés firmó el martes en Skopje una notable actuación a la que sólo le faltó el gol para alcanzar el sobresaliente. Aunque el MVP fue para Isco y la victoria del Real Madrid frente al Manchester United que permitió al conjunto español alzar la cuarta Supercopa de Europa de su historia se sustentó en el dominio del mediocampo ejercido por el malagueño junto a Casemiro, Kroos y Modric, el '11' fue un continuo dolor de muelas para la defensa de cinco que planteó Mourinho. Acabado el encuentro, los actores implicados en la historia de suspense tejida en los últimos días en torno al futuro del extremo dieron carpetazo al culebrón.

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«No contemplo la venta de Bale. Es jugador del Real Madrid y estamos muy contentos con él. Es uno de los mejores jugadores del mundo», proclamó Florentino Pérez. «Un jugador que juega una Supercopa europea es porque su entrenador cuenta con él, el club cuenta con él y él cuenta con quedarse en el club en el que está», asumió José Mourinho, que en la víspera había puesto como condición para pelear por el galés que estuviese «en la puerta de salida», lo que, a su juicio, habría quedado evidenciado si Zidane no le hubiese dado carrete en la capital de Macedonia. «No vamos a empezar conversaciones con el Real Madrid ni con Bale. Que se quede y sea feliz», agregó el luso. El aludido remarcó que vive ajeno a los rumores y que su firme deseo es permanecer donde está. «Pongo el foco en mi fútbol y prefiero vivir sin leer ni escuchar nada de lo que se dice. Se hablan muchas cosas pero la verdad es que yo estoy disfrutando en el Real Madrid y nada ha cambiado para mí. Estoy centrado en estar bien, no sufrir lesiones y poder jugar bien», atajó.

Los continuos padecimientos físicos y su escasa contribución a los éxitos logrados por el Real Madrid el pasado curso fueron precisamente los factores que habían colocado a Bale en el ojo del huracán este verano. El galés tocó fondo tras caer lesionado en noviembre de 2016 en Lisboa. Una luxación de los tendones peroneos del tobillo derecho le obligó a pasar por el quirófano y le mantuvo tres meses en el dique seco. A su regreso no fue el mismo. Apenas un par de tantos, frente al Espanyol el día de su vuelta y ante el Villarreal, fueron su pobre bagaje en los once choques que disputó en el tramo final del curso. Silbado en el Bernabéu, tuvo que retirarse en la segunda parte del encuentro de ida de cuartos de la Champions frente al Bayern por un edema en el sóleo que le condenó a la suplencia en la final de Cardiff, su ciudad natal. Concluida la campaña, reconoció el error de haber vuelto sin estar completamente recuperado y manifestó su convicción de que volvería a brillar si el físico le respetaba este año.

La BBC, a salvo

La caída en picado de los números de Bale, desde los 22 goles en 44 partidos que firmó en su primera temporada en el Real Madrid hasta los 9 tantos en 27 choques con que cerró la cuarta se sumó a la deslumbrante aparición de Kylian Mbappé en el Mónaco. Un futbolista muy del gusto de Zidane, que lleva tiempo cortejándole. Más remiso a su reclutamiento se mostró siempre Florentino Pérez quien, pese a reconocer sus virtudes, alertó de que no podía haber tantos gallos en el gallinero. «Si traemos a Mbappé, ¿quién sale?», cuestionó. Intocables para el técnico tanto Benzema como Cristiano, la única opción era Bale. Pero el empresario no quería desprenderse de quien fue su mayor apuesta.

Cuestionado por parte de la afición del Real Madrid, Bale mantenía intacto su crédito en Inglaterra, donde sólo recuerdan al extremo de veloz zancada y letal golpeo de balón que deslumbró con el Tottenham, y no al alicaído jugador desconectado de sus compañeros y de fragilidad extrema que se vio el año pasado. El Chelsea y, sobre todo el Manchester United, no han perdido detalle de la situación del futbolista en los últimos meses, lo mismo que en los 'Spurs', que se guardaron una opción preferencial en el traspaso del Bale al Real Madrid para el caso de que el galés decidiese retornar algún día a la Premier.

Ajeno a esos coqueteos, Bale pasó desapercibido en la gira del Real Madrid por Estados Unidos, donde la ausencia de Cristiano Ronaldo reforzaba sus galones. Parecía el mismo jugador desnortado de la pasada campaña. En Skopje le bastaron 90 minutos para demostrar que quien tuvo retuvo. A los tres minutos se le marchó por poco un envío de Marcelo que golpeó de primeras. Permutando continuamente su posición con Benzema, tan pronto se acostaba en la banda como irrumpía por el centro al estilo de Cristiano Ronaldo. Mucho más activo que de costumbre, cocinó con Isco la pared que desembocó en el tanto del malagueño. Y en el minuto 61 envió un trallazo al larguero. Bale, que acumula 67 goles y 51 asistencias en los 151 partidos en que ha vestido la zamarra del Real Madrid, aclaró los nubarrones que se cernían sobre su futuro. Rota la MSN por la espantada de Neymar, la BBC parece a salvo a menos que haya un giro inesperado de los acontecimientos. Subsiste, eso sí, la duda de si el físico respetará por fin a Bale.

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