El entramado empresarial de Quique Pina

Juan José Pina y Elena Pina llegaron a controlar el Cádiz a través de una sociedad. /LA VOZ DE CÁDIZ
Juan José Pina y Elena Pina llegaron a controlar el Cádiz a través de una sociedad. / LA VOZ DE CÁDIZ

Se rodeó de familiares y personas de máxima confianza para constituir varias sociedades; Quique Sports figuró en un principio a nombre de su padre, Calambur Intermediaciones al de su hermana Elena y ADGB con el de David Buitrago

Julio Piñero
JULIO PIÑERO

Quique Pina se rodeó de los familiares más cercanos y de personas de su máxima confianza para formar un entramado empresarial que le permitiera controlar diversas sociedades, pero sin que en ninguna de ellas apareciera por ningún lado su nombre, lo que en la práctica significaba que era insolvente y así hasta podía evitar condenas de pago por demandas judiciales. Las empresas y las cuentas estaban puestas a nombre de sus padres, hermana y diversos socios, que en realidad hacían de testaferros para todas sus operaciones.

Los agentes de la Unidad de Delitos Económicos y Fiscales (UDEF) siguen analizando toda la documentación que se va recabando para esclarecer posibles delitos de insolvencia punible, fraude fiscal y blanqueo de capitales. El que fuera presidente del Granada utilizaba ese conglomerado empresarial que fue creando para evitar reclamaciones económicas contra él y para sortear también a la Agencia Tributaria.

La demanda que le interpuso el abogado granadino Enrique Zarza para reclamar los 380.000 euros que pedía Antonio Jiménez Zorrilla, el intermediario en la operación de compraventa del Ciudad de Murcia a Carlos Marsá, fue lo que puso en aviso a la UDEF. Esa demanda se arregló, al acceder Pina a abonar la cantidad, pero la investigación sobre Pina comenzó y se pudo descubrir esa red de varias sociedades que estaban bajo su control.

Quique Sport SL es una empresa patrimonial que se constituyó en un principio a nombre de Juan José Pina, su padre. Los inmuebles que compró, los coches y un barco eran adquiridos a través de esta sociedad, que pasó unos años después a nombre de su hermana Elena. Una de esas propiedades inmobiliarias fue vendida posteriormente a Jorge Cordero por 160.000 euros, aunque ahora se investiga si se trató de una venta ficticia para intentar eludir un posterior embargo.

Otra de las empresas importantes en esa red es Calambur Intermediaciones SL. Se trata de otra sociedad limitada que se fundó a nombre de su hermana Elena. Con ella controló el Cádiz hace varios años y allí estuvieron sus familiares durante un tiempo para dirigir ese club. Esa empresa se dedicó a cobrar diversas facturas y comisiones, que después iban a parar a sus manos, pero sin que su nombre figurara en ningún momento.

Una tercera sociedad es ADGB Sport, que responde a las iniciales de Alfonso David García Buitrago, una persona de su entera confianza que trabajó con él durante su etapa en el Granada y también lo hace ahora en el Cádiz. Con esta empresa intentó controlar a la entidad cadista, si bien igualmente se constituyó Locos por el Balón, en la que figura como administrador único Manuel Vizcaíno, una persona que fue de su confianza y con el que después rompió relaciones, pese a que compartían la gestión de esa entidad antes de entrar en prisión.

Hay también una serie de empresas inmobiliarias que estarían bajo su control, aunque sin que se hayan registrado movimientos de capital. Son Inversiones Mukar, Flawless Intermediaria y Lakisor. Las dos primeras están radicadas en Murcia y la otra en Alicante. Tampoco su nombre aparecía en ellas, si bien no las utilizó al parecer para realizar operaciones.

La finalidad de todas esas empresas y sociedades interpuestas se dirigiría a evitar grandes cantidades de impuestos, propiciando el enriquecimiento a través de terceros. Sobre ello la Policía profundiza en los movimientos a gran escala, que confluían en el fondo de inversión Fifteen Securisitation, radicado en Luxemburgo, –se habla de 200 millones–, y que entromete, vía testaferros, a Pozzo. Le haría titular del 90% de los derechos económicos de los jugadores que iban y salían del Granada, en una práctica que Pina replicaría en Cádiz y otros equipos.

Lorca Deportiva

Los agentes de la Unidad de Delitos Económicos y Fiscales siguen con la investigación y ayer se personaron en la sede del Lorca Deportiva, club que compite en el grupo IV de Segunda B y que está bajo el control de Pina desde la pasada temporada. No pudieron acceder al registro, en el que al parecer buscaban documentos, contratos de futbolistas y nóminas, al encontrarse cerradas las oficinas. La citación se le entregó a Pedro Cordero, su director deportivo, para los próximos días, en los que procederán a recabar documentación.

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