Baloncesto

El sol vuelve a lucir en el horizonte nazarí

Germán Martínez entra por la zona del Canoe con descaro ante la atenta mirada de Torres. /ALFREDO AGUILAR
Germán Martínez entra por la zona del Canoe con descaro ante la atenta mirada de Torres. / ALFREDO AGUILAR

El Covirán barre sin contemplaciones al Canoe y regresa al liderato en LEB Plata tras un sólido duelo en el Palacio

Juanjo Martín
JUANJO MARTÍNGRANADA

Dos semanas ha tardado el Covirán en expiar por completo sus pecados. Los problemas ofensivos habían generado dudas después de las dos derrotas contra La Roda y Murcia, pero en estos catorce días la crisis se ha solventado y el cuadro nazarí ha salido del bache con más fuerza si cabe. Los hombres de Pablo Pin vuelven a estar en lo más alto de la tabla en LEB Plata. El mejor 'average' global les devuelve a la primera plaza en el empate quíntuple conformado con Alicante, Albacete, Murcia y L'Hospitalet. Manchegos y murcianos se estrellaron ayer en Morón (90-69) y Plasencia (89-66), lo que elevó así a un Covirán que pasó por encima del Canoe en el Palacio (94-60).

El golpe de efecto propinado tras la victoria en la cancha del exlíder Albacete necesitaba la rúbrica en el pabellón del Zaidín, un recinto que fue asaltado en su anterior cita frente a los pimentoneros. Los nazaríes tenían la obligación de hacer las paces con una afición que, a raíz de ese doble tropiezo, había empezado a atisbar ciertas dudas en las opciones de ascenso a Oro. La reconciliación con la grada fue total, pues no sólo se logró una victoria convincente pese a los múltiples problemas físicos de los miembros de la plantilla, sino que vino con la propina de la primera posición en la tabla.

El Canoe llegó a la instalación granadina con la vitola de equipo entonado que había ganado sus últimos tres partidos, pero se empequeñeció con el paso de los minutos. La imagen mostrada durante la segunda mitad nada tuvo que ver con la soltura plasmada en un primer cuarto que se convirtió en una oda al baloncesto ofensivo (26-23). Las defensas se hicieron a un lado -sólo tres personales en todo el cuarto- y dejaron el paso expedito para que los seguidores pudieran deleitarse con un intercambio de golpes en el que los anfitriones establecieron las primeras ventajas.

Las derrotas de Murcia y Albacete colapsan una tabla en la que mandan los nazaríes por 'average'

Alo Marín se multiplicó en la cancha para ser decisivo a base de puntos y rebotes ofensivos, otorgando así un impulso que Tyson Pérez contrarrestó. El interior de origen dominicano anotó once puntos en el primer período, los mismos con los que finalizó el choque. La defensa local supo dar con la clave para anularlo por completo con el paso de los minutos, concediendo así un pequeño margen para que el pívot dejara su impronta en los compases iniciales. Talento no le falta a un jugador que está debutando tras dos años en EBA, pero los rojinegros tardaron poco en cogerle la matrícula.

El entrenador madrileño trató de mantener el nivel competitivo con las rotaciones en la pintura, pero al internacional sevillano Ehigiator aún le queda mucho para hacerse como jugador. Su exuberancia física se mostró ayer ligada a cierta bisoñez que tendió la alfombra roja a Wright y Torres, que danzaron a su antojo por las cercanías del aro. El goteo de puntos de los hombres altos motivó que Canoe cerrara más su defensa, por lo que crecieron los espacios en el perímetro. Los integrantes del Covirán acertaron al leer esa circunstancia, pues siempre hallaron una buena posición para levantarse y lanzar. Los excelentes porcentajes de tiro -66% en tiros de dos, 45% en triples y 82% en libres, que merecieron los halagos a posteriori del técnico rival- así lo atestiguan sin lugar a dudas.

El 28-27 que reflejó el luminoso al principio del segundo cuarto fue el último instante en el que se apreció resistencia por parte de los visitantes. El cuadro nazarí pasó página tras un tapón claramente ilegal que enfadó a los aficionados y endosó al contrincante un 14-2 de parcial a base de jugadas de canasta y adicional. Bortolussi dio el toque de calidad y Manu Rodríguez conservó la inspiración exhibida en Albacete para estirar a los anfitriones antes de ir a vestuarios (44-30).

El Canoe pudo haber aprovechado el receso para regresar a la cancha con una actitud renovada -sobre todo en defensa- que le hubiera metido de nuevo en el partido. Sin embargo, se topó con un Covirán que no estaba dispuesto a reincidir en el delito de darle una vida extra al contrario, como sucedió frente a Murcia. Rodríguez y Wright protagonizaron un mano a mano que disparó definitivamente a los rojinegros (53-33) justo tras la reanudación. Los madrileños se vieron desbordados en todo momento por un rodillo nazarí que no se detuvo en ningún momento. Los canteranos Martínez y Pérez prolongaron la bonanza de los anfitriones, que al poco de comenzar el último período ya mandaban por treinta (72-42) tras las lecciones de Torres a Ehigiator sobre fintas en el poste bajo.

En ese instante quedó rubricado el armisticio entre el club y una parroquia que se divirtió y que volverá a pensárselo dos veces antes de dudar sobre el porvenir del equipo en este curso que se le demanda el ascenso. Tan sólo ha transcurrido un tercio de la Liga regular, pero al Covirán le ha bastado para demostrar que podrá ser capaz de cometer errores, sí, aunque posee recursos suficientes para darle la vuelta a cualquier situación, por muy oscura que se torne. El sol ya luce una vez más en el horizonte nazarí.

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