Baloncesto

Cuando Tkachenko se tambaleó ante Loja

Tkachenko emerge como un auténtico gigante para frenar a Pullard en el encuentro de vuelta./TWITTER
Tkachenko emerge como un auténtico gigante para frenar a Pullard en el encuentro de vuelta. / TWITTER

Se cumplen 27 años del primero de los dos encuentros que la gran torre ucraniana jugó frente al Digsa | Por estar enfermo sólo jugó seis minutos y no coló ningún punto, mientras que en la vuelta fue eliminado y no evitó la machada granadina

Sergio Yepes
SERGIO YEPESGranada

Que el gran gigante ucraniano Vladimir Tkachenko (20/10/1957) ya se encontraba «algo cascado» cuando a últimos de julio de 1990 hizo saltar la sorpresa en España al convertirse en el fichaje estrella del Club Baloncesto Guadalajara es algo que de lo que se puede dar testimonio directo en Granada. Concretamente, en Loja. Hoy, con más motivo que nunca. Porque es precisamente este 10 de noviembre cuando se están cumpliendo 27 años de la primera de las dos decepcionantes actuaciones que el mítico center de 2,21 metros de altura firmó frente al también desaparecido Digsa, orgullo de la comarca del Poniente. Con motivo del undécimo partido de la campaña 1990/91 en la Primera división -ahora conocida como LEB Oro- se enfrentó en el alcarreño Polideportivo de San José al conjunto que estaba a la sombra del Oximesa-Puleva.

Pero lo cierto es que a pesar de ejercer de titular no pasó de jugar los seis primeros minutos, pues se dijo que se encontraba enfermo y su casillero de anotación quedó a cero. Y claro, así no sólo no tuvo trascendencia en el triunfo final de los castellano leoneses (99-88), sino que encima comenzó a evidenciar que a sus recién cumplidos 33 años de edad ya «no estaba para marcar las diferencias». Pese a que siempre hizo gala de su profesionalidad habitual este fiel representante de las esencias soviéticas dejaba muy atrás los tiempos en que se había encumbrado al más alto nivel internacional. Eso es algo que incluso tomaría confirmación el 9 de febrero de 1991, en el choque de vuelta, que es cuando la torre del emblemático bigote volvió a tambalearse. De hecho, fue eliminado por faltas personales y no pudo evitar la machada de quienes dirigía Antonio Gómez Nieto (99-88).

Es precisamente el entrenador cordobés quien recuerda también que el 25 de julio de 1990 se produjo «un gran boom» cuando «todos los periódicos dieron las noticia» de que fichaba por el equipo de Ricardo Pérez Rueda aquel que con la selección de la URSS había sido campeón de Europa en 1979, 1981 y 1985, del mundo en 1982 y medallista de bronce en los Juegos Olímpicos de 1976 y 1980. Eso sí, por entonces «había dinero y venían a nuestras competiciones otros grandes jugadores».

De ahí precisamente que no causara especial sorpresa que inicialmente se dijera que Tkachenko firmaba en el CB Guadalajara por sólo cuatro meses a cambio de diez millones de las antiguas pesetas. Eran momentos en los que el pívot necesitaba fondos para costear los tratamientos de las distintas lesiones que había padecido a lo largo de su carrera -especialmente en las rodillas y los tobillos- y así se explicó que no dudara en abandonar el CSKA de Moscú, el club en el que también se había formado, aprovechando que Mijaíl Gorbachov había levantado las fronteras del estado federal.

Gigantismo

«Surgió la oportunidad de traerlo y la aprovecharon. Aquello fue una nueva experiencia para su nuevo equipo y para todos», sigue recordando Gómez Nieto, quien a partir de entonces no perdió de vista a aquella mole de cara malformada y espalda chepuda, herencia del gigantismo que también sufría y pudo haberle matado. Tuvo que reafirmar que aparte de ser un excelente reclamo publicitario, pues «levantaba mucha expectación y la gente iba a verlo a los partidos», el de Golovinka ya se trataba de un profesional de rendimiento muy dispar.

De hecho, al primer envite frente al conjunto que realmente se denominaba Club Amigos del Baloncesto de Granada, Tkachenko compareció después de haber cuajado muy buenas actuaciones -22 o 18 puntos en las victorias ante Andorra (87-76) o Lliria (70-58) - y también muy malas: sólo 7 en la derrota intercalada contra Gran Canaria (69-65)-.

«Por su estatura, está claro que era un jugador que intimidaba en la zona. Pero al ser muy lento, también condicionaba el juego de los suyos», dice el preparador sin «apenas recordar nada» sobre el rendimiento que en el duelo ante los lojeños ofreció el center, del que encima no se explicaron en profundidad las causas de que estuviera efímeramente en la pista con números que fueron para echarse a llorar: ningún acierto en los tres lanzamientos que intentó, tres rebotes y dos faltas cometidas.

Ahora bien, Guadalajara había llegado al envite como líder con ocho triunfos y dos derrotas, fruto del trabajo de una «plantilla muy compensada». Eso se notó ante un Digsa que era colista por sólo sumar un éxito en el partido previo ante Caja Badajoz (77-67). Que encima estaba conformado por «pipiolos» como el alero 'Michi' Rivera, el poste bajo Quique Arrojo y el pívot Anthony Pullard.

Que fueron precisamente los responsables de que en el encuentro de la vigésimo sexta jornada no pudiera levantar cabeza ante el Digsa, quien tiempo atrás se había hecho famoso por jugar en su selección al lado de otros grandes como Arvydas Sabonis o Alexander Belostenny. «En aquellos momentos ya se vivía un ambiente festivo en Loja porque se celebraban los carnavales. Pero el hecho de que viniera Tkachenko generó mucha ilusión y el pabellón se llenó», recuerda Gómez Nieto para contextualizar aquel partido en el que el 'techo' siguió resquebrajándose.

«Planteamos el duelo con la idea de correr, de anticiparnos a los balones que pudiera recibir», señala el técnico para justificar que su enorme rival firmara otra actuación de pena: 11 puntos, 4 rebotes y 5 faltas que hicieron que el Digsa ganara y se consolidara como penúltimo (10 triunfos y 16 derrotas) y el Guadalajara siguiera segundo (16-10).

El 'mastodonte' europeo seguía dando muestras de debilidad y así no es de extrañar que los alcarreños saldaran aquel curso en el que el Digsa acabó descendiendo con el fracaso de no poder subir a la ACB. De hecho, acabó cuarto en la Liga regular y en la fase posterior, lo que le privó de jugar incluso la promoción de ascenso. Esta claro. Tkachenko se había terminado de derrumbar.

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