Balonesto

Sufrir bien vale su peso en Oro

En el vestuario del Covirán se desató la euforia tras el éxito conseguido en la pista navarra. /FERMÍN RODRÍGUEZ
En el vestuario del Covirán se desató la euforia tras el éxito conseguido en la pista navarra. / FERMÍN RODRÍGUEZ

El Covirán asciende a la segunda categoría nacional con su agónica victoria sobre Navarra

Juanjo Martín
JUANJO MARTÍNPAMPLONA

Nadie dijo que fuese a ser fácil y, efectivamente, no lo fue. El Covirán tuvo que ponerse una vez más el mono de trabajo para rescatar del fango del sufrimiento una victoria sobre Navarra (74-78) que vale su peso en Oro, la competición en la que militarán la próxima campaña después de sellar su ascenso a la segunda categoría nacional. El conjunto dirigido por Pablo Pin festejó a lo grande un nuevo hito, el tercero en seis años y todos a domicilio. Baza, Albacete y desde ayer Pamplona han entrado en las páginas de gloria de una entidad nazarí que se ha colocado en tiempo récord a las puertas de la ACB.

Un sueño desde que en 2012 el 'Cebé' dejó huérfano al baloncesto nazarí y que ahora se ha convertido en realidad gracias al esfuerzo de un grupo humano que, seis años atrás, no estuvo dispuesto a abandonar todo lo que se había avanzado por el deporte de la canasta en Granada en los últimos veinte años. Ellos creyeron desde el principio que podía hacerse algo más que resignarse ante la desaparición del club que tantas alegrías había dado en el pasado. Ese convencimiento es ahora compartido por toda la sociedad, que volverá a disfrutar de una división más acorde a la talla que ha ofrecido estos años, con datos de asistencia superiores a la propia élite.

La celebración por todo lo alto casi se desvanece en una recta final de locos en la que los locales dispusieron de un triple ganador. Un desenlace totalmente imprevisto al que se llegó tras un partido vibrante entre dos equipos que no se guardaron nada en su afán por vencer.

La conexión entre 'Carlinhos' y Wright brindó sus primeros frutos nada más empezar, con un Navarra incapaz de detener las acciones de bloqueo y continuación de la dupla rojinegra. Las rotaciones, que tardaron más de lo habitual en entrar a cancha, propiciaron el primer estirón con la defensa de Germán Martínez y la chispa de Alo Marín. La imaginación del gaditano se convirtió en la prolongación perfecta en pista delantera del buen trabajo atrás, donde Nguirane recogió el testigo de coloso en la pintura tras lastimarse Wright en una falta recibida.

El club granadino se disparó a la decena de ventaja (14-24) y tan sólo un lejano triple en el último segundo de Calvo evitó que el Covirán marcara aún más distancias en el electrónico, que reflejaba la superioridad de los visitantes. En el segundo período, Bortolussi se encargó de dejar su impronta en la pista y mantuvo el listón que había colocado bien alto Iriarte. El mallorquín completó un partido muy serio, ayudando en el rebote ofensivo y fajándose atrás para corregir errores puntuales. Si Iriarte estuvo certero, al nivel del quinto partido con Zornotza en el que hundió a los nazaríes, más fino hiló el argentino.

Con un triple abrió 'Borto' la veda para que la renta empezara a ganar cuerpo (19-32) y con otro acierto desde el perímetro rompió el 8-0 de los navarros justo antes del intermedio. Davis, eclipsado por la defensa rojinegra, cambió sus tiros lejanos por penetraciones con las que sí hizo daño y se alió con Dieng para meter de nuevo a los anfitriones en el partido. Otro parcial, esta vez de 7-0, nada más reanudarse el choque equilibró la contienda (38-38) y creó un encuentro nuevo de tan sólo diecisiete minutos de duración.

Intensidad atrás

En ese duelo recién generado, el Covirán rescató las dos armas que mejores resultados le han ofrecido durante todo este curso. La intensidad atrás y el castigo desde más allá del 6'75. Este último recurso ha desaparecido en algunas fases de la temporada, pero ayer eligió el mejor momento para reaparecer. Dos triples seguidos de 'Carlinhos' y Rodríguez voltearon de nuevo el luminoso y con el segundo latigazo de Manu se recuperó el aliento (44-49) después de cinco minutos de desconcierto ofensivo. Sólo Iriarte, que le sacó la cuarta falta a Koné, protagonizó algo de lucidez en un espeso despliegue de los visitantes.

Con Nikolic martilleando en el poste bajo, el Navarra conservó sus pulsaciones, pero siempre por detrás en el marcador a pesar del empeño de Calvo. El base metió el partido en un puño (53-55) antes de que Corts mostrara una confianza a prueba de fallos al levantarse por tercera vez consecutiva. Los dos anteriores intentos se estrellaron en el aro, pero el siguiente entró para destrozar la 'zona' que tanto se había atorado.

Esa loseta se convirtió en talismán, pues desde allí se levantó de nuevo el granadino para hundir otro triple ganador. Nguirane aportó en la pintura antes de ser fulminado por los colegiados, Manu continuó el festival exterior y dejó que fuesen primero 'Borto' y luego Almazán los que se aprovecharan del 'truco' de lanzar desde ese bendecido trozo de parqué (71-76). Ahí tendría que haber muerto el encuentro que mandaba al Covirán a la LEB Oro, pero los pamploneses sacaron el orgullo para anotar un triple a tabla con fortuna, presionar en el saque de fondo y llevarse la posesión tras una 'lucha'. Las caras de incredulidad se multiplicaron en el banquillo de Pin, donde se pasó de la alegría liberada por verse ascendidos a tener que dejar que Navarra gozase de una bola para empatar o incluso ganar. Los nazaríes escogieron bien y regalaron el tiro a Nikolic, que a su 0/7 en triples previo le añadió un fallo más que envió al Covirán, con todo merecimiento, a la segunda categoría nacional.

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