BALONCESTO

Cuando el sueño de jugar a nivel profesional se convierte en un reto

Las jugadoras del Raca celebran el título andaluz con un 'selfie'. / R.I.

El ascenso del RACA a la Liga Femenina 2 obliga al club a buscar más financiación casi a contrarreloj para poder competir en ella

NACHO SANTANAGRANADA

El Club Deportivo Ramón y Cajal competirá finalmente en la segunda máxima categoría nacional. Tras alzarse campeón de Liga y de la fase de ascenso en la pasada temporada, el RACA tuvo que olvidar el sueño de subir de categoría por no poder hacer frente económicamente a lo que esto suponía, teniendo que aplazar durante un curso el ansiado objetivo.

En esta temporada las rojillas volvieron a alzarse campeonas de la fase regular del torneo, consiguiendo otra clasificación para los 'play off' de ascenso. Sin embargo, el ISE CB Almería truncó las esperanzas del club granadino al imponerse en una final en la que podría haber ganado cualquiera de los dos conjuntos. Pese a no hacerse con la victoria, el RACA solicitó la plaza en la Liga Femenina 2 a la Federación Española de Baloncesto, que terminó por aceptar su inscripción.

Ahora, el club trabaja a contrarreloj en alcanzar sus objetivos -especialmente económicos- para poder competir en la segunda máxima categoría del baloncesto femenino. Alberto Pérez, presidente del RACA, confiesa que «hemos activado todos los mecanismos para gestionar las necesidades, que no son pocas», pues la institución rojilla ha confirmado ya que será Quique Gutiérrez quien dirija al equipo, pero aún tiene que cerrar factores tan importantes como el lugar en el que disputará sus partidos.

«Estamos en conversaciones con el Ayuntamiento», desvela el presidente acerca de las instalaciones que ocuparán, «las cosas van bien». En primera instancia, el Ramón y Cajal quiso utilizar el pabellón de Fuentenueva construido para la Universiada, «pero los clubes de la UGR también están creciendo y no es posible jugar allí», cuenta Alberto Pérez. Tras reunirse con Eduardo Castillo, concejal de Deportes, la aspiración ahora del club rojillo es jugar en el Pabellón Paquillo Fernández -con capacidad para unas 400 personas-, que cuenta con todo lo que demanda la Federación y tiene cerca el centro de operaciones del club, lo que «facilitaría mucho las cosas».

Las dificultades económicas este año vuelven a ser una realidad. El presupuesto se encuentra cifrado en unos 85.000 euros, si bien es «lo justo para competir, y no sin dificultades», según afirma el presidente. «Con patrocinadores y una subvención de la Junta de Andalucía esperamos salir adelante», expresa Pérez antes de añadir que «también habrá una modesta campaña de abonos».

Sin embargo, la principal inyección de capital llegaría de parte de un patrocinador principal que está ya «cerrado verbalmente», aunque a la espera porque «estamos viendo la posibilidad de que hubiera un copatrocinador principal», lo cual podría significar un aumento sustancial del presupuesto rojillo, convirtiendo esta operación en «lo más importante para nosotros».

Cuenta Alberto Pérez que hay tres vías en las que se reparte el presupuesto del club. La primera de éstas no es otra que los gastos de inscripción federativa y licencias, «prácticamente 30.000 euros que no se pueden reducir», explica. La segunda es la de los desplazamientos, algo inevitable cada temporada pero que esta vez supondrá un problema mayor al haber cuatro equipos canarios en el grupo, pues de los 25.000 euros destinados a esta parcela, los vuelos y las pernoctaciones en las islas se llevarán un total de 20.000.

Por último, la tercera vía es la de los traspasos para reforzar al equipo. En ese aspecto, el club destinará tanto como pueda, si bien son conscientes de que la mayor parte del capital invertido tendrá que destinarse a las otras dos parcelas.

Pese a que el RACA continuará con su esencia de club de cantera, esta temporada se encuentra obligado a reforzarse de cara a una competición «en la que hay jugadoras extranjeras que te dan ese plus de juego». Las rojillas cuentan con «una columna vertebral muy importante» formada por jugadoras de la casa que ya militaron en el equipo esta temporada, pero Alberto Pérez no esconde que «tenemos que fichar a dos jugadoras para dar ese equilibrio que necesitamos», a la par que expresa su deseo de «conseguir más recursos y buscar algo más por el bien del grupo».

El CD Ramón y Cajal ha quedado encuadrado en el mismo grupo que equipos canarios y madrileños, que poseen un mayor potencial económico que el equipo granadino. La competición arrancará el día 1 de octubre, donde Campus Promete aguarda en La Rioja para dar el pistoletazo de salida al baloncesto profesional femenino. Granada acogerá el primer partido como local del RACA el día 7, donde el CB Adareva será el rival a batir para las de Quique Gutiérrez en la que ya es una andadura histórica, pues nunca un club de baloncesto femenino de Granada había llegado a clasificarse para la Liga 2.

Pero la historia tiene un precio, y en este caso ese coste son cinco años de dedicación por parte del presidente, Alberto Pérez, que recuerda cómo «el club ha ido creciendo de forma exponencial» cada temporada. «Cuando llegué, muchas jugadoras se sumaron al proyecto y fue un salto importante», comenta, «conseguimos meternos en 'play off' el primer año», algo que demuestra la evolución en un plazo corto, pues anteriormente se trataba de un equipo que «siempre estaba quedando en los últimos puestos, no evolucionaba».

Tras tres temporadas consecutivas obteniendo el título de campeonas de liga, las jugadoras del RACA se enfrentarán ahora a un desafío aún mayor: mantenerse en la segunda categoría del baloncesto femenino.

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