Baloncesto

Los secundarios elevan al Covirán

Carlos Corts convierte una bandeja en el partido jugado en el pabellón de Morón de la Frontera. /FUNDACIÓN CB GRANADA
Carlos Corts convierte una bandeja en el partido jugado en el pabellón de Morón de la Frontera. / FUNDACIÓN CB GRANADA

Gran victoria del cuadro nazarí en la pista de Morón, con protagonismo para Corts e Iriarte

Juanjo Martín
JUANJO MARTÍNGRANADA

El Covirán asaltó ayer el hispalense pabellón Alameda, recinto en el que habían perdido todos sus visitantes hasta la fecha en este curso y en el que el cuadro nazarí emergió para reengancharse a la batalla por el ascenso directo a la LEB Oro. La cuesta de enero habría hecho derrapar a los rojinegros en esa carrera hacia la cima, pero el triunfo copero de la pasada semana les ha devuelto a tiempo a la pista. El cuadro de Pin supo ofrecer su mejor versión en una cancha con un ambiente infernal en el que acertó a sobrevivir. Para ello fue necesario el aporte de jugadores que parten habitualmente como suplentes y que en este derbi autonómico contra Morón actuaron como primeros espadas ante la necesidad creada por los diversos problemas físicos en la plantilla. Con Almazán demasiado mermado para adquirir su tradicional protagonismo y Marín lastrado por un esguince de tobillo, fueron Corts e Iriarte los que alzaron la voz para acallar el vocerío sevillano (73-81).

Desde el principio se comprobó que el partido iba a moverse en las distancias cortas y que la emoción perduraría hasta los instantes finales. 'Carlinhos' atinó con los dos primeros triples y contribuyó a eliminar la psicosis en la que habían entrado los nazaríes con sus malos porcentajes desde más allá del perímetro en los compromisos más recientes. El malagueño adquirió una labor más anotadora que directora en un quinteto en el que Germán Martínez se encargó del marcaje sobre Marco y Manu Rodríguez completó un perímetro con tres 'bajitos'.

La efectividad con los lanzamientos lejanos abonó el terreno para que Wright librara en solitario una batalla frente a Conde, aunque el pívot no estuvo igual de inspirado que en las últimas semanas. Todas sus jugadas en el poste bajo se saldaron sin puntos al errar sus cinco lanzamientos. Eso sí, el lucense contribuyó en el rebote ofensivo, fundamental para que el Covirán no se hundiera sin remedio a tenor de su horrendo porcentaje de dos (9/27 al descanso). En esa faceta de los rechaces, Wright halló el aliado perfecto en la figura de Nguirane, quien sí consiguió plasmar su dominio físico a ambos lados de la cancha.

De Cobos saca su versión más afilada y Nguirane suple bien a Wright, con problemas de faltas

El senegalés suplió a la perfección al gallego cuando éste se cargó de personales y mantuvo la presencia de un '5' dominante en todo momento. Eso minimizó a Conde, sobre todo a raíz de que el nazarí le colocara un soberbio tapón al filo del descanso. Antes de pasar por vestuarios, el Morón disfrutó de unas rentas cortas (25-20) gracias a las canastas de Marco y a los pequeños parciales al principio de cuarto. Ese panorama se volteó por completo cuando Corts ingresó en cancha y le sacó brillo a su excelente muñeca en los tiros desde la media distancia. El granadino se mostró inconmensurable y permitió que los visitantes levantaran a tiempo la cabeza (33-36).

73 Aceitunas Fragata Morón

José Alberto Jiménez 8, José Antonio Marco 17, Cheick Conde 13, Tomeu Rigo 8 y Ted Hinnenkamp 7 – quinteto inicial – Javi Marín 1, Taylor Cameron 12, Alejandro Rodríguez 2, Jesús Chagoyen 3 y Volodymyr Orlov 2.

81 Coviran Granada

Carlos de Cobos 15, Alejandro Bortolussi 6, Manu Rodríguez 11, Devin Wright 0 y Germán Martínez 0 – quinteto titular – Carlos Corts 21, Eloy Almazán 2, Alo Marín 4, Ferran Torres 0, Maodo Nguirane 11 y David Iriarte 11.

Parciales
21-16, 12-20, 19-16 y 21-29.
Árbitros
Germán Morales y José Javier Marqueta. Eliminaron por la comisión de cinco faltas personales a José Alberto Jiménez y Ted Hinnenkamp por parte local y a Devin Wright por parte visitante.
Incidencias
Partido correspondiente a la jornada 19 de competición en LEB Plata disputado en el pabellón Alameda ante 600 espectadores, 70 de ellos del Coviran Granada.

Una salida en tromba de los hispalenses en el tercer período colocó al Covirán en un serio aprieto. El parcial 10-0 tras tres minutos de desconcierto ofensivo de los rojinegros obligó al tiempo muerto de Pin, quien recompuso sus filas antes de que la distancia creciera demasiado. Un triple al contraataque de Manu les metió de nuevo en el encuentro, al que se aferraron con fuerza al aprovecharse del abuso local en los disparos desde el 6'75. Esos errores del rival, unidos al control en el rebote, posibilitaron que los nazaríes pudieran correr y ganar algo de frescura en pista delantera a fin de igualar la contienda (52-52).

El último cuarto arrancó de la peor forma posible, con un fallo en la entrega en el saque inicial para la canasta sin oposición de los sevillanos. La presión en la grada creció pero Corts se convirtió en la mejor válvula de escape para evitar que saltaran por los aires las opciones de ascenso directo de los granadinos. El base las metió de todos los colores, tanto en su especialidad elevándose desde cinco metros como atacando con decisión en sus penetraciones. Anotó ocho puntos de una tacada, es decir, la mayoría del parcial 2-11 que redondeó Iriarte con un triple a tabla (59-63).

El inesperado tropiezo de La Roda ante Baskonia provoca un triple empate en cabeza junto a Alicante

El instante de debilidad ya había pasado, aunque era necesario remachar el triunfo. El interior balear se encargó de ello con una canasta a aro pasado, un tiro libre y otro triple que despegó al Covirán (66-72) a falta de tres minutos. Los nazaríes conservaron entonces la calma para asegurar la victoria, pese al intento desesperado de Morón por igualar un encuentro en el que los rojinegros recuperaron el crédito perdido en el primer mes del año. Además, esta victoria le devuelve el liderato compartido con Alicante y La Roda, al que el filial del Baskonia sorprendió ayer contra pronóstico (66-90). Así las cosas, una alegría completa para un cuadro nazarí que exhibe la fortaleza de su fondo de armario en el mejor momento posible.

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