Baloncesto

Plácido final a la preparación

Iriarte (arriba) completó sus primeros minutos. / Ramón L. Pérez

El Covirán cierra su gira de amistosos con un triunfo sobre Cazorla, al que doblega en cuanto introduce una brizna de serenidad en sus ataques

Juanjo Martín
JUANJO MARTÍNGRANADA

El Covirán escribió ayer el punto y final a su pretemporada con una victoria sobre Cazorla (92-79) en el Palacio de los Deportes, mismo recinto que servirá para alzar el telón en la LEB Plata el próximo sábado (18.30 horas). El conjunto de Pablo Pin demostró ante los jienenses -que militan en EBA- algunas de las virtudes que tratarán de plasmar a partir de este fin de semana en pos del ascenso a Oro. La escuadra cazorleña plantó cara durante muchos minutos gracias al aporte de los exteriores Riley (27) y Weidlich (21), aunque en el último cuarto se vino abajo al resentirse en el plano físico.

El Covirán se mostró espeso en pista delantera durante la primera mitad. Cazorla se encerró alrededor de su aro y concedió de manera descarada el tiro exterior a los nazaríes, que no estuvieron acertados al principio. Esta situación se llevó a tal extremo que los rojinegros lanzaron al descanso más veces de tres puntos (5/20) que de dos (8/19). Ese desequilibrio ofensivo de los anfitriones posibilitó que los jienenses mandasen en el electrónico buena parte del choque.

Pin trató de introducir un revulsivo mediado el primer acto con un quíntuple cambio -entre ellos el debutante Iriarte- que de poco sirvió. La desventaja no llegó a ser alarmante en ningún momento (22-30 fue la máxima para los visitantes), pero los despistes atrás del Covirán restaron eficacia a sus intentos de remontada. Cazorla mostró poco más aparte de su buena dupla en el perímetro, aunque le bastó para conservar su renta. El aporte interior de Ferrán Torres, los buenos minutos de Devin Wright y un triple desde su casa de 'Carlinhos' sobre la bocina evitaron males mayores antes del paso por vestuarios (36-37).

La charla de Pin en el intermedio sentó las bases para que los nazaríes enseñaran una versión más depurada en ataque. La bola circuló con fluidez y se frenó en seco el abuso con los triples. Wright, siempre decidido a la hora de irse hacia el aro, adelantó a los granadinos por primera vez desde los instantes iniciales (50-49) y dos triples de Manu Rodríguez equilibraron la contribución ofensiva de Riley y Weidlich, quienes en este período alcanzaron ya la veintena en anotación.

Varias acciones consecutivas en la pintura permitieron al Covirán despegarse en el electrónico de manera leve (67-63) antes de que Rodríguez y Germán Martínez propinaran el mazazo definitivo con su acierto en triples bien lanzados, no como al principio del duelo. Una vez rebasada la decena de distancia y algo justo de 'gasolina', Cazorla bajó los brazos y le regaló a los nazaríes un plácido final a su preparación. El sábado arranca lo bueno.

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