LEB Plata

Perdidos en un lugar de La Mancha

Manu Rodríguez busca un hueco por el que colarse en la defensa de La Roda. / AGENCIA GARNATA

El Covirán cede el liderato tras casi remontar un duelo en el que toca fondo ante el sinfín de ataques desperdiciados

Juanjo Martín
JUANJO MARTÍN

El Covirán perdió el norte en su expedición a La Mancha. Quizá fuese por no estar la plantilla al completo -Corts no pudo jugar por su esguince, como se preveía-, o por actuar entre semana o por hacerlo en un recinto de superficie sintética y canastas colgadas del techo. Motivos hay muchos, los mismos que excusas, pero lo cierto es que ayer encajó una más que merecida derrota frente a La Roda (76-72). El despliegue del último cuarto, en el que los rojinegros rozaron la remontada, no oculta las carencias mostradas por la escuadra visitante durante los treinta minutos anteriores. Este revés le cuesta además el liderato de la LEB Plata, ahora en solitario para el Albacete, que batió a Martorell con una canasta en el último segundo de Covington (81-79).

76 La Roda

72 Covirán

Árbitros
Morales y Lucas. Sin eliminados.
Incidencias
Partido disputado en el pabellón Lozano Jareño de La Roda (Albacete).

La sesión de tiro efectuada horas antes del encuentro no le bastó a los nazaríes para habituarse al pabellón rodeño, como se comprobó en los instantes iniciales. Varias caídas de los hombres de Pin así lo atestiguaron frente a un rival que empezó francamente entonado. En los primeros cuatro minutos, los únicos puntos habían llegado a través de un triple a tabla de Almazán (9-3). En cambio, los locales cabalgaron con soltura a lomos de Nakidjim. El interior africano se salió en la primera mitad (14 puntos, 10 rebotes y dos tapones) sin que ningún pívot del Covirán pudiera frenarle. Wright se emparejó con él al principio, pero tras cometer dos personales se movió el banquillo sin que ningún hombre alto diera con la tecla para aminorar el impacto del chadiano.

Aún así, el cuadro granadino cerró el cuarto por delante (13-15) gracias a que concatenó una serie de ataques en los que sumó sin perdonar ni uno. Esa inspiración desapareció a renglón seguido, pues La Roda apretó en defensa y cortocircuitó por completo a los rojinegros. Las penetraciones de Alo Marín nada más comenzar el segundo período otorgaron un oxígeno que enseguida se consumió. Los puntos llegaron con cuentagotas para los foráneos y Bortolussi anotó la última canasta antes del descanso con más de dos minutos de acción aún por delante. De ese atasco se beneficiaron los manchegos para abrir hueco en el luminoso (34-26).

La charla de Pin en los vestuarios pareció surtir efecto, pues el Covirán regresó a la engomada pista con una vitalidad recobrada. Nueve puntos anotó en los dos primeros minutos, acallando así los gritos de la hinchada local (39-35). Sin embargo, los nazaríes no tardaron en volver a las andadas y a perder un rosario interminable de balones, el mismo que ya había sido una rémora en los dos primeros cuartos y que en el tercero se convirtió en un obstáculo casi insalvable.

El conjunto local no es que estuviese mucho más boyante, pero se limitó a percutir con acierto en el rebote ofensivo y a la puntería en los lanzamientos exteriores para establecer una brecha más que considerable (48-35). Los granadinos estaban obligados a remar una vez más contra una corriente que se aceleraba con cada triple desviado de su objetivo. El empecinamiento con los lanzamientos exteriores y las continuas posesiones desperdiciadas no hicieron más que agravar la situación. Para colmo, un triple del local González sobre la bocina colocó la máxima para los albaceteños (54-39). Quince puntos de diferencia que obligaban a una auténtica machada que casi se materializa.

Bortolussi, vital en la reacción, extravía la posesión clave a 45 segundos del final

Con 'Carlinhos' apagado en la dirección, Pin confió el destino del encuentro a un quinteto que no se sentó en ningún momento del acto final. Marín, Rodríguez, Almazán, Torres y Bortolussi completaron los diez últimos minutos sin descanso alguno. El cansancio pudo hacer mella en los instantes finales, si bien en el banquillo no apareció ningún protagonista que justificara un relevo en la cancha. El técnico se la jugó y casi le sale bien la estrategia, pues el Covirán entró al minuto final del choque sólo uno abajo.

Alo Marín lideró las acometidas para que el casillero anotador de los rojinegros se moviera con ligereza. Sus entradas a canasta y sus asistencias otorgaron el dinamismo que tanto habían echado en falta los visitantes. El aporte de Almazán y un triple de Bortolussi redujeron la desventaja por debajo de la decena. La mejor defensa de la Liga se ajustó a la permisividad arbitral para anular a La Roda, que se encomendó a Javi Hernández. El granadino se enfundó el traje de verdugo y anotó sin fallo para lamento de su exequipo.

Los nazaríes, como los malos estudiantes que lo dejan todo para el último momento, siguieron afanándose por acumular méritos en este tramo final en el que un triple de 'Borto' sembró el pánico entre los manchegos (64-63). Hernández sacó filo a su guillotina con un rebote ofensivo clave y Samson despegó tímidamente a los locales (71-67). Aún había opciones de triunfo visitante, pero al argentino se le fundieron los plomos en el ataque decisivo y extravió la bola. Una acción que resume a la perfección el rendimiento de un taciturno Covirán que perdió dieciocho balones, el partido y hasta el liderato en La Mancha.

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