BALONCESTO

Los niños casi trepan por la barba nazarí

Wright pelea por capturar un rebote ofensivo ante Baskonia./AGENCIA LOF
Wright pelea por capturar un rebote ofensivo ante Baskonia. / AGENCIA LOF

El Covirán cierra la primera vuelta y el año como líder tras un más que trabajado triunfo ante el correoso filial del Baskonia

JUANJO MARTÍNGRANADA

El Covirán despedirá 2017 con una sonrisa en su rostro tras conquistar en Vitoria un nuevo triunfo (61-74) que le permite cerrar la primera vuelta de la LEB Plata como líder destacado de la competición. El conjunto dirigido por Pablo Pin sudó más de lo inicialmente previsto ante el filial del Baskonia, que se distinguió como un rival correoso y muy incómodo que casi se le sube a las barbas de los nazaríes. El cuadro granadino nunca pudo obtener una renta suficientemente amplia que le permitiera relajarse, por lo que no concedió el más mínimo ápice de tregua a unos 'niños' que continuaron su intento de rebelión y que no se rindieron hasta el último minuto del choque.

61 Baskonia

Raieste 5, Gluditis 13, Dimakopoulos 4, Williams 8 y Kurucs 13 – quinteto titular – Mulaomerovic 0, González 9, Álex Ramón 7 e Íñigo Royo 2.

74 Coviran Granada

Eloy Almazán 12, Alejandro Bortolussi 9, Germán Martínez 2, David Iriarte 9 y Carlos de Cobos 0 – quinteto titular – Carlos Corts 6, Alberto Pérez 5, Manu Rodríguez 13, Devin Wright 8 y Alo Marín 10

Parciales:
19-21, 18-16, 12-17 y 12-20
Árbitros:
José María Terreros y Juan Francisco González. Sin eliminados
Incidencias:
Partido correspondiente a la decimoquinta jornada de competición en LEB Plata celebrado en Bakh ante alrededor de 300 espectadores, una veintena de ellos del Coviran Granada

Desde el principio se evidenció que los rojinegros iban a pasarlo mal en tierras vascas. La defensa del cuadro local se le atragantó a los integrantes del Covirán, que tuvo que recurrir a la línea de personal para encontrar los puntos en sus primeras posesiones. Esas dificultades de los granadinos contrastó con la facilidad con la que los anfitriones buscaron el aro. Las acciones de bloqueo directo y de uno contra uno posibilitaron que los vitorianos hallaran buenas posiciones de tiro, primero con Dimakopoulos en la pintura y después con Kurucs desde más allá del perímetro.

La llegada del interior griego y de Williams ha dotado de una nueva dimensión al Baskonia, un equipo en el que se están fogueando las futuras estrellas del club que siempre aspira a lograr títulos tanto en España como en Europa. No obstante, la calidad individual no equivale al brillo como colectivo y eso fue lo que terminó decantando el partido a favor de la escuadra nazarí, más curtida y que mantuvo el mandamiento de la coralidad para asegurarse su duodécima victoria en quince encuentros de Liga.

El esguince de tobillo de 'Carlinhos' en el tramo final no altera el ritmo de los rojinegros

Los problemas físicos de Devin Wright otorgaron la titularidad a Iriarte, quien se fajó bien por dentro hasta la entrada del gallego. El futuro Baltasar adelantó la entrega de regalos del próximo 5 de enero y demostró a sus compañeros que la ruta hacia el aro podía ser directa y sin florituras. Ese mantra lo asimiló Alo Marín, quien penetró con determinación cada vez que estuvo sobre la cancha. Una antideportiva cometida sobre precisamente el alero gaditano posibilitó que los visitantes cerraran el primer acto por delante (19-21), tras una canasta final de Alberto Pérez.

El canterano golpeó de tres nada más iniciarse el segundo período para despegar ligeramente al Covirán, que volvió a acusar la falta de fluidez ofensiva. Las veloces manos de Gluditis robaron cuatro balones antes del descanso que se transformaron en canastas fáciles al contraataque y que originaron un parcial de 12-2 con el que el Baskonia le dio la vuelta al electrónico (31-26). La clarividencia de Wright en las cercanías del aro desapareció ante la marca de Williams, por lo que Pin optó por ensanchar un poco más el campo y buscar mejor fortuna con los tiros lejanos. Un triple de Iriarte equilibró la contienda justo antes de un descanso que se alcanzó con todo por decidir (37-37).

El azote de Williams

El momento en el que el Covirán rondó con más insistencia la derrota se produjo al principio del tercer período, cuando los jugadores empezaron a prestarle más atención de lo deseable a las decisiones arbitrales. Una continuación más propia de la NBA que del baloncesto europeo regaló una canasta y adicional a Williams, principal estilete de los locales en esos diez minutos. El estadounidense anotó siete puntos en ese lapso, incluido un mate que hizo retumbar la canasta del pabellón vitoriano. La grada se vino arriba y creyó en ese instante que era factible derrocar al líder.

Empero, el Covirán tenía otra idea en su mente. Un triple a la contra de Manu Rodríguez neutralizó la última ventaja del equipo anfitrión (42-41) y generó más espacios en la pintura para que los interiores pudieran postear sin tanto 'tráfico' en su camino hacia el aro. Dos personales en ataque de los nazaríes cortaron un poco el ritmo, si bien los puntos en el tramo final de Corts ayudaron a desatascar un compromiso que estaba condenado a decidirse en los últimos coletazos del mismo (49-54), y más cuando dos errores defensivos facilitaron sendas canastas consecutivas de González al arrancar el último acto.

Los rojinegros batallaron sin descanso hasta el final y se aprovecharon del desprecio del Baskonia para luchar por los rebotes. Tan sólo dos rechaces capturaron los locales en el cuarto período, lo que facilitó la tarea a un Covirán que terminó doblando a su rival en esa faceta estadística (20-40).

El hecho de estar con opciones de victoria fue contraproducente para el filial vasco, que optó por el individualismo como baza principal para hacerse con el triunfo. Un triple desde casi nueve metros y al principio de la posesión de Gluditis así lo reflejó, reduciendo a la nada cualquier posibilidad real de doblegar a unos nazaríes más conjuntados y que supieron explotar la bisoñez del pívot Mulaomerovic, cuyos 211 centímetros de altura se tornaron insuficientes ante la veteranía de los hombres altos del Covirán.

Un triple frontal de Bortolussi despejó de un plumazo las dudas sobre la victoria granadina y la irrupción de Eloy Almazán aseguró una renta que rozó por primera vez la decena (55-64). No obstante, la diosa Fortuna quiso añadir un poco más de picante a un partido ya de por sí cargado de especias. El local Raieste anotó un tiro de tres que atizó el aro antes de 'llover' dentro del mismo y De Cobos sufrió un esguince de tobillo en una acción fortuita que le mandó directo al banquillo a tres minutos de la conclusión.

La escuadra rojinegra había labrado de lo lindo su triunfo, pero aún era necesario coger la azada una vez más. El trabajo efectuado durante todo el choque recompensó la muñeca de Corts, quien no falló en sus habituales lanzamientos desde la media distancia. Wright se dejó dos tiros libres por el camino, aunque Bortolussi taponó el avance de Williams para evitar que los locales se acercaran más de la cuenta.

La puntilla la propinó Almazán con un triple que el Baskonia reclamó fuera de los veinticuatro segundos de posesión (60-69). Ahí finalizó la resistencia de los vitorianos, pues otro acierto de tres de Manu Rodríguez ensanchó la distancia en el electrónico y certificó el primer puesto del Covirán al término de la primera vuelta. La condición de anfitrión copero ya está en el bolsillo, pero lo fundamental es que afrontará la segunda vuelta con un triunfo de ventaja sobre el resto de perseguidores en la tabla. Ahora sólo cabe esperar que mantenga esa fantástica tendencia en 2018 para poder festejar dentro de cuatro meses el salto a la LEB Oro.

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