BALONCESTO

La firmeza regresa al pulso nazarí

Maodo Nguirane coloca un tapón espectacular en el partido de ayer en el Palacio de los Deportes. / Ramón L. Pérez

El Covirán transmite serenidad en el triunfo ante un Albacete al que controla en todo momento

JUANJO MARTÍNGRANADA

El Albacete va camino de convertirse en el adversario favorito del Covirán, al que le trae suerte enfrentarse a los manchegos. En su feudo del pabellón del Parque conquistó hace unos años el ascenso a la LEB Plata, competición que ahora pretende abandonar por arriba, y también ante el equipo castellano ha cuajado este año dos partidos tremendamente serios en los que se ha anotado el triunfo. En el de la primera vuelta, los nazaríes iniciaron una remontada culminada con un liderato que le permitió jugar en casa la Copa. Ahora, el equipo confía en que la alegría rubricada ayer (77-64) sea el comienzo de otra reacción que concluya con el ansiado ascenso a Oro.

77 Covirán Granada

Eloy Almazán 6, Carlos de Cobos 10, Devin Wright 6, Germán Martínez 0 y David Iriarte 1 – quinteto titular – Carlos Corts 18, Manu Rodríguez 19, Alo Marín 2, Ferran Torres 6, Maodo Nguirane 6 y Alejandro Bortolussi 3.

64 Arcos Albacete Basket

José Ortega 13, Javi Marín 6, Georvys Elías 6, Garret Covington 9 y José Luis Otero 14 - quinteto titular- Ángel Vázquez 2, David Maldonado 0, Álvaro Picazo 0, Diego Fox 5, Eugenio Gómez 0, Babatunde 6 y Tyler Livingston 3.

Parciales:
15-14, 26-13, 13-19 y 23-18.
Árbitros:
Roberto Lucas y Javier Villanueva. Sin eliminados.
Incidencias:
Encuentro correspondiente a la vigésimo cuarta jornada de competición en LEB Plata disputado en el Palacio de Deportes ante 3.972 espectadores.

La escuadra comandada desde el banquillo por Pablo Pin completó un desempeño sin fisuras en pista trasera. El equipo sacó a gala su condición de mejor defensa de la Liga para neutralizar al máximo artillero de la misma. Garret Covington seguro que se llevó un pésimo recuerdo de su visita al Palacio de los Deportes, recinto al que entró con ganas de agigantar su ya de por sí excelente cartel y del que salió con las orejas gachas.

El estadounidense estropeó en Granada su promedio de 18'7 puntos con un encuentro en el que firmó 3/15 en tiros de campo y finalizó con -2 de valoración. El escolta formado en Western Illinois sufrió la férrea marca de varios jugadores locales con los que tuvo que 'bailar', siendo sus principales parejas 'Carlinhos' y Marín. Entre ambos se confabularon para que Covington mostrara su peor lado, el de un tirador al que su entrenador le retiró de la pista a falta de cuatro minutos ante su falta de acierto y la nula aportación en el resto de facetas.

La defensa local 'seca' a Covington, máximo artillero de la Liga, que firma -2 de valoración

La sobriedad defensiva de los rojinegros, reflejada en su máximo esplendor con su sobresaliente actuación sobre el norteamericano, fue el primer paso para conquistar una victoria con la que recuperar la firmeza en el pulso perdida la pasada semana. En Murcia se sucumbió ante el panorama de depender de sí mismos para ocupar la primera posición al término de la fase regular. Ahora que vuelve a estar pendiente de lo que haga Alicante, el Covirán ha exhibido la mayoría de virtudes que le han tenido en la zona noble de la tabla toda la temporada.

Gracias a su generoso esfuerzo atrás cortó el fuerte ritmo con el que empezaron los visitantes. Los puntos de Otero, titular sorprendente en lugar de Olumuyiwa, desestabilizaron en los primeros compases del choque a los anfitriones, que se vieron con un 5-12 adverso. El ala-pívot Iriarte volvió a decepcionar con su inclusión en el cinco inicial y no fue ni la sombra de ese jugador que ha maravillado en momentos puntuales del curso. Los dos tapones recibidos y un error defensivo le borraron mentalmente del encuentro, en el que acabó con un doloroso -7 de valoración.

La inspiración con los triples en instantes clave fulmina el espíritu de reacción albaceteña

El cuadro granadino sufrió un colapso ofensivo considerable, lo que forzó a mover el banquillo. Ahí estaba sentada la solución, llamada Carlos Corts. El base granadino se colocó la capa de superhéroe para introducir un poco de picante a un ataque que se catapultó con él a los mandos. Con un triple -el primero de los cuatro que clavó- dio comienzo a una reacción que volteó el electrónico antes del primer bocinazo de final de cuarto (15-14). Un '2+1' de Bortolussi y una canasta de tres de Manu Rodríguez lo hicieron posible, si bien el principal artífice fue Corts con su irrupción.

La espesura a la hora de acometer hacia el aro rival se mudó de bando y afectó entonces al Albacete. Gálvez solicitó un tiempo muerto con el que trató en vano de despertar a sus discípulos. La intensidad atrás del Covirán les tenía totalmente cortocircuitados, mientras que al otro lado de la cancha Alo Marín, gracias a su buen dominio de la bola, halló con frecuencia a un compañero que aumentara en posición cómoda la anotación de los locales.

Castigo arbitral al Albacete

Con una perenne sensación de tener el encuentro bajo control, los triples propiciaron el estímulo necesario para disparar la ventaja. Corts y Rodríguez golpearon de nuevo desde más allá del perímetro a un contrincante al que se le nublaron las ideas con demasiada frecuencia, lo que le llevó a malgastar posesiones sin siquiera lanzar. La moral albaceteña entró en un estado de fragilidad que saltó definitivamente por los aires a raíz de la técnica a su entrenador. Las protestas de Gálvez soliviantaron a una dupla arbitral que, para más 'inri', señaló como antideportiva una personal menos flagrante que otra anterior que apenas se castigó con simple falta.

El rosario de tiros libres posibilitó que los nazaríes se marcharan al descanso con una ventaja por encima de la decena (41-27) justo después de atravesar un ligero bache. Los manchegos se habían colocado a seis y defendieron bien la siguiente jugada, pero De Cobos se sacó de la chistera un triple sobre la bocina con el que enderezó el rumbo y transmitió la calma necesaria para que el rival no se acercara más de la cuenta. Los continuos viajes a la línea por el desconcierto visitante con los colegiados aportaron el resto para empezar a encarrilar la victoria antes del intermedio.

Esa diferencia en el marcador casi se volatiliza por la curiosa gestión de los minutos que tuvo Pin en el tercer acto. Mantuvo al mismo quinteto durante los ocho primeros minutos, lo que provocó un acusado desgaste que condujo a los rojinegros a no ser capaz de conservar la intensidad ni en ataque ni en defensa. El técnico nazarí ordenó los relevos superado el ecuador de este período, pero la inexistencia de faltas o pausas en el juego alargó hasta el infinito la presencia de esos cinco jugadores en cancha. El cuádruple cambio restableció el anterior guion del encuentro, algo en lo que ayudó otra antideportiva señalada a los castellanos en el tramo final de este cuarto (54-46).

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