Baloncesto LEB Plata

El esmoquin no gana los partidos

El Covirán no pudo con un equipo que jugó hasta con los pies, así se ve en un pase de Álex Bortolussi./AGENCIA LOF
El Covirán no pudo con un equipo que jugó hasta con los pies, así se ve en un pase de Álex Bortolussi. / AGENCIA LOF

El Covirán subestima al rival y sufre una inesperada a la par que merecida derrota | Los rojinegros sólo se lo toman en serio en el último cuarto, después de que Martorell llegara a tener hasta trece puntos de ventaja

Juanjo Martín
JUANJO MARTÍN

Pablo Pin afirmó en la previa al duelo contra el Martorell que «hay que bajarse al barro para pelear por el partido». Esa consigna del entrenador no caló entre los integrantes del Covirán, que encajó ayer una sorprendente derrota (77-75) ante un equipo que ha ido colista toda la campaña y que sólo había ganado dos de sus primeros quince encuentros. Más allá de un rendimiento por encima de lo esperado de los catalanes, la única explicación que justifica este resultado es la excesiva relajación con la que afrontaron los nazaríes la cita. En vez de enfundarse el mono de trabajo, optaron por seguir luciendo un esmoquin que les dará prestancia a simple vista, pero que no se traduce en victorias, que son las que verdaderamente brillan en la clasificación.

77 CB Martorell

75 Covirán Granada

Árbitros
Zamora Rodríguez y Planells Caicedo. Sin eliminados en ninguno de los dos equipos.
Incidencias
Partido disputado en el pabellón municipal de Martorell ante 400 espectadores.

En contra de otros compromisos en los que los rojinegros activan el rodillo para aplastar a sus contrincantes desde el principio, la figura del colista parece que despertó cierta compasión en los granadinos. Como cuando un adulto juega al baloncesto contra un niño y la empatía le lleva a jugar mal para intentar equilibrar un pulso totalmente descompensado a todos los niveles.

El Covirán se trabó en ataque bajo la batuta de Corts, titular ante los problemas físicos de esta semana de 'Carlinhos'. El dominio en el rebote ofensivo -ocho capturas en el aro ajeno- minimizó las consecuencias iniciales de la pobre puesta en escena de los visitantes. Sólo cuando el espigado Mayot enfiló el banco por su segunda personal pudo Devin Wright empezar a sacar provecho de los balones interiores que le surtieron de manera continuada.

A Baltasar -encarnó al Rey Mago en la cabalgata- le sentó mejor la marca del egipcio Khalaf, al que desbordó con facilidad para anotar y otorgar una renta a la postre insignificante en un reñido primer cuarto. De hecho, fue necesario que De Cobos anotara un triple desde media cancha y sobre la bocina para que los granadinos no se marcharan por detrás (20-20) al cabo de los primeros diez minutos.

Sin reacción inmediata

En el segundo período fue cuando el choque comenzó a torcerse de manera preocupante, sin que eso provocara una reacción inmediata por parte de los nazaríes. La dupla interior conformada por Iriarte y el recién fichado Nguirane careció por completo de mordiente en la pintura, lo que allanó el camino hacia la canasta de los anfitriones, que se fueron al descanso con un estratosférico 90% de acierto en tiros de dos, más del doble que el Covirán (42%). Ese dato refleja a la perfección la nula intensidad defensiva de los rojinegros durante los primeros veinte minutos, una tendencia que no cambió demasiado pese a la bronca en vestuarios de Pin.

La reprimenda estaba más que argumentada al haber permitido que el colista le sacara los colores con tanta facilidad. El Martorell dispuso de doce puntos de ventaja en el luminoso (44-32) gracias al buen hacer de su banquillo. Bria y Real unieron fuerzas para firmar la mayor parte del botín ofensivo de los locales y dejar evidente la pasividad en pista trasera del Covirán, que aún se veía capaz de reaccionar a pesar de la prolongada 'siesta' de dos cuartos que se había dado.

Un triple de Mazaira nada más reanudarse el encuentro colocó la máxima (47-34) y encendió la última alarma que necesitaron los granadinos para despertar. Wright siguió explotando su superioridad ante Khalaf para dar algo de chispa interior a un conjunto que se encomendó a los lanzamientos exteriores. Sin embargo, no fue el día desde más allá del perímetro (3/17 a excepción de los dos triples a la desesperada de Rodríguez al final) y los despistes defensivos conservaron la renta local (56-46).

Pin efectuó una nueva llamada al orden y con la 'zona' recuperó algo de ritmo. Los catalanes se atascaron al fin en pista delantera y una contra culminada por Nguirane puso al Covirán de nuevo en el partido a menos de ocho minutos para el final (58-56). Los rojinegros pensaron que lo peor ya había pasado y volvieron a encadenar errores a ambos lados de la cancha, lo que distanció de nuevo a los anfitriones tras un triple de Guirao (63-56).

El bache ofensivo del Martorell había llegado a su fin y, pese al empuje de Wright, la distancia en el marcador seguía siendo de más de una posesión (65-61). La sentencia llegó desde la línea de personal, a la que los locales acudieron hasta en doce ocasiones en este último período. Dos de las acciones fue por meter la mano en tiros de tres, lo que regaló igual cantidad de libres y despegó de nuevo al adversario (71-63). Al Covirán ya sí le entraron las prisas del todo y empezó a sumar en posesiones cortas para igualar como fuese la contienda.

Bortolussi desde el 4'60 dejó a los nazaríes a tiro de triple (75-72) con medio minuto por jugarse, pero Bria asumió la responsabilidad y con un lanzamiento desde seis metros y con el defensor delante certificó la merecida victoria del que fuera colista, ante un cuadro granadino que ve rota su racha positiva en el sitio más insospechado y que ya ha sido cazado por sus perseguidores. Horrible manera de empezar el año.

Fotos

Vídeos