LEB PLATA

Innecesaria ración de sufrimiento

Devin Wright logró la última canasta del encuentro, que fue decisiva./RAMÓN L. PÉREZ
Devin Wright logró la última canasta del encuentro, que fue decisiva. / RAMÓN L. PÉREZ

Una canasta de Wright en el último segundo decide para el Covirán ante un correoso Plasencia

Juanjo Martín
JUANJO MARTÍN

El Covirán sacó adelante su compromiso de ayer en casa frente al Plasencia (69-67) con una dosis exageradamente amplia de sufrimiento. El cuadro nazarí volvió a pecar de debilidad mental a la hora de mantener la concentración y posibilitó que los extremeños creyeran que podían asaltar el Palacio. Lo cierto es que apunto estuvieron de hacerlo al concederle los locales tanta ‘vidilla’ en un choque en el que, de haber mantenido la alegría ofensiva del segundo cuarto, no habría sido necesario padecer hasta el último segundo. En ese instante final, Devin Wright emergió como héroe para capturar un rebote ofensivo y anotar así la canasta de una victoria que hizo dormir anoche a los granadinos como líderes.

69 Coviran Granada

Alejandro Bortolussi 2, Germán Martínez 0, Manu Rodríguez 9, Ferran Torres 1 y Carlos de Cobos 11 – quinteto titular – Carlos Corts 4, Eloy Almazán 6, David Iriarte 2, Devin Wright 26, Alo Marín 8 y Maodo Nguirane 0.

67 CB Extremadura Plasencia

Adri Fuentes 19, Fernando Sierra 12, Mario Álvarez 5, Seydou Aboubacar 10 y Dylan Poston 3 – quinteto titular – Pablo Bayle 0, Alejandro Galán 6, Kenneti Mendes 4, Miguel Martínez 6 y Rafael Casanova 2.

Parciales:
13-19, 20-16, 16-16 y 20-16
Árbitros:
Vicente Martínez y Asunción Langa. Sin eliminados.
Incidencias:
Partido correspondiente a la jornada vigésima jornada de competición en LEB Plata disputado en el Palacio de Deportes ante 3.154 espectadores.

Pin sorprendió de inicio con la inclusión de Ferrán Torres en el quinteto inicial, después de un mes de inactividad por lesión. El catalán fue la primera fórmula con la que frenar el tormento interior de Aboubacar. El pívot africano aprovechó su enorme envergadura para meter en problemas a los locales, sobre todo cuando el acierto en el perímetro de los placentinos obligó a la defensa a estirarse, generando el escenario idóneo para que el único referente interior del contrincante estableciera las primeras diferencias en el luminoso (7-14).

El Covirán golpeó al principio con un tiro exterior de ‘Carlinhos’, pero esa acción no inspiró a un cuadro rojinegro que volvió a estrellarse desde más allá del 6’75. Los anfitriones anotaron sólo cuatro triples, el ya mencionado del base malagueño y los tres consecutivos de Manu Rodríguez en el tercer cuarto. Lo demás fue un rosario de errores en lanzamientos liberados que incrementa un poco más el pavor que poseen los nazaríes cada vez que miran al aro desde la larga distancia.

Atascados una vez más

Germán Martínez, otro de los llamativos integrantes del ‘cinco’ inicial, perdió dos balones seguidos y enfiló el camino del banquillo para no volver más. Esas posesiones extraviadas se convirtieron en el germen del enésimo atasco ofensivo de los granadinos, quienes finalizaron el primer período con una desventaja de seis puntos (13-19) pese a la entrada en cancha de Wright.

El lucense fue el último ‘cinco’ en saltar a la cancha, pues Nguirane le adelantó en el intento de equiparar el físico de Aboubacar. El reciente Baltasar en la cabalgata de los Reyes Magos se labró con facilidad un camino hacia el aro. Sus movimientos en el poste siempre se tradujeron en ventajas a la hora de recibir o encarar la canasta, aunque eso no tuvo su efecto en el electrónico hasta mediado el cuarto.

Con Alo Marín de motor –su esguince de tobillo ya es historia–, el Covirán empezó a correr y a sentirse cómodo en pista delantera. El gaditano contribuyó en el rebote y lanzó con velocidad a sus compañeros para revertir la situación con un parcial 12-0 que estableció el 29-24. Los locales se sintieron poderosos en ese momento en el que la lógica les respaldó en un duelo entre un club que pelea por ascender y otro que lucha por sobrevivir. Parecía que el partido se encarrilaba hacia el derrotero de la tranquilidad y la calma, pero un brusco volantazo alteró de nuevo ese ecosistema creado.

Los nazaríes se estrellan de nuevo con los triples y se cortocircuitan con sus pérdidas en ataque

Un inverosímil error de Iriarte bajo el aro impidió que la ventaja creciera más, dado que el alero Poston se sacó de la manga un triple a tabla sobre la bocina de posesión con la que devolvió la fe a los extremeños. Luego Wright cometió personal en ataque en la siguiente jugada y abrió una rendija por la que Aboubacar coló su pie para empatar de nuevo el encuentro.

Marín ofreció entonces su peor versión, la de ser un agujero negro en el que mueren todas las posesiones tras recibir. Un par de tiros mal seleccionados del alero recibieron el castigo de dos triples seguidos de Fuentes, el segundo nada más llegar a la cancha contraria en una transición rápida. El base malagueño se cargó así por la vía rápida la defensa zonal de los rojinegros, que pudieron igualar la contienda antes del paso por vestuarios (33-35) de no haber querido apurar tanto en su última posesión. Desestimaron hasta cuatro tiros abiertos con tal de no dejarle tiempo al rival, pero al final lo único que consiguieron fue aumentar su registro de pérdidas sin llegar a lanzar.

Las palabras de Pin en el intermedio sirvieron para enchufar a Manu Rodríguez, quien clavó tres triples seguidos que dieron la falsa sensación de haber puesto fin a la psicosis nazarí con los lanzamientos de tres puntos, pues ya no hubo más aciertos desde el perímetro. Los extremeños, quienes ya se habían levantado de su bajón del segundo acto, no tardaron en volver a dar caza al Covirán con los puntos de Fuentes y Sierra. Los locales estaban pasándolo mal con su tendencia a extraviar la bola y el hecho de que Nguirane y Wright cometieran su tercera personal podría haber tenido funestas consecuencias. Empero, ‘Carlinhos’ percutió con determinación para eliminar momentáneamente de la ecuación a Aboubacar también por sus faltas.

La lucha por el rebote tomó así un claro cariz rojinegro, lo que posibilitó segundas, terceras y hasta cuartas opciones para sumar en cada posesión de los hombres de Pin. Eso sí, la escasa efectividad en el tiro no desapareció y los visitantes se adelantaron de nuevo en el luminoso sin importar que la grada se encendiera con unos posibles dobles de Martínez y un controvertido ‘2+1’ de Galán que regalaron los colegiados. El Plasencia se marchó con cuatro puntos de ventaja, aunque Corts sobre la bocina dibujó un panorama un poco menos sombrío (49-51).

Balones a Wright

Carlos Díaz, técnico del Plasencia, dio descanso a Aboubacar para que jugara el tramo final del partido con energías. Sin su coloso en la pintura, Wright se topó con una autopista por la que avanzar sin apenas oposición hacia el aro. El pívot anotó catorce puntos en este último cuarto, en el que el Palacio le cantó con toda justicia su condición de MVP. Cuando el africano regresó a la cancha el Covirán ya mandaba (54-53) y Devin había adquirido la confianza suficiente para meter hasta los tiros libres, su talón de Aquiles. Sin embargo, la renta era tan exigua que los triples de Fuentes y Sierra pusieron a los nazaríes contra las cuerdas (63-64). El enésimo rechace ofensivo del Covirán –dieciocho sólo en la segunda parte y con Iriarte sólido en los defensivos para casi doblar al rival (55-28)– desembocó en canasta de Almazán. Después, De Cobos levantó a los aficionados del graderío con una jugada en la capturó el rebote defensivo y se cruzó la pista hasta dejar la bandeja (67-64).

El hecho de casi doblar en el rebote al cuadro extremeño (55-28) salva a los rojinegros

El director de juego retó entonces a Fuentes a que tirara de tres con su mano en la cara, un desafío que su paisano aceptó (67-67). Con tiempo para dos posesiones con las que decidir el choque, la primera perteneció a la escuadra extremeña. Fuentes, crecido por su acción previa, se levantó de nuevo de tres pero el balón no tocó ni aro. La opción de jugar para ganar pasó a las manos granadinas y ‘Carlinhos’ trató de salir a hombros del Palacio. Acometió con fuerza hacia el aro recibiendo varios golpes que no fueron indicados como falta. Su lanzamiento errado fue recogido por Wright, quien se elevó para firmar la canasta del triunfo a una décima de la conclusión. Incluso sacó el adicional, que erró a propósito con tal de no dar la opción de una épica canasta a los placentinos.

La agonía a la que no tendría que haberse visto abocado concluyó en ese instante para un Covirán que deja atrás a Alicante y que aguarda al resultado de La Roda para saber si es líder en solitario o compartido con los manchegos.

Pin: «No se puede ser un ‘empanado’ y tener pérdidas tontísimas»

Una semana más, el técnico Pablo Pin indicó como la causa del mal desempeño en la pista a «la falta de concentración en la primera parte, que nos ha hecho ir a remolque el resto del partido. Ellos se han metido en el choque, han cogido confianza y han jugado bien a raíz de nuestros errores defensivos y ofensivos». El granadino añadió que «en la segunda mitad hemos salido con otra actitud y mentalidad, lo que nos ha permitido coger dieciocho rebotes ofensivos tras el descanso. Eso nos ha dado muchas segundas opciones de tiro, algo que en un encuentro tan cerrado te da un plus».

El entrenador abundó en la errática concentración de sus jugadores al decir que «no es una cuestión de nerviosismo porque en la Copa tuvimos templanza. Es algo de mentalidad y concentración. Hay que salir a morder y aprovechar la oportunidad de jugar en un buen equipo como el nuestro. No se puede ser un ‘empanado’, nos han quitado el balón de las manos y hemos tenido quince perdidas tontísimas. Este tipo de partidos en la segunda vuelta es lo normal que vamos a encontrar. Plasencia se estaba jugando el descenso y podemos fallar tiros, pero no pueden robarnos la bola así de fácil o fallar penetraciones bajo el aro».

Pin afirmó sin tapujos que «con este dominio en el rebote, si tuviésemos acierto en los triples ganaríamos todos los partidos de quince puntos. Hemos tenido tiros comodísimos que no han entrado, pero tenemos que seguir trabajando e insistiendo. Nunca le digo a los jugadores que no lancen. En vez de verlo por el lado negativo, el positivo es que estamos sacando adelante partidos importantes sin especial efectividad» en los tiros.

El técnico reconoció que «me han avisado en el banquillo durante nuestro partido de la derrota de Alicante en Morón, pero si nosotros no ganábamos que más daba. Al ganar nosotros allí la pasada semana le metimos presión –a los hispalenses–, por lo que tenían que ganar para no quedarse descolgados, pero tenemos que estar centrados en nosotros y seguir trabajando. El ascenso se decidirá al final, por lo que hay que seguir bien colocados».

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