Baloncesto

La defensa subsana las intermitencias

Ferrán Torres. /Ramón L. Pérez
Ferrán Torres. / Ramón L. Pérez

El Covirán sigue en lo más alto de la tabla tras dar buena cuenta de un L'Hospitalet al que frena atrás

Juanjo Martín
JUANJO MARTÍNGRANADA

El Covirán volvió a apostar todas sus fichas a la perfección defensiva para conseguir la victoria en el duelo de ayer en el Palacio ante L'Hospitalet (73-54). El conjunto de Pablo Pin recordó en algunas fases los problemas en pista delantera que se han repetido en las últimas semanas, aunque la victoria no llegó a peligrar realmente gracias a la encomiable labor en pista trasera. El contrincante volvió a quedarse en unos bajos números después de errar demasiado tanto en tiros de dos (10/30) como en triples (7/25). Ni siquiera en los tiros libres, sin la agobiante presencia de los rojinegros, acertaron los visitantes en este partido (13/22). La escuadra local se encargó de carcomerle la moral al rival y eso terminó dando sus frutos, con independencia de que los ataques sólo rindieran a base de intermitencias.

Cuando el plantel nazarí se conecta ningún equipo puede frenar un aluvión ofensivo con múltiples frentes, sobre todo en el juego exterior. 'Carlinhos', Almazán, Rodríguez, Marín... Entre ellos acumulan mucha pólvora que estalla a la menor chispa, y eso es lo que ayer sucedió en el parqué del pabellón del Zaidín. La fluidez no existió en las acometidas de los anfitriones, pero tampoco fue necesario ya que con esos 'flashes' puntuales bastaba para cegar al contrario.

73 Coviran Granada

Eloy Almazán 15, Alejandro Bortolussi 9, Manu Rodríguez 11, Ferran Torres 3 y Carlos de Cobos 9 – quinteto titular – Germán Martínez 3, David Iriarte 5, Alo Marín 12 y Devin Wright 6.

54 Torrons Vicens CB L’Hospitalet

Johan Kody 4, Iván García 1, San Epifanio 7, Devin Schmidt 14 y Erik Kibi 3 – quinteto titular – Pol Bassas 6, Diego Gallardo 14, Shota Gelazonia 2 y Javi Rodríguez 3.

Árbitros
Mariano Palomo y Joaquín García. Sin eliminados.
Incidencias
Partido correspondiente a la sexta jornada de competición en LEB Plata disputado en el Palacio de Deportes de Granada ante 4.122 espectadores.

Cinco puntos de Bortolussi y otros cinco de un Almazán que va sobrado en LEB Plata establecieron la decena de ventaja (15-5) por primera vez. Los catalanes zozobraron nada más empezar y sólo recuperaron el norte a raíz de las rotaciones del Covirán, momento en el que Schmidt se metió en el partido. Dos triples seguidos demostraron el potencial del estadounidense, uno de los referentes del técnico Jorge Tarragona y que mostró su calidad individual en un arranque fulgurante. Eso sí, su brillo se opacó con el paso de los minutos a raíz del esfuerzo realizado por los rojinegros.

El control del rebote y los 'flashes' en ataque bastan para doblegar a la escuadra catalana

La principal traba a la hora de jugar con mayor regularidad la encontró el Covirán en la falta de un relevo de garantías para De Cobos. El equipo parecía una maquinaria bien engrasada con el malagueño en pista, mientras que sin él la bola circulaba de un lado a otro del perímetro sin hallar buenas posiciones cercanas al aro. Germán Martínez falló en compensar la ausencia del lesionado Corts, pues no estuvo inspirado a la hora de meter balones a unos pivots que tampoco descollaron. La cantidad de puntos en la pintura se redujo al acierto en las penetraciones, lo que supuso una rémora durante la primera mitad.

Esa mala vibración estuvo acompañada por dos triples consecutivos de L'Hospitalet, quien amenazó nada más empezar el segundo acto con desviar el encuentro a unos derroteros bien distintos de los trazados en los primeros diez minutos. Las personales en ataque de los hombres altos nazaríes por moverse en los bloqueos en nada ayudaron, únicamente para echar a la grada encima de los colegiados. El mejor aliado del Covirán en ese momento de debilidad fue la inoperancia del rival. El 4/10 firmado desde la personal lastró cualquier esperanza visitante en rubricar la remontada, pues lo máximo que se acercaron fue a cinco puntos (24-19 y 29-24).

Ahí reapareció el rodillo de los rojinegros para esclarecer las cosas antes de irse a vestuarios. Dos entradas a canasta de Manu Rodríguez enseñaron el camino para un nuevo estirón que completaron Almazán con un triple desde la esquina, Marín a la contra y 'Carlinhos' con un tapón. De esa manera el Covirán pasó a disfrutar de una ventaja mucho más cómoda (38-24) y colocó las bases para que los locales sentenciaran en el tercer cuarto.

Los exteriores de Pin continuaron llevando la iniciativa en pista delantera ante la 'invisibilidad' de la rotación interior, lo que despegó a los anfitriones de manera casi definitiva (50-28 tras un triple de Rodríguez). El partido debió acabar en ese instante con tal de poder pensar en el duelo de este miércoles en La Roda. Sin embargo, eso no fue posible pese a que L'Hospitalet apenas logró sumar desde la personal. Pin puso a Bortolussi de alero en un quinteto atípico con tres 'grandes', una fórmula que ya se vio con escaso éxito en los 'play offs' ante Zornotza. Ese esquema desestabilizó a los nazaríes, que encajaron un peligroso parcial de 0-9. Los catalanes pensaron que ya estaban de nuevo en el partido y se descuidaron un instante. Germán lo aprovechó para meter un triple -su única canasta- que esclareció un panorama que aún se oscurecería en el último acto, tras los cinco puntos seguidos de un Gallardo recién aterrizado.

El 57-47 a ocho minutos de la conclusión introdujo el desasosiego en una grada que poco después se divirtió con la ola. Dos buenas acciones de Iriarte iniciaron una secuencia de grandes defensas que anularon las virtudes de L'Hospitalet. La escuadra visitante sólo anotó un libre (11-1) en los siguientes siete minutos y se lamentó por los tiros que rondaron el aro para luego salirse de Iván García y Gelazonia.

Ahí se les escapó cualquier mínima opción que aún albergaran de llevarse el triunfo frente a un Covirán que perdió a 'Carlinhos' para los últimos minutos. En una penetración a canasta, el base fue derribado en el aire y después le cayeron encima hasta dos rivales, recibiendo un fuerte golpe en la pierna izquierda que le mandó al banco. Pin optó entonces por confiar el timón a Marín, en vista de la mala tarde de Martínez. Con el gaditano al frente, los rojinegros navegaron sin sobresaltos hacia una victoria que no será recordada por la brillantez, pero sí por la tremenda eficacia atrás. El ataque sigue sin carburar en condiciones, pero con semejante defensa se posee mucho margen para depurar en el futuro unos mecanismos ofensivos aún en pañales.

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