BALONCESTO- LEB PLATA

Crisis sorteada 'in extremis' por el Covirán

Eloy Almazán pasa la pelota ante la presión de la defensa de Zamora./RAMÓN L. PÉREZ
Eloy Almazán pasa la pelota ante la presión de la defensa de Zamora. / RAMÓN L. PÉREZ

El cuadro nazarí sufre para batir al colista Zamora, que le pone al borde del abismo hasta la irrupción salvadora de Iriarte y Almazán

JUANJO MARTÍNGRANADA

El Covirán abortó ayer en el Palacio de los Deportes una crisis en el último suspiro. Después de la derrota a manos del excolista Martorell, el cuadro rojinegro no podía permitirse un nuevo chasco en otro duelo frente al último en la clasificación. Sin embargo, el Zamora olió la sangre por la fresca herida nazarí y casi se lleva la victoria del recinto granadino, en el que se vivió un final igual de agónico (68-65) que inesperado a tenor de lo visto en el primer cuarto. El revés en tierras catalanas obligó a una puesta en escena muy distinta a la efectuada hace siete días. Los anfitriones tenían que pisar a fondo el acelerador desde el salto inicial para demostrar que el tropiezo contra Martorell fue un episodio aislado y así lo hicieron. A lomos de Nguirane, el Covirán activó su modalidad más arrolladora y estableció un amplio 18-2 en el marcador. El pívot senegalés fue un ciclón a ambos lados de la cancha y con sus rebotes, tapones y canastas disparó a la escuadra de Pablo Pin.

Esa bonanza duró siete minutos, en los que el Zamora no supo de dónde le venía semejante sucesión de golpes. Los visitantes afrontaron este choque con la notable ausencia de Asanin por dentro, una situación que tomó un cariz aún más preocupante cuando Iza y Veenstra se cargaron de personales. El técnico Saulo Hernández tuvo que mostrar su versión más creativa para configurar un juego interior de garantías, pero lo cierto es que tanto Nguirane como Wright y Bortolussi se movieron a sus anchas en las cercanías del aro rival.

Un triple de Manu Rodríguez nada más empezar el segundo acto colocó la máxima ventaja local en el luminoso (25-8), pero en ese instante el Covirán entró en un estado de letargo que se tradujo en un 0-5 para los zamoranos. El parcial pudo ser más considerable, pero el conjunto castellano no escondió los defectos que le han conducido al puesto de farolillo rojo en la LEB Plata. El atasco en pista delantera se convirtió en algo global de los dos conjuntos y de nuevo los nazaríes recuperaron los diecisiete puntos de renta con otro acierto desde más allá del perímetro de Rodríguez (30-13).

Nguirane destaca en un arranque sublime que se interrumpe ante la zona de los castellanos

El encuentro estaba totalmente bajo el control rojinegro, pero de nuevo se sufrió una fase de inconsistencia que malogró buena parte del trabajo realizado. El bando anfitrión reincidió en su pecado más repetido hasta la fecha y regaló la enésima vida extra a su rival, que se reenganchó al partido a base de defensas alternativas. La zona colapsó la pintura de efectivos y dificultó el martilleo interior de Nguirane a costa de generar vastos espacios para lanzar triples sin oposición. Eso sí, la argucia no le salió cara al Zamora ante la mala tarde en los tiros lejanos de los granadinos. De esa forma, los visitantes consiguieron un 1-11 de parcial con el que llegaron con vida al descanso (34-27) tras rozar el encefalograma plano durante el primer cuarto.

68 Coviran Granada

Eloy Almazán 12, Alejandro Bortolussi 3, Manu Rodríguez 13, Maodo Nguirane 11 y Carlos de Cobos 3 – quinteto titular- Carlos Corts 4, Germán Martínez 0, Devin Wright 11, Alo Marín 0 y David Iriarte 11.

65 CB Zamora

Christopher Iza 10, Javi Cardito 0, Chris Hansen 15, Adrián Méndez 4 y Brett Ervin 9 – quinteto titular – Xavi Hernández 9, Bas 0, Xabier Arriaga 3.

Árbitros:
Juan Ramón Hurtado y Alberto Ternero. Eliminaron por la comisión de cinco faltas personales a Brett Ervin.
Incidencias:
Partido correspondiente a la decimoséptima jornada de competición en LEB Plata disputado en el Palacio de Deportes de Granada ante 3.012 espectadores

La charla en el vestuario se alargó más de la cuenta, hasta el punto de que los nazaríes pisaron de nuevo el parqué a tan sólo dos minutos y medio del tercer período. El cuerpo técnico se merendó así la rueda de calentamiento y quizá eso explica el flojo rendimiento en esos diez minutos. Un triple de 'Carlinhos' -visiblemente mermado por un proceso gripal- devolvió la decena al electrónico (39-29) justo antes de que el Covirán encadenara cinco minutos sin anotar.

La obsesión por querer matar el partido desde el 6'75 casi les fulmina. En cambio, en el equipo castellano despertó al fin Hansen, quien pasó de lanzar sólo una vez en la primera mitad a clavar tres triples que pusieron por delante a los visitantes (40-41). La música de viento empezó a escucharse en el Palacio y los decibelios en la señal de protesta aumentaron cuando Libroia se sumó al festival de puntos desde el exterior (40-44).

Los nazaríes tocaron fondo en ese instante, y más teniendo en cuenta el peso en el espíritu del reciente tropiezo contra Martorell. Los 'fantasmas' atormentaron a los locales hasta que surgió un inesperado héroe. Iriarte, quien hasta la fecha apenas había rendido como se esperaba y que había sido el interior menos determinante de la campaña, asumió la responsabilidad y sumó dos canastas casi seguidas en el poste bajo. El balear aparcó momentáneamente sus lanzamientos de tres para recordar sus tiempos mozos en el Joventut, donde sí se baqueteó a escasos centímetros del aro, para suplir las trabas que estaba padeciendo Wright en ese goteo incesante de balones interiores, el mejor remedio ante el desacierto triplista.

Un '2+1' del pívot gallego y la cuarta falta de Iza aclararon el horizonte, aunque una vez más se hizo de noche con los puntos de Hernández (50-52). Pin pidió tiempo pero mantuvo al mismo quinteto en cancha, entre ellos un Carlos Corts que metió una mano providencial para robar una bola que igualó el partido. Entonces surgió el otro salvador nazarí, Eloy Almazán, quien metió dos triples y el tiro libre de la técnica absurda que se ganó el propio Hernández con sus protestas.

El alero protagonizó un 9-0 que debió ser la sentencia, pero un triple con adicional de Hansen forzó a Iriarte para que también mostrara su puntería exterior por partida doble. Aun así, Libroia casi mandó el duelo a la prórroga con su tiro desesperado, pero el balón dio en el aro y el Covirán respiró al fin aliviado por salir airoso de la angustia a la que le había sometido el Zamora.

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