Baloncesto

El Covirán perpetúa su dominio andaluz

Manu Rodríguez inicia un contragolpe del Covirán, con Torres (izquierda) y Bortolussi de acompañantes.
Manu Rodríguez inicia un contragolpe del Covirán, con Torres (izquierda) y Bortolussi de acompañantes. / alfredo aguilar

Los nazaríes conquistan su tercera Copa autonómica ante Morón, al que anula con su defensa en el segundo acto para luego administrar la renta

Juanjo Martín
JUANJO MARTÍN

El Covirán revalidó ayer su corona a nivel andaluz, la tercera consecutiva, al doblegar con claridad a Morón (100-80) en el Palacio de los Deportes. Al conjunto de Pablo Pin le bastó con apretar en defensa en el segundo cuarto para cortocircuitar a los sevillanos en ese parcial (30-11). La renta obtenida antes del descanso alcanzó la veintena, una distancia que pese a sus altibajos se mantuvo hasta la conclusión del choque.

La escuadra hispalense comenzó a mejor ritmo explotando las facilidades mostradas por los locales en las acciones de bloqueo y continuación. Javi Marín -titular por error a la hora de dar el primer quinteto- sacó provecho de este tipo de jugadas para establecer un 0-6 de salida que inquietó a los nazaríes.

No obstante, fue un mero espejismo dado que el Covirán no tardó en dejar patente su superioridad en la pintura. Las bajas en los visitantes de Niang -por lesión- y de Conde (sin noticias de él tras su participación en la Copa África) se hicieron evidente más pronto que tarde. Bortolussi y Ferrán Torres se beneficiaron de la falta de efectivos en la zona del rival para equilibrar el electrónico, en el que los rojinegros se colocaron por delante en cuanto entraron los triples, si bien Marín luego estrechó (20-19).

Javi se estaba imponiendo en el pulso fraternal con el nazarí Alo, quien se redimió en el segundo cuarto. Tres pinceladas de calidad del escolta local posibilitaron un 14-2 de parcial con el que el Covirán encarriló la victoria. Morón estaba simplemente 'grogui' y la lesión de Hinnenkamp terminó de sumirle en un profundo coma. El estadounidense estaba siendo uno de los mejores en el bando sevillano junto a Marín, pero un esguince de tobillo le mandó al banco sin fecha de retorno. Los visitantes se vinieron abajo y otro pequeño arreón de los nazaríes, ya sin apenas oposición, colocó la veintena de diferencia para mandar al contrario a la lona (50-30).

Pin, quien sólo se quedó sin poder utilizar al pívot Iriarte, lanzó la consigna de seguir apretando en pista trasera, pero la relajación terminó por afectar a los anfitriones. Siempre resulta difícil mantener la intensidad con ventajas amplias en el marcador, y más aún si eso ocurre en pretemporada.

Con el partido visto para sentencia, el técnico granadino probó con diferentes variantes como emplear a Corts de escolta y mantener a Germán en el puesto de base, así como otros esquemas con los que explotar las virtudes de un hiperactivo Eloy Almazán, quien parece dispuesto a recuperar cuanto antes el tiempo perdido por su convalecencia.

Inspiración exterior

Los diversos experimentos apenas tuvieron mella en el luminoso dado que Martínez y Rodríguez sacaron a relucir sus muñecas. Entre ambos firmaron un primoroso 11/15 en triples, convirtiendo la segunda mitad en un trámite. Los tímidos acercamientos de Morón apenas generaron una pizca de zozobra, pues la distancia nunca bajó de los catorce puntos. El visitante Cameron se entonó en ataque para asumir unos galones huérfanos de dueño con Hinnenkamp en el banquillo. Junto a Marín y a acciones puntuales de Rigo, el alero fue la mejor noticia en una escuadra hispalense que ofrecerá una cara muy distinta en cuanto recupere a sus pilares en la pintura. Ayer tuvo que conformarse con inclinar la cerviz en un partido de pretemporada decorado con su condición de Copa de Andalucía, un título que parece poseer a perpetuidad este Covirán.

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