Baloncesto

Broche para una feliz Navidad

Wright choca con Dieng, jugador de Navarra. /Ramón L. Pérez
Wright choca con Dieng, jugador de Navarra. / Ramón L. Pérez

Los nazaríes superan un momento de debilidad en el tercer cuarto y aseguran una victoria que le sirve en bandeja jugarse el título en casa Claro triunfo del Covirán sobre Navarra para garantizar su presencia en la Copa

Juanjo Martín
JUANJO MARTÍNGRANADA

El Covirán venció ayer al Navarra (84-75), por lo que competirá por segundo año consecutivo por la Copa LEB y todo apunta a que lo hará de nuevo en el Palacio de los Deportes. Descartados los escenarios que conceden las matemáticas de perder más de cien puntos de 'average' con respecto a L'Hospitalet o La Roda en la última jornada de la primera vuelta, los nazaríes ya sólo tienen que mirar por el rabillo del ojo a lo que haga Alicante. Si los granadinos vencen el próximo día 29 en Vitoria al filial del Baskonia no hará falta ni siquiera ese vistazo, pero en caso de derrota sí habrá que comprobar que no se pierde la ventaja de 42 puntos que ostentan en el coeficiente global con respecto a los alicantinos. La renta no convierte las aspiraciones del Lucentum en una quimera, pero ciertamente las complica de cara a arrebatarle el escenario de la final copera a un Palacio que ayer volvió a disfrutar con los suyos.

La grada vibró con la sexta victoria consecutiva de los nazaríes, aunque fue necesario que Pablo Pin despertara a los seguidores del letargo en el que habían caído en el tercer cuarto. El adversario había aprovechado para ponerse a tan sólo tres puntos (46-43), por lo que el técnico reclamó con sus aspavientos desde el banquillo que los seguidores se olvidaran de las palomitas y dejaran patente que el choque se estaba celebrando en Granada. Ese fue el único punto débil en un guion sólido que permitió un triunfo más en la cuenta del Covirán.

La escuadra granadina temía que su rotación interior se viese mermada por la ausencia de Ferrán Torres, pero no tardó en hallar la réplica en la enfermería del Navarra. Una lesión apartó igualmente al base Cruz del encuentro, por lo que David Mangas tuvo que confiar la batuta al suplente Calvo y al estadounidense Davis, más acostumbrado a decidir de manera individual que a combinar con sus compañeros.

'Carlinhos' aprovecha la lesión de Cruz para brillar y Almazán acribilla al rival desde el perímetro Con una rotación reducida y problemas de faltas personales, a Navarra se le agota rápido la 'gasolina'

Esa baja en el timón la leyó a la perfección Carlos de Cobos para completar uno de sus mejores partidos de la temporada. El malagueño está habituado a lograr altas valoraciones pese a asumir pocos tiros, pero ayer vio vía libre para mirar el aro con mayor insistencia que en anteriores citas. Las ventajas obtenidas por 'Carlinhos' en ese desigual emparejamiento con Calvo propiciaron el primer impulso para un cuadro rojinegro que volvió a poner en funcionamiento su rodillo en los primeros compases (28-13).

Con Devin Wright comiéndole la 'tostada' a Dieng en ambos lados de la pista, los anfitriones no tardaron en despegarse en el electrónico. El ala-pívot Adrián García se cargó muy rápido de faltas y para cuando entró Koné a cancha el panorama ya estaba inclinado a favor de los granadinos. Eso sí, el infortunio quiso que tanto Wright como Iriarte se lastimaran en los tobillos en sendas caídas, por lo que la nómina interior del Covirán se redujo a Almazán como '4' y Bortolussi de '5'.

Con ese quinteto atípico sobre el parqué, el Navarra acortó la diferencia tras un parcial 0-8 que le colocó por debajo de la decena (28-21). Las acciones interiores del recuperado Wright bastaron para mantener la renta en unos márgenes aceptables de comodidad. Sin embargo, en cuanto las pérdidas empezaron a proliferar en la escuadra granadina, el luminoso empezó a estrecharse de manera reseñable (42-35), con Koné y Davis como protagonistas solitarios de la reacción. Los locales habían controlado el choque, pero este distaba de estar sentenciado.

Justo después del intermedio tanto García como Narros cometieron su tercera falta, si bien el Covirán no explotó esa falla en la línea de flotación del contrincante. Al contrario, se atascó contra la defensa zonal de los navarros al no acertar los triples liberados de los que dispuso. Manu Rodríguez fue el mayor exponente en ese sentido al finalizar con 1/7 en triples, a pesar de estar todos bien lanzados.

84 Coviran Granada

Carlos de Cobos 19, Eloy Almazán 20, Manu Rodríguez 13 y Devin Wright 10 – quinteto titular – Marcos Vigo, Carlos Corts, Alberto Pérez, Germán Martínez, Alo Marín 5 y David Iriarte 12.

75 Basket Navarra

Álex Calvo, Adrián García 13, Iñaki Narros 13, Lamine Dieng y Kris Davis 18 – quinteto titular – Moussa Koné 18, Javi Lacunza 6, Pablo Yarnoz 7 y Carlos Justicia.

Parciales
28-13, 14-22, 23-17 y 19-23.
Árbitros
Salvador Patricio y Cristian García. Eliminaron por faltas personales al visitante Lamine Dieng.
Incidencias
Partido correspondiente a la decimocuarta jornada de competición en LEB Plata, disputado en el Palacio de Deportes ante 3.023 espectadores.

Los pamploneses siguieron recortando la renta nazarí hasta que se alcanzó el alarmante 46-43 tras una nueva canasta de Narros. En ese instante Pin reclamó el apoyo de una grada gélida en esa fase, pero que se caldeó y cogió temperatura enseguida. Un triple de 'Carlinhos' ayudó a aumentar los grados en el Palacio, que despertó definitivamente con el aluvión desde más allá del 6'75. Iriarte continuó la cuenta iniciada por De Cobos antes de que Almazán anotara ocho puntos seguidos, que pudieron ser nueve de no estar pisando en su tercer tiro desde la larga distancia.

Así se completó un 11-0 que devolvió la quincena de ventaja para el Covirán, que ya no volvió a sufrir desde ahí hasta la conclusión del partido. El Navarra dejó nuevamente la distancia en un dígito, aunque en ningún momento transmitió la sensación de poder robarle la victoria a los anfitriones.

En el último acto, 'Carlinhos' se encargó de escribir de su puño y letra el último capítulo de un triunfo que se encarriló con un triple del propio malagueño en el único bache de los rojinegros. Este holgado triunfo permite conservar el liderato y manda a los granadinos a una Copa LEB que, salvo cataclismo en la última jornada, se desarrollará en el Palacio granadino. El mejor broche sin duda para que la plantilla nazarí y su afición puedan disfrutar de una feliz Navidad.

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