Baloncesto LEB Plata

Billete virtual a la Copa con suspense

Eloy Almazán resuelve cerca del aro en un barullo en la zona, a la izquierda, mientras Manu Rodríguez bota (derecha) con Bortolussi siempre al quite./AGENCIA LOF
Eloy Almazán resuelve cerca del aro en un barullo en la zona, a la izquierda, mientras Manu Rodríguez bota (derecha) con Bortolussi siempre al quite. / AGENCIA LOF

El Covirán dilapida una renta de veinte puntos tras 'dormirse' durante dos cuartos, aunque reacciona a tiempo para asentarse como líder en solitario

Juanjo Martín
JUANJO MARTÍN

La edición de esta temporada de la Copa LEB Plata está más cerca de Granada que nunca. La final a partido único del primer título oficial del curso puede repetir escenario y volver a disputarse en el Palacio de los Deportes después de la victoria de ayer del Covirán en Ávila (66-73). Esa alegría de la escuadra granadina, unida a la derrota de L'Hospitalet en Canoe, le concede un liderato en solitario que le coloca en una disposición idónea para ser de nuevo los anfitriones coperos. A falta de dos jornadas para el ecuador, la ventaja en la tabla de los rojinegros sobre el resto de contendientes es de una victoria, que se convertirán en dos salvo que se produzca una hecatombe en el 'average'. De ahí el carácter virtual del billete para la Copa, que pasará al plano de la realidad salvo que cierren la primera vuelta con un doble revés ante Navarra -este jueves en el pabellón del Zaidín- y Baskonia.

66 Ávila

73 Covirán

Árbitros
Palomo Cañas y Marcos Gómez. Eliminaron a Wilson (m.30) y De Santana (m.36).
Incidencias
Partido disputado en el Carlos Sastre de Ávila ante unas seiscientas personas.

El optimismo al efectuar las cábalas de los últimos dos asaltos ligueros de 2017 se deriva del triunfo labrado en tierras abulenses por un Covirán que sufrió más de lo imaginado al término del primer cuarto. Al igual que en los anteriores encuentros, los nazaríes pusieron en marcha el rodillo para secar a su adversario en defensa y castigarle con canastas en cada posesión. La práctica hace al maestro y los discípulos de Pin enhebraron uno de sus mejores actos de la temporada.

El Ávila quedó anulado por una presión alta a la subida de balón y una intensa actividad en pista trasera que se tradujo en un escaso bagaje de cuatro puntos en más de ocho minutos de acción. Ese brillante desempeño atrás tuvo continuidad al otro lado de la cancha, pues los visitantes no perdonaron ni un ataque al sacar siempre algo en positivo, aunque fuese una personal. Precisamente este último aspecto fue una de las claves en el devenir del choque, pues las protestas locales provocaron un posterior vuelco en el rasero arbitral.

Los 215 centímetros del brasileño De Santana apenas intimidaron a los granadinos, que supieron sacarle de las inmediaciones del aro para forzarle dos faltas que le borraron hasta la segunda parte. La inspiración de Manu Rodríguez -dos triples y canasta más adicional- hizo el resto para abortar el intento de reacción castellana a base de una 'zona' y, de paso, instaurar una profunda brecha (7-27).

En el impás entre período y período la grada mostró su descontento hacia los colegiados, que a partir de entonces castigaron con severidad a los rojinegros. A raíz de la consabida ley de la compensación, el Covirán entró en el 'bonus' con una inusitada celeridad tanto en el segundo como en el tercer acto, lo que redujo su afán en defensa.

Ferrán, como el Cid

Cazorla, habitual timón de los abulenses, nunca pudo entrar en el partido y entregó la batuta a Bak, con el que los anfitriones recuperaron la sonrisa. Poco a poco, el encuentro fue virando hacia una dirección que nada le interesaba al Covirán. Pin trató de cortar esa tendencia dando entrada a Ferrán Torres, quien jugó lesionado. Una canasta del catalán y el aciertos en los triples retrasaron la remontada de los locales, materializada tras el descanso con Aramburu y De Santana como estiletes. El hecho de no poder apretar en pista trasera desorientó a los rojinegros, que gastaron posesiones sin hallar buenos tiros. Para colmo, un seguro de vida como Bortolussi cometió la cuarta falta nada más arrancar el tercer cuarto.

Los castellanos se vieron capaces de todo y a falta de tres minutos empataron el luminoso (52-52), si bien Germán Martínez clavó un triple en la siguiente jugada que aminoró la euforia local. Dos rebotes ofensivos de Ferrán, el último rubricado con canasta (52-58), devolvieron un punto de calma a un Covirán que, al igual que en Cambados hace dos semanas, había dilapidado una renta más que sustancial.

En ese instante apareció el 'savoir faire' de los miembros más curtidos del cuadro nazarí. 'Carlinhos' aderezó su gran partido con un triple vital y una antideportiva sobre Wright -sin puntería desde la personal- allanó el camino hacia un triunfo que sentenció Almazán. La veteranía fue una vez más la clave para una victoria que ubica a los granadinos a medio paso de la Copa.

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