Tenis

«Siempre me he guiado por la lógica, el sentido común y la estadística»

Eduardo Martínez-Cosentino, Toni Nadal, que habló sobre todo lo que rodea a Rafa Nadal, y Paco Cosentino./V. J. H. B.
Eduardo Martínez-Cosentino, Toni Nadal, que habló sobre todo lo que rodea a Rafa Nadal, y Paco Cosentino. / V. J. H. B.

Toni Nadal, entrenador y tío de Rafa, dio una lección magistral de sencillez y sensatez en la Fundación Eduarda Justo de Cosentino

VÍCTOR J. HERNÁNDEZ BRUCANTORIA

«Me llamo Toni Nadal y soy el entrenador y tío de Rafa Nadal. La razón principal por la que soy y he sido tantos años el entrenador de Rafa es por mi condición de familiar. Siempre es más difícil despedir a un familiar. Ése es mi gran mérito».

Fue la presentación de Toni Nadal, pieza fundamental en el desarrollo del 'mito Rafa Nadal', ayer durante su participación en la jornada final del Seminario Líderes del Futuro, que cada año desarrolla la Fundación Eduarda Justo de Cosentino.

Fue una hora y media de sencillez, historias de deporte y vida, sapiencia deportiva, humildad de un crack en lo suyo, anécdotas cuajadas de humor mallorquín y de cercanía. Una humildad que quedaba patente en sus primeras palabras: «Yo no he ganado absolutamente nada. Los Grand Slams los ha ganado mi sobrino».

Una hora de historias y éxitos en la vida, marcados por esa sencillez de quien la entiende de forma simple. «No creo que tenga un gran valor: nos hemos dedicado toda la vida a algo bastante simple», decía Nadal, quien añadía que «cuando veía a McEnroe, Börj o Lendl me parecían gente muy especial. He podido comprobar cómo un chico de mi pueblo, familiar mío, que no es especial, ha conseguido lo que conseguía aquella gente. Si él lo ha conseguido, seguro que no era tan difícil. La gente, para justificar su valor, tiende a complicar las cosas. Creo que hay una tendencia generalizada a complicar las cosas».

Humor mallorquín

Una charla en la que, efectivamente, no faltó nunca el humor y la ironía. De «mi sobrino», como le gusta llamar a Rafa Nadal, contó infinidad de anécdotas. Socarronamente, subrayó que «a él le gusta mucho el fútbol, pero entiende más bien poco: es del Real Madrid», justo después de confesar que «hubiera preferido jugar a fútbol, pero optó por el tenis porque ganaba más títulos». Para sí mismo también utilizó ese 'humor crítico' e irónico, como por ejemplo al señalar que «desde los inicios demostré que podía ser un gran entrenador: empecé a entrenar a mi hermano Miguel Ángel y conseguí que fuera jugador de fútbol en lugar de tenista».

En el mundo de los entrenadores es muy utilizada la frase 'cada maestrillo tiene su librillo'. La sencillez de Toni Nadal llega también a su ámbito profesional. En él no hay 'librillo' sino pragmatismo puro; fuera teorías, sólo práctica y lógica.

«Nunca he tenido un manual. Me he dejado guiar por el sentido común, la lógica y la estadística. El sentido común me decía que la única manera de ser mejor que los demás era trabajar más que ellos, no sólo con más horas, sino también con reflexión», afirmaba. Y además explicaba que «he procurado basar mi trabajo en la simplicidad: no me gusta complicar las cosas. No olvido que nos dedicamos a pasar una pelota por encima de una red. Yo no hago raíces cuadradas ni teoría estrafalarias».

Tío entrenador

Habló mucho de su faceta de entrenador de Rafa y no ocultó que «tengo fama de ser un entrenador duro y lo fui muchos años. Eso le ha dado a Rafa recursos para ser como es. Creo en la exigencia y en la responsabilidad. Nunca sería duro con alguien que no se marcara un objetivo elevado, que no pudiera soportar la dureza o por el que no sintiera una gran estima». Además, recordó que «cuando Rafael era joven, traté de inculcarle dos valores que considero fundamentales como la responsabilidad, intentando que la exigencia que yo le imponía se convirtiera en autoexigencia. Me destroza la queja: creo que no tenemos derecho a quejarnos los que vivimos en esta sociedad».

El talento y los halagos

El talento y el exceso de halagos también fueron parte importante de la charla de ayer. Para Toni Nadal, «se habla mucho de talento: el talento inicial nunca es determinante; lo importante es el talento final. El mayor talento en la vida es la capacidad de aprender y mejorar».

Y sobre los halagos, el 'tío Toni' lo tiene claro. «A los que triunfan, la gente les suele halagar demasiado. Yo cuando vi que Rafael empezaba a triunfar, vi que eso iba a ser un problema. A veces se confunde la fidelidad con la sumisión. Yo para tener libertad de decirle a mi sobrino lo que consideraba justo, tomé la decisión de no cobrarle nunca; es la segunda razón por la que no me ha despedido».

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