Voley playa

Un legado para la historia

El podio del Torneo Año Olímpico, celebrado en Almería, y que supuso un antes y un después para el voley playa. /PMD
El podio del Torneo Año Olímpico, celebrado en Almería, y que supuso un antes y un después para el voley playa. / PMD

Hace 25 años que Almería albergó el Torneo Año Olímpico que marcó el destino del voley playa

JUANJO AGUILERAALMERÍA

Si por un momento se pudieran desandar los pasos o hacer que el mundo girara a la inversa, muchos nostálgicos del deporte no dudarían en echar marcha atrás hasta el día 12 de agosto de 1995. Al menos en lo que se refiere a Almería. Ese día, El Palmeral de El Zapillo se convertía en el epicentro de uno de los deportes más practicados en el mundo, el voley playa. La ilusión nacida unos años antes con la intención de poner a la capital almeriense en el mapa se vio recompensada con la celebración de un torneo especial, más incluso que cualquiera de los que, perteneciendo a las Series Mundiales de voley playa, se habían organizado hasta ese momento tuteladas por la Federación Internacional de Voleibol. De hecho, Almería era, junto a Marsella, la única ciudad europea organizadora de un torneo mundial.

Almería, que un año antes había sido sede del circuito, se postuló, por trabajo, como el lugar idóneo para albergar un torneo 'experimental', teniendo en cuenta que a pocos kilómetros, en Barcelona, se habían vivido la disputa de los mejores Juegos Olímpicos de la historia, hasta entonces, concluidos el 9 de agosto. Algunos de los allí presentes cogieron el avión y se trasladaron a Almería para jugar en la arena de El Palmeral.

Hoy se cumplen 25 años de la celebración de un torneo que permitió que este deporte que cambió su historia y que fuese olímpico desde Atlanta, en 1996, naciendo la propuesta a tenor de la disputa en la playa zapillense de un campeonato histórico, puede que el de mejor participación desde que el voley playa celebra el circuito mundial o participa en los Juegos Olímpicos.

Entre los días 12 y 16 de agosto, este 'trocito' rodeado de unas gradas que albergaron durante todos los días de celebración a más de 5.000 personas, de sol a sol, fue el centro del mundo para un deporte con mucho arraigo en Almería, desde que a finales de la década de los ochenta organizara un campeonato que, cuando nació, tenía su sala de prensa en un camión frigorífico, instalado en la Playa de la Residencia de Ancianos, en El Zapillo.

Calado social

Los datos arrojan que más de 75.000 espectadores presenciaron los diferentes partidos durante los cinco días de competición en los que participaron 34 parejas -24 masculinas y 10 femeninas-, que acudieron a una serie mundial de carácter extraordinario. Todos los países con representación en el Consejo Mundial de voley playa -Australia, Brasil, España, Estados Unidos, Francia, Italia y Japón- enviaron sus selecciones, además de Alemania, Canadá, Dinamarca, Noruega, Austria, Rusia, Cuba y Hungría, que no estaban en el circuito. Algunos de esos jugadores habían estado en Barcelona con sus respectivas selecciones de voleibol, con mayor presencia de norteamericanos como la pareja formada por Steve Timmons y Obradovich. El primero, un mito de pista que ganó el oro en Los Ángeles y Seúl y el bronce en Barcelona, llegó rapado, echando por tierra un contrato televisivo con una marcha de champú. Lo hizo en solidaridad con su compañero Samuelson, que había sido sancionado en Barcelona. La clasificación de las parejas femeninas del Torneo Año Olímpico se realizó previamente en los clasificatorios celebrados en cada confederación de la FIVB, con la presencia de destacadas parejas del circuito mundial.

El 12 de agosto de 1992 es una fecha que pasó a la historia del deporte almeriense y del voley playa mundial. Este deporte inicialmente de playa que ahora se puede jugar en cualquier ciudad -el Mundial de 2017 se ha jugado en Viena, que alberga pruebas del Circuito Mundial desde hace muchos años- comenzó a captar en forma masiva la atención del público y los medios de comunicación a inicios de la década de los años ochenta, cuando jugadores como Randy Stoklos y Sinjin Smith -campeones en Almería- contribuyeron a crear gran interés en las cadenas televisivas americanas y europeas, acrecentando en forma exponencial el número de espectadores.

Así, el voley playa creció hasta convertirse en un deporte serio y profesional, que se incorporó a la Federación Internacional de Voleibol (FIVB) en 1986, promoviendo un circuito de competiciones alternativo al de la Asociación de Voleibol Profesional (AVP). Almería fue sede de la Serie Mundial en 1991 y en 1992, con este último como un torneo de puntuación especial por la incidencia del mismo en el devenir de la actividad. De hecho, la pareja ganadora del torneo protagonizó hasta una película -'Los Reyes de la playa'-, cuyo nombre original es 'Side Out', la marca de ropa deportiva que Smith comercializó y que fue la utilizada en la prueba de Almería, una de las 'peticiones' que la que era la mejor pareja de voley playa del momento había realizado a la organización para 'poder' jugar el Torneo Año Olímpico. Además, fueron 'utilizados' para la creación de un videojuego y elegidos como la mejor pareja en la historia del voley playa por la FIVB en el siglo XX.

La repercusión del torneo almeriense en el ámbito general dio pie a la adopción de medidas por parte del Comité Olímpico Internacional, que tomó buena nota de lo que generaba Almería en esta actividad. Un 'cuchitril' en forma de habitación, situado en la Casa de la Juventud -donde ahora se ubica la Escuela Municipal de Música y Arte de Almería-, era el lugar de operaciones donde el 'capitán' José Manuel Román daba órdenes de ejecución. Un fax programado para emitir notas durante las 24 horas del día llevaba las noticias del Torneo hasta el último punto del planeta. Charo, Laura, Alfredo Casas, Juan Antonio Manzano, José Luis Garciolo, Juan Carlos Fernández, Nicolás Sierra, Emilio Lucas, Antonio Fernández, Jordi Folqué, Juanma París, Juan Carlos Pérez-Navas y el que suscribe, entre otros, hacían guardia hasta de noche, a base de bocadillos y pizzas, para ser la agencia de noticias más eficiente que ha habido nunca en un evento de voley playa y puede que de cualquier evento que se haya desarrollado en Almería.

El presidente de la FIVB, Rubén Acosta, quedó gratamente sorprendido, como así lo expresó cuando estuvo en el estadio de El Palmeral. Y es que durante más de un año, de forma semanal en las vísperas y diariamente durante el mes del torneo, la información llegó a cerca de 70 medios, de los que más de un tercio eran extranjeros, con cerca de 200 profesionales acreditados y una amplia cobertura televisiva del evento donde, de forma curiosa, se dieron a conocer al mundo las intenciones de Río de ser sede de los Juegos. La primera presentación de la candidatura la realizó Carlos Nuzman, presidente del Comité Organizador de Río 2016 y presidente, entonces, de la Comisión Mundial de voley playa de la FIVB.

El nombre de la ciudad aparece en los programas de voley playa de Atlanta'96 y Sidney'2000. No en vano, en 1993, cuando se presentó en Brasil al COI el trabajo y la organización de Almería'92 ante Juan Antonio Samaranch, se ensalzó la labor desarrollada para que apareciera en los Juegos de Atlanta'96, donde el almeriense Javi Yuste logró diploma olímpico y que antes de esa cita había sido pareja de Manolo Berenguel para formar una dupla almeriense de pura cepa, que compitió en El Palmeral.

La historia

El título lo ganaron Smith y Stocklos, que derrotaron en la final a Moreira y Garrido, que habían sido estrellas al ganar en 1991 a los franceses Penigaud y Jodard, quintos en 1992. En ese torneo, la consolación fue para los brasileños André y Guilherme, que ganaron a una pareja de época en años posteriores, la formada por los noruegos Kvalheim y Maaseide.

De Cuba, por ejemplo, llegaron Ortiz y Abreu y Perdomo y García, con los que hubo problemas para que jugaran por los impedimentos del gobierno cubano. Los rusos Antonov y Gorbenko, los hermanos Janssens, de Australia; el almeriense Manolo Berenguel, que jugó con Miguel Ángel Prieto, o los italianos Ghiurghi y Lequaglie fueron algunas de las parejas que 'tiraron' en aquel torneo que años más tarde, en Atlanta, permitió que el almeriense Yuste fuese olímpico y hasta lograr un diploma, precisamente con Prieto como compañero.

La competición femenina fue dominada por la pareja formada por las norteamericanas Kirby y Reno, que superaron en la final a Carrillo y Rock. El tercer y cuarto puesto fue para las brasileñas Rose y Roseli, que ganaron a sus compatriotas Isabel y Jacqueline. España presentó a dos parejas formadas, la formada por Díaz y Del Prado y la otra en la que estaba la almeriense Inma González y Cardona.

Hoy, 25 años después de aquella bonita historia quedan las secuelas de torneos que nacieron con la intención de emular a quienes disputaron el único torneo olímpico fuera de unos Juegos, pero sobre todo perpetuar una actividad que aún hoy día sigue siendo motivo de admiración por cómo se llevó a cabo y que acabó por la desidia de quienes consideraron que la inversión que había que hacer en algunos aspectos era demasiado alta, la principal disputa estuvo, por ejemplo, en la adquisición del graderío del estadio de El Palmeral. Esas gradas se siguen utilizando 25 años después, habiendo 'visto' procesiones de Semana Santa, desfiles militares y hasta conciertos. Un legado para la historia con un nombre propio, el del añorado Moisés Ruiz, que a día de hoy 'sigue vivo', pero sin el reconocimiento que aquella idea tuvo.

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