Almería, capital mundial del ciclismo

La llegada se espera al esprint, pero desde que se corone Turrillas serán los equipos con esprinters los que manejen la carrera. /J.J.A.
La llegada se espera al esprint, pero desde que se corone Turrillas serán los equipos con esprinters los que manejen la carrera. / J.J.A.

La Clásica centra la atención de grandes escuadras dispuestas a coronarse en su trigésimo primera edición. Caleb Ewan, Matteo Trentin, Matteo Pelucchi, Van Poppel o Tony Martin, entre los favoritos al triunfo en una prueba con 185,1 km que sale de Almería y concluye en Roquetas

JUANJO AGUILERAALMERÍA

Almería se convierte hoy en el centro de atención del ciclismo mundial al albergar una edición más, la trigésimo primera, de una prueba que se ha ido haciendo a sí mismo, gracias al esfuerzo de muchos almerienses anónimos que han arrimado el hombre para que sea una referencia. Hoy, la Clásica de Almería goza de un estatus, dentro del mundo del pedal, al alcance de pocos. En España es, de las pruebas de un día, la segunda de mejor consideración por parte de la UCI, sólo superada por la Clásica de San Sebastián, una carrera mítica que siempre ha estado entre las grandes del mundo.

La Clásica de Almería, que comenzó siendo una pequeña carrera para ciclistas aficionados, es hoy una prueba con 'cuerpo', el que conforman un pelotón con granados y brillantes corredores que vienen a disputarla, pero sobre todo a ganarla. Hoy, un pelotón de más de 130 corredores, disputará una prueba con 185 kilómetros, que saldrá de la capital almeriense para llegar a Roquetas de Mar, convertido este municipio en casi un lugar sagrado para el deporte del pedal, ya que ha albergado los últimos kilómetros desde hace años de forma casi continuada.

Ascenso de categoría

Pero al margen de lugares de inicio, de paso o de finalización, la Clásica de Almería es considerada una prueba brillante, que consigue su propósito de exportar la imagen de Almería por el mundo, que es el principal objetivo por el que se celebra la carrera desde hace muchos años. Bien mirada en la UCI, en esta edición recupera la consideración de carrera de categoría 1.HC para lo que entran muchos factores a tener en cuenta. La organización, que debe ser perfecta, sobre todo en lo que se refiere a la seguridad -la prueba debe ser un caparazón para los que la disputan-, y el currículum de quienes la disputan son aspectos fundamentales.

Este año no es inferior al de otras ediciones. 20 equipos firmarán, en el recinto de verano del Auditorio Maestro Padilla de la capital almeriense, una participación que se pondrá en marcha a eso de las 12.20 horas, en la rotonda cercana al Hospital Virgen del Mar, en la carretera de Almería a Viator. A partir de ahí, 185,1 kilómetros para buscar un triunfo que seguramente sea al esprint, como viene sucediendo en las últimas ediciones. Pocos han conseguido la ficticia 'corona de laurel' en solitario, que también los hubo, pero Almería es un 'paraíso' para los esprínters, una oportunidad de disfrutar de una llegada en la que el ganador lo será por piernas y por golpe de riñón. En los últimos años esa ha sido la fórmula para poner el punto y final de una edición y 'comenzar' a trabajar en la siguiente.

Perfil para esprinters

La de este año tiene un recorrido propicio para que sea controlada por los equipos con consumados especialistas en imponerse por milésimas de segundo en la línea de meta porque la prueba tiene un perfil duro hasta mitad de la misma y unos segunda mitad en la que la carretera se pone 'cuesta abajo' buscando la meta en la Avenida Rey Juan Carlos I de Roquetas de Mar, con tiempo suficiente para que los especialistas de equipos como Mitchelton-Scott o Bora-Hansgrohe apliquen el control sobre el pelotón para llevar 'entre algodones' a sus principales estrellas y soltarlos en los últimos metros para resolver y lograr un triunfo que tienen consumados especialistas, desde la década de los noventa hasta hoy. Johan Capiot, Heynderickx, Nelissen, Jan Svorada, el añorado Isaac Gálvez, que fue el primer ciclista español en conseguir la victoria en la prueba desde que esta cogió el estatus de profesional; Henderson, Theo Bos, que ganó el esprint a Mark Cavendish, el propio ciclista británico o Michael Matthews inscribieron su nombre como ganadores de la carrera almeriense.

Hoy puede ser el australiano Caleb Ewans, el italiano Matteo Trentin, ganador de cuatro etapas en la pasada Vuelta a España y que es de los pocos que ha inscrito su nombre como ganador de etapa en las tres grandes; su compatriota Matteo Pelucchi, que es el único del pelotón que ganó la Clásica, lo hizo en 2011 superando en meta a José Joaquín Rojas y a Pim Ligthart; Michael Schwarzmann, Danny van Poppel, Coen Vermeltfoort, Marko Kump, Nelson Soto, Hugo Hofstetter, Jon Aberasturi o Enrique Sanz cuentan también entre ese 'manojo' de especialistas que tratarán de cruzar la meta en primer lugar.

La Clásica de Almería verá ascender la carretera desde los primeros metros, buscando su punto alto en Turrillas, en el kilómetro 92,5 de carrera, con 92,6 kilómetros para la línea de meta. Hasta llegar ahí, el recorrido ofrece lugar para volar, desde la salida, por el Bajo Andarax, por donde transcurrirá la carrera, con paso por Viator, que será doble porque la vuelta también pasa por el citado municipio, un poco como homenaje a Pepe Casas, ciclista contemporáneo con Luis Ocaña, Fuentes o Eddy Merkx; Pechina y Rioja para adentrarse en tierra de cine como Tabernas, donde estará el primer esprint intermedio de la prueba (km. 27,1) y los municipios de comarca de los Filabres como Uleila del Campo, con el segundo esprint (km. 51,3). Once kilómetros antes ya se habrá pasado por el primer alto puntuable de la carrera, el de Cuesta Blanca, de tercera categoría (km. 40,1). A partir de ahí, con Turrillas en el punto de mira, se pasará por Lubrín, Sorbas, el Collado de Lucainena, alto de cuarta categoría (km. 85,4); Turrillas, el Balcón de Sierra Alhamilla, puerto de tercera (km. 87,9), y sin bajar el ritmo se coronará el Alto de Turrillas, de segunda categoría (km. 92,5).

Hacia abajo

De la montaña a la playa a velocidad de vértigo porque, aunque sean más de 90 kilómetros a meta, sujetos también a las 'ganas' de los participantes de hacer dura o no la carrera, el pelotón buscará Roquetas de Mar, sin olvidarse del paso por Tabernas para 'desandar' lo andado en la ida. Se buscará Rioja, donde habrá otro esprint intermedio (km. 124,8), adentrándose en la comarca del Bajo Andarax, con paso de nuevo por Pechina, Viator y acceso a Almería por la carretera de la Universidad. La playa a la izquierda y la meta al fondo. En el Maestro Padilla estará el último esprint intermedio (km. 145,3) y lo siguiente ya será 'condominio' roquetero. Aguadulce, El Parador y, tras dos pasos por la línea de meta, a la tercera irá la vencida para resolver una nueva edición de la Clásica de Almería, una de las mejores pruebas de un día que se celebran en España y que convierte a Almería en la capital del ciclismo mundial por un día.

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