"Volviendo al campo he ganado en calidad de vida"

"Volviendo al campo he ganado en calidad de vida"
Javier Martín

José Plácido Gómez decidió volver a la agricultura tras años trabajando para una entidad bancaria durante la crisis

Juanjo Cerero
JUANJO CEREROGranada

Una de las tendencias más interesantes que desvelan los datos de las encuestas de la EPA de los últimos diez años es que a raíz de la crisis creció de forma significativa el número de jóvenes con alta cualificación que pasaron de otras ramas de empleo a dedicarse a la agricultura. Uno de cada cinco menores de 40 años (el 22%) que se dedica a labores agrícolas o relacionadas con la industria agroalimentaria tiene hoy estudios superiores al segundo ciclo de secundaria.

Las razones para este proceso de vuelta a la agricultura varía, según explicó a IDEAL Nicolás Chica, secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores (UPA) de Granada. Algunos lo hacen por falta de mejores opciones laborales, y otros por un apego que no se va con el nivel de formación.

Es el caso de José Plácido Gómez, un cullarense de 35 años que se sacó Empresariales y trabajó hasta bien entrada la crisis en una entidad bancaria. Las condiciones laborales iban siendo cada vez peores, explica, hasta que empezó a plantearse si merecía la pena seguir aguantando ahí o volver al terreno donde su familia había cultivado durante toda la vida y en el que él había echado mano desde pequeño. Su padre se jubilaba y era la hora de decidirse. Al comprobar que en su trabajo no tenía "autonomía ninguna", que la situación no mejoraba y que el terruño le llamaba, tomó la decisión de cambiar de aires y volver.

"Yo no quería que se perdiese el campo de mi familia"

"Yo no quería que se perdiese el campo de mi familia" José Plácido Gómez

Hoy está al cargo de la explotación familiar, donde crecen el cereal y los almendros, y asegura que lo que más le satisface de regresar al pueblo con su mujer y su hijo es haber ganado en tranquilidad y calidad de vida. "No tuve ningún inconveniente en volver", explica. "La imagen de la agricultura está muy devaluada de cara a mucha gente, pero no para mí".

Cada día que pasa, asegura, está más convencido de que hacerlo fue una buena decisión. De momento, a pesar de los indicios de recuperación, ni siquiera se piensa abandonar la agricultura. "Si mañana dejase de ser viable económicamente me lo plantearía, pero mientras tanto no". Eso sí, se muestra desconfiado sobre la mejoría de la situación económica, sobre todo en lo que respecta a las condiciones laborales y los salarios. "La crisis no se ha acabado todavía. Todos sabemos cómo está en realidad la cosa", remacha.

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