Granada es la provincia andaluza que más rápido sale de la crisis

Granada es la provincia andaluza que más rápido sale de la crisis
Javier Martín

Las mejoras en la productividad, que no se han traslado de forma directa al empleo, dejaron las cuentas de la provincia en 2015 solo un 1,2% por debajo de antes del bajón económico

Juanjo Cerero
JUANJO CEREROGranada

La provincia granadina produjo en 2015 bienes y servicios por valor de 15.573,74 millones de euros. Así lo atestiguan los datos más recientes de la Contabilidad Regional de España, que hace públicos el Instituto Nacional de Estadística (INE). Son 559 menos que al cierre del año 2008, el único de relativa paz económica antes de la llegada de la crisis. Una diferencia no muy abultada, que convierte a la provincia en la que más rápido de entre las andaluzas se ha acercado a recuperar los valores de producto interior bruto (PIB) previos a ese momento. En términos porcentuales, Granada cerró el año 2015 a un 1,2% de recuperar su PIB precrisis.

La mala noticia es que el crecimiento del PIB ha estado muy lejos de traducirse en un aumento de los puestos de trabajo creados. Si la producción está un 1,2% por debajo de 2008, la evolución en el número de empleados es casi diez veces peor, y cerró 2015 siendo un 10,9% inferior al de antes de la crisis.

Para entender la desigualdad de este crecimiento es necesario acudir a la productividad, que ha aumentado a un ritmo mucho mayor que la creación de nuevos puestos de trabajo en estos años, ya sea por la adaptación a nuevas tecnologías que mejoran la eficacia, por la implantación de nuevos métodos de organización y ejecución del trabajo, o por una mezcla de las dos. En cualquier caso, lo cierto es que es perfectamente posible que la economía crezca sin que el empleo crezca de manera acorde.

Empleo público y agrícola

Uno de los hechos más significativos del análisis evolutivo del PIB granadino es que, en términos relativos, sólo hay dos sectores que crecieron en número bruto de empleados entre 2008 y 2015: el agrícola y el de las administraciones públicas. De hecho, la agricultura aumentó en este lapso de tiempo de forma muy importante su aportación al PIB. En concreto, un 54,5%, pasando de representar el 4,3% del total de los bienes y servicios producidos en un año en Granada, hasta el 6,7% en 2015. Además, es el sector que más crece en términos brutos, y superó en 2015 por primera vez los 1.000 millones de euros de aportación al PIB.

También el empleo público aumentó su presencia en las cuentas de la región; en concreto, un 9,1%, lo que le convirtió en el mayor sector productivo en la provincia, acumulando 26,7 de cada 100 euros. Este incremento es el mayor de todas las provincias andaluzas, tres puntos porcentuales por encima de la segunda, Málaga.

Desigualdad en el crecimiento

Daniel Mesa, miembro de la ejecutiva de Comisiones Obreras en Granada, considera que estos datos muestran que el trabajo en la provincia es ahora "más intensivo y precario, evitando la parte empresarial la creación de empleo ante las mejorías de las rentas del capital. "La mejoría económica no se ha trasladado a las personas", resume. Pone como ejemplo el caso de la hostelería y el comercio, uno de los que más creció en términos relativos entre 2008 y 2015, un 8,8%, y que es responsable de casi un cuarto de todo lo que produce Granada al año (el 23,4%). Según Mesa, "no es casual" que en este contexto la patronal mantiene paralizada la negociación colectiva, en su opinión para evitar alzas salariales y creación de nuevos empleos.

Por su parte, Juan Francisco Martín, secretario general de la Unión General de Trabajadores (UGT) en Granada, pone énfasis en que aunque las recesiones generan un aumento rápido del desempleo, las épocas de expansión económica tienden, sin embargo, a una disminución del número de parados mucho más lento y gradual. Así, opina que "resulta evidente la necesidad de trasladar el crecimiento del PIB a las rentas de los trabajadores, dada su injusta y desequilibrada distribución". Ambos sindicatos coinciden en señalar a la baja calidad del empleo creado a partir de las reformas laborales como uno de los principales factores de esta desigualdad. De esta manera, afirma Martín, "no se recupera el peso de las rentas salariales sobre el PIB y el crecimiento del consumo se realiza a costa del ahorro y de un mayor endeudamiento".

De cara al futuro, los sindicatos apuestan por volver a un modelo en el que prime la calidad del empleo. Daniel Mesa cree que debería ser innovador y anclado en la formación y apunta a un refuerzo del sector industrial y de manufactura, que representa en Granada el 5,3% del PIB, y a que se recupere la capacidad de negociación colectiva. Juan Francisco Martín, de UGT, cree que todo pasa por el aumento salarial, el refuerzo de las prestaciones sociales y un relanzamiento de la inversión pública.

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