La duración del contrato de un menor de treinta no llega ya ni a seis meses

La duración del contrato de un menor de treinta no llega ya ni a seis meses

Un hijo de esta edad ha pasado de media el triple de tiempo trabajando a jornada parcial que su padre, nacido en los sesenta

Juanjo Cerero
JUANJO CEREROGranada

La precarización del empleo para las últimas generaciones que se han incorporado al mundo laboral se convierte poco a poco en más costumbre que noticia. Los datos apuntalan esta sensación. La duración del contrato medio para un granadino nacido en 1990 es un 82% inferior a la de uno que lo hiciera en 1960. La caída se ha agudizado durante los años de crisis. La generación de comienzos de los ochenta, por ejemplo, incorporada al mercado laboral con lo que era entonces normalidad, antes de la debacle económica de 2009, todavía supera el año de duración del contrato. Muy lejos de los dos años y medio de los sesenta, cuando el trabajo estable todavía no había descubierto las ventajas de la movilidad laboral.

La degradación de las condiciones del empleo es la tónica que marca los últimos datos, relativos a 2015, de la serie sobre trayectorias profesionales en Andalucía, que publicó ayer el Instituto Andaluz de Estadística y Cartografía (IECA). La estadística analiza la situación del mercado laboral para los nacidos en los últimos treinta años, es decir, lo que se considera un salto de generación en términos sociológicos. En el caso de Granada, los indicadores que más destacan tienen que ver con la temporalidad de los contratos y la reducción del tiempo que las administraciones ayudan a los parados durante el período de desempleo, especialmente entre quienes no han alcanzado los 50 años.

Menos de seis meses

La duración media del contrato en la provincia de Granada se quedó en 2015 por debajo de los seis meses para los menores de 30 años; en concreto, en 5,7. Esto les obliga a encadenar alrededor de tres contratos al año de promedio. Un 36% más que los que tienen sólo diez años más, y muy lejos de los nacidos en los años sesenta, cuando comienza la retrospectiva estadística, en los que lo más normal era que un trabajador cualquiera pasara el año completo a las órdenes del mismo empleador.

Carlos J. Valdemoros

Si tenemos en cuenta que, según la Encuesta de Población Activa (EPA) del año 2016, la hostelería y el comercio son los sectores que más jóvenes emplean en España -el 36% del total de menores de 30 años-, es posible además intuir dónde se está concentrando la precarización laboral.

El encadenamiento de contratos afecta sobre todo a quienes tienen entre 30 y 50 años

Otra de las situaciones sobre las que alerta esta serie estadística es la temporalidad, que se ha multiplicado por tres en el transcurso de la última generación. De media, un trabajador nacido en 1990 ha pasado algo más de un tercio de su vida laboral trabajando a tiempo parcial por cuenta ajena. En la generación anterior era sólo el 12%. La tendencia ha sido de crecimiento durante toda la serie histórica analizada, pero también aumentó su ritmo a raíz de la crisis económica; entre los nacidos en 1960 y 1980 hay prácticamente la misma diferencia que entre estos últimos y los de 1990.

Carlos J. Valdemoros

También cae de manera importante el tiempo durante el que un parado recibe ayuda de las administraciones públicas. En concreto, un 30,5%. En algo más tangible, quiere decir que un nacido en 1990 recibió en 2015 ayudas durante 30 días de media, mientras que un nacido en 1960 lo hace durante 50.

Brecha generacional

Esta serie estadística del IECA evidencia que la crisis económica provocó que la brecha laboral entre generaciones, que de cualquier manera estaba ya abierta, se hiciese más profunda. Pero no todos los indicadores, como ocurre con la duración media de la cotización, son desfavorables en especial a los menores de treinta años. El proceso por el que muchas empresas se deshicieron de trabajadores que tenían contrato indefinido para que ocuparan su lugar personas con acuerdos de menor duración se refleja en que, en Granada, el incremento en la sucesión de contratos en un mismo año sea más importante entre quienes tienen entre 30 y 50 años, con un aumento del 210% en términos relativos, que entre los menores de esta edad, donde el crecimiento es del 146%.

Los datos hechos públicos ayer por el IECA dejan también algún lugar para interpretaciones algo más positivas. Ocurre, por ejemplo, con las estadísticas que tienen que ver con los primeros pasos en el mercado laboral, que reflejan ya además en 2015 el esfuerzo del Gobierno por fomentar la incorporación temprana al trabajo a través, pongamos por caso, de la formación profesional.

Mientras que un padre granadino nacido en 1960 tuvo que esperar, de media, hasta los 24 años para conseguir su primera alta en la Seguridad Social, su hijo nacido en 1990 lo hizo con poco más de 20. Si el progenitor tenía 26 años cuando cumplió su primer año de cotización, el descendiente lo hizo a los 21.

Fotos

Vídeos