Sorolla, un 'influencer' en los albores de la moda

Los cuadros del "magnífico Sorolla retratista" se exponen junto a 60 vestidos y complementos iguales o muy parecidos a los que aparecen en los lienzos, fechados en el mismo periodo que las pinturas. /J. P. Gandul (Efe)
Los cuadros del "magnífico Sorolla retratista" se exponen junto a 60 vestidos y complementos iguales o muy parecidos a los que aparecen en los lienzos, fechados en el mismo periodo que las pinturas. / J. P. Gandul (Efe)

Cronista del radical cambio de la mujer en el paso del siglo XIX al XX, «llevaba la modernidad en su ADN»

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

«Sorolla fue para la moda lo que hoy llamamos 'influencer', un cronista de sus orígenes y de los cambios que generó en la mujer». Lo dice Eloy Martínez de la Pera, comisario de la sugerente exposición que, entre alta costura y gran pintura, desgrana la importancia y la presencia de la moda en la obra y la vida de Joaquín Sorolla y Bastida (1863-1923). Una original muestra con dos sedes en la que los vestidos, trajes y complementos pintados por el genio valenciano se escapan de los óleos para materializarse ante ellos en las salas de los museos Thyssen-Bornemisza y Sorolla.

Reúne más de setenta pinturas junto a sesenta trajes, vestidos y uniformes cedidos por casi 40 prestadores entre grandes museos y colecciones privadas. Muchas de las pinturas y buena parte de la portentosa colección de atuendos y complementos de época son inéditos y se han restaurado con primor. «Esta exposición es un milagro. Los vestidos dan vida a unos cuadros que conocemos de memoria», se felicitó Guillermo Solana, director del Thyssen. «Un cuadro es una ventana que separa o conecta dos mundos, el real y el imaginario, y al situar el vestido ante el cuadro, el juego de espejos es más que seductor», aseguró Solana. «La moda le sirve a Sorolla para ofrecer una imagen de radical actualidad y el cuadro se convierte en una especie de túnel del tiempo», agregó.

Retratista muy demandado, «Sorolla es el cronista perfecto de los cambios en las tendencias y estilos de indumentaria a finales del siglo XIX y principios del XX», señala el comisario. Ha concebido la muestra como «un homenaje a un artista que dio testimonio con sus pinturas de un momento cumbre de la historia de la moda». También como «la crónica de un tiempo nuevo para la liberación de la mujer: el de las sufragistas y la apertura de los grandes almacenes», explica. «Cuando la moda se globaliza y dota a la mujer de libertad para vestirse para sí misma y no sólo para su marido; cuando los patrones se copian y la clase media comienza a acceder a los modelos, y la mujer, empoderada por la moda, se libera de miriñaques, polisones y corsés», destaca.

Sorolla brilla entonces como el ser «cosmopolita y sofisticado que era» y refleja esos cambios en su pintura «manteniendo la elegancia clásica del siglo XIX». Es un viajero interesado, muy al tanto de lo que ocurre en París, Nueva York, Madrid o Londres, y en los lugares más chics para el asueto de aristócratas y potentados de la época, como Biarritz, Zarauz y San Juan de Luz.

     Casi todos los lienzos son retratos femeninos pintados por Sorolla entre 1890 y 1920. Conforman un evocador catálogo de vestidos, joyas y complementos casi idénticos a los de los cuadros y realzados por su trazo suelto, vigoroso y colorista. Su interés por la moda se evidencia, además de los óleos, en las fotografías, bocetos y las cartas a su esposa Clotilde, con continuas referencias a diferentes aspectos del vestir.

Vestido legendario

Para el comisario la prueba más clara de su profundo interés por la moda está en 'Elena con túnica amarilla', retrato de la hija del pintor con el legendario vestido Delphos que Mariano Fortuny diseñó inspirándose en las túnicas griegas. El mismo que Isadora Duncan vistió para bailar sin ropa interior en los años veinte y lució Peggy Guggenheim. Sorolla se lo regaló a su hija cuando esta tenía 14 años. «Era lo que hoy llamamos un 'influencer', una persona de su tiempo que llevaba la modernidad en el ADN, un creador de tendencias que influyó con sus cuadros en la manera de vestir de la mujer», asegura el comisario. «Fue también un 'personal shopper' para su amadísima mujer, Clotilde García del Castillo, a quien compraba todos sus vestidos cuando iba a París y contaba las novedades en sus cartas», destaca el experto.

Tejidos nobles, delicadas gasas, encajes, pasamanería, bordados de azabache, trajes de lino claro para lo varones tocados con canotier o el uniforme de húsar con el que Sorolla retrató a Alfonso XIII se reparten por los cuatro apartados de la exposición en el Thyssen: 'Sorolla íntimo', 'El retrato de sociedad', 'El veraneo elegante' y 'París y la vida moderna'. Un recorrido que el comisario define como «un cuento narrado por Sorolla» que nos sitúa en la «Europa de la 'belle époque' a través de los rostros de las mujeres que retrató Sorolla y sus atuendos de Jeanne Paquin o Charles F. Worth».

Todos los textiles se exhiben en maniquíes 'invisibles' de papel maché de PH neutro. Proceden de museos como el Textil de Tarrasa, el del Traje de Madrid y el Victoria & Albert de Londres, o colecciones privadas españolas como la de las hermanas González Moro.

Uno de los más espectaculares es el vestido de la diseñadora francesa Jeanne Paquin exhibido junto al cuadro 'Clotilde sentada en un sofá' en la casa madrileña donde vivió el pintor y que hoy acoge su museo. «La conjunción de pintura y textil es muy impactante» asegura la directora del Sorolla, Consuelo Luca de Tena, feliz por culminar «un proyecto que era como un sueño» que ha exigido tres años y medio de trabajo pero para el que hay entrada conjunta.

Ficha

Qué: Sorolla y la moda

Dónde: Museo Thyssen-Bornemisza. Paseo del Prado 8. Madrid. www.museothyssen.org.

Museo Sorolla. Paseo del General Martínez Campos, 37 Madrid. www.museosorolla.es

Cuándo: Del 13 de febrero al 27 de mayo de 2018.

Cuánto: Entrada general 12 ? (Thyssen) y 3 ? (Sorolla)

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