Salvador Galán regresa a la narrativa con 'Llamarse nadie'

Salvador Galán lee su anterior libro de poesía en Lemon Rock./FERMÍN RODRÍGUEZ
Salvador Galán lee su anterior libro de poesía en Lemon Rock. / FERMÍN RODRÍGUEZ

El granadino se lanza al relato con un libro, editado por Difácil, en la que reflexiona sobre las identidades

EFEGranada

La variedad de escenarios y narradores es uno de los rasgos definitorios de 'Llamarse nadie' (Difácil), un libro de once relatos con los que el escritor granadino Salvador Galán regresa a la narrativa después de tres poemarios, y en cuya prosa todavía se percibe todavía un cierto lirismo.

«No son relatos juntados al tuntún porque tienen un hilo conductor que, más que temático o de personajes, es de atmósferas», como sucede con los siete que dan título al libro, donde el autor juega con el concepto de la identidad, según explica Galán.

El nombre «es algo que nos viene dado, no lo elegimos y sin embargo tiene su importancia, influye bastante en cómo te comportas y te desenvuelves», como le ocurre a sus protagonistas, asegura Galán (Granada, 1981), psicólogo de formación y que desde hace varios años trabaja en Madrid como profesor y orientador laboral en un centro integral para adolescentes en riesgo de exclusión social.

Galán no sólo confía en la predestinación que confiere los nombres, sino también en el determinismo de los números, por eso la cifra de historias contenidas en su nuevo libro suman once, «el dorsal con el que jugaba al fútbol y el orden de lista» que ocupaba en la clase cuando iba al colegio en Granada.

A los escenarios donde se desarrollan las tramas los ha elevado a la categoría de personajes, como ocurre con 'Villa Gestalt', un barrio poblado de militares con una extraña arquitectura en una de sus casas, diseñada con pasillos y estancias que configuran una cruz esvástica.

En 'Berlinesas' es la ciudad alemana la protagonista de una narración muy breve y ágil, con un ritmo vivaz, en permanente movimiento y en tiempo real «como si estuviéramos rodando con una cámara en mano», precisa. «Pero también juego mucho con los narradores: los hay omniscientes, los que viven la historia en primera persona y los que asisten a la misma como testigos», enumera.

Uno de ellos es una voz femenina que ha escapado de una pareja bastante opresora y se descubre a sí misma lejos de un lastre que no identificaba como tal.

Sesgos

Aunque Galán aclara que ni su trabajo ni su formación entran por la puerta grande de sus cuentos, tampoco sus orientaciones políticas y sociales, sí se aprecian sesgos de su condición de psicólogo e incluso de su ocupación laboral.

Sucede así en 'La plaza de Santa Ana', donde recrea este espacio del Madrid histórico durante los días previos a la Navidad, con un mercadillo que en su mayor parte regentan inmigrantes, algunos indocumentados.

Granada también se ha filtrado en este libro, aunque de una manera más soterrada, a través de las tres citas que separan los tres cuerpos en que lo ha estructurado: 'El espíritu de la Navidad', 'Llamarse nadie' y 'David Lynch sueña/ El buen nombre de Laura Palmer'.

Una de las citas corresponde a un tema del grupo musical Los Planetas, otra al poeta Luis Rosales, y otra ha sido tomada de la que reprodujo en uno de sus poemarios el también poeta y amigo de autor Juan Andrés García Román.

El libro ha sido editado por Difácil, dirigida por César Sanz y que este año ha cumplido veinte años de vida.

Salvador Galán es autor de los poemarios 'Libro del Diabologán' (2013), 'La puntualidad de Heinrich Böll' (2016) y 'Pan de Dédalus' (2016). Como narrador ha publicado 'Augustus Pablo y todos los nombres del reggae' (2010) y 'El centro del frío' (2011).

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