El Sacromonte muestra parte de su colección de grabados de Rafael Sanzio en la Sala Zaida

Representantes de Caja Rural, Abadía y expertos participantes. / J. A. M.

La Abadía atesora una de las pocas series completas de estas obras, impresas en Italia en el siglo XIX a partir de los originales de las estancias vaticanas

JOSÉ ANTONIO MUÑOZGRANADA

Las estancias vaticanas son un laberinto donde obras de arte e historias del más diverso calado conviven en armonía. Uno de los maestros que más ha dado que hablar de cuantos decoraron esas estancias fue Rafael Sanzio, o Rafael a secas, como se le conoce en la historia del arte. Y de entre las piezas que llevan su firma, cuatro destacan sobre el resto: la de la Signatura, la de Heliodoro, la del Incendio del Borgo y la de Constantino. A partir de las pinturas de esas estancias, artistas como Angelo Biggi, Giuseppe Sereni, Enrico Maccari o Luigi Gabrieli realizaron una serie de dibujos que luego convirtieron en planchas grabadores como Giovanni Bonafede, Federico Seifert o Nicola Maneta.

Aquellas planchas, hoy perdidas, dieron lugar a un reducido grupo de colecciones completas de primera impresión que se encuentran repartidas por diversos museos y colecciones privadas de todo el mundo, como el British Museum o el propio Vaticano. Una de esas raras colecciones completas -un total de 38 grabados- se encuentra en la Abadía del Sacromonte. Hasta el próximo 10 de noviembre, un grupo de 10 de estos grabados únicos se muestra en la Sala Zaida de Caja Rural, en Puerta Real, bajo el título de 'Rafael Sanzio. De las Salas Vaticanas a la Abadía del Sacromonte'.

Arduo trabajo previo

Esta muestra es fruto de un arduo trabajo previo en el que han participado, como afirmó Javier Restán, de la Fundación Abadía del Sacromonte, expertos como Armando Bernabeu, director artístico de la muestra; Jesús Conde, pintor y profesor de la UGR; las hermanas Lola y Lourdes Blanca, responsables del Taller de Grabación del Sacromonte; Juan Sánchez Ocaña, archivero de la Abadía; Antonio Fernández Siles, responsable del patrimonio artístico de la Abadía, y un largo etcétera.

Para el espectador que acuda a ver la muestra, como afirmó Poli Servián, de la Fundación Caja Rural, los atractivos son múltiples. Al margen de la oportunidad de contemplar los propios grabados, existen paneles explicativos sobre las circunstancias de su realización, y recreaciones superpuestas de los frescos de Rafael y los propios grabados, que dan buena cuenta de la extraordinaria calidad técnica con la que fueron hechos. Incluso, además, según aseguró Armando Bernabeu, uno de los grabados, el último de la Estancia de Constantino, titulado 'Comitas y Justicia', podría corresponder a una obra de Rafael que se creía perdida y que acaba de ser descubierta en las estancias vaticanas.

Así pues, la colección sacromontana la integran seis grabados de la sala de la Signatura, cinco de la de Heliodoro, y cuatro de cada una de las dos restantes, además de un grabado que ilustra de forma conjunta las dos bóvedas de las dos primeras salas. Incluye además nueve grabados que reproducen los llamados Cartones de Rafael, grandes modelos para tapices, diseñados para la Capilla Sixtina del Palacio Apostólico y actualmente conservados en Londres.

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