Un refugio contra las noticias falsas

Un refugio contra las noticias falsas

Los medios tradicionales son un refugio contra las mentiras En los últimos dos años muchos medios de comunicación, sobre todo en el contexto internacional, han abierto las suscripciones a contenidos

JUANJO CERERO

Granada. De los medios tradicionales te puedes fiar. Y contar con un información veraz y fiable tiene un valor. Uno de los motivos por los que los usuarios están dispuestos a pagar tiene que ver con la necesidad de diferenciar entre una noticia y las 'fake news', que se han desvelado en fechas recientes como un verdadero peligro para el funcionamiento de las sociedades democráticas libres. A pesar de que lo negara al principio, el estudio detallado del resultado de las elecciones que encumbraron a Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos demostró que Facebook había jugado un papel fundamental, a través de su sistema de segmentación pagado de publicaciones, en la difusión de noticias falsas que podrían haber llegado a alterar de manera artificial el resultado del escrutinio influyendo en las ideas de los electores. En España también hemos asistido recientemente a casos, al menos, llamativos ante los debates políticos secesionistas.

Ha sido una llamada de atención a los medios de comunicación, que se encontraron frente a frente con algunos de los efectos más nocivos que puede tener un sistema movido por intereses no alineados con el servicio público, la verdadera piedra angular y la razón de ser de la prensa.

Como reflexionaba en 'The Guardian' Mark Thompson, director ejecutivo del 'New York Times', los rumores y las noticias falsas siempre han estado ahí, pero el hecho diferencial del sistema actual es que se puede 'industrializar', generando toneladas de contenido con facilidad, muchas veces incluso sin intervención humana. La lucha deja, pues, de ser sólo entre un lado y otro del espectro político o económico, sino entre hechos y mentiras. Y en esta pugna hay pocos aliados mejores que el periodismo serio, independiente, transparente y que rinda cuentas a sus lectores. «Tiene que pagarse», resume el ejecutivo del 'New York Times'. Un mensaje que el público también ha parecido entender de forma intuitiva. Según publicó el blog 'Second Measure' el pasado noviembre, sólo en la primera semana desde la elección de Trump como presidente el diario neoyorquino ganó 41.000 suscriptores, es decir, más de 5.800 cada día de media.Desde hace tiempo, el propio diario británico 'The Guardian' muestra bajo cada una de sus piezas un pequeño faldón donde le recuerda al lector que necesitan de su participación para seguir defendiendo los valores que llevan como estandarte y pide donaciones de una libra esterlina o superiores. Según declararon en fechas recientes sus ejecutivos, con este método han obtenido más de 300.000 donaciones en un año. En octubre ya habían logrado alcanzar la cifra de medio millón de suscriptores de pago, el doble que el año anterior. Katherine Viner, su redactora jefe, aseguró entonces que «ahora más que nunca el mundo necesita un periodismo comprometido con los hechos», destacando además que la relación más importante que tiene un medio es con sus lectores, y que ahora su labor es continuar ganándose su confianza y apoyo, «la única manera garantizar el éxito futuro y la sostenibilidad». Es información distinta. Es información 'plus'.

«Dos o tres suscriptores valen más que 20.000 visitas», asegura el director de 'The Athletic'

Pero no sólo las grandes cabeceras han encontrado en el pago directo por contenidos un camino abierto hacia un futuro más independiente, sostenible, estable y que garantice un periodismo comprometido y de calidad. Cada vez son más los medios 'de nicho', por ejemplo los deportivos que van más allá de la actualidad, los que optan por este sistema como garantía de futuro. Así lo hizo en febrero de 2017 'The Athletic', uno de los más prestigiosos de Estados Unidos. En una carta a los lectores publicada ese mismo mes, su director, James Mirtle, explicaba que pasar a este modelo tras más de dos años probando otras opciones era la única opción razonable que había encontrado tras estudiar el estado de la cuestión durante meses, en especial en lo que concierne a los márgenes de beneficio derivados de la publicación, cada vez más pequeños y por lo general además dependientes de la actividad de terceros que el medio de comunicación no puede controlar, como ocurre con el tráfico derivado de la actividad en redes sociales. Como el propio Mirtle resume, «dos o tres suscriptores valen más que 20.000 visitas». Justamente por no poder competir con las grandes cabeceras que acumulan decenas de millones de páginas vistas cada día, la confianza directa del lector, expresada a través de la suscripción, se convierte en la única opción viable de estabilidad.

En los últimos meses, cada vez son más quienes consideran que esta estrategia es la que puede garantizar el futuro de la prensa local en una era donde la nota común es el descenso de la circulación de los periódicos en papel. El prestigioso blogger Ben Thompson, de 'Stratechery', escribió el pasado mayo que la suscripción «el único modelo de negocio» que de verdad puede plantearse la prensa local. Para ello, los medios locales deben publicar historias que no vayan a encontrarse en la prensa de ámbito nacional, con el foco puesto en realizar un servicio de cercanía y contribuir a la creación de comunidades en el entorno más cercano. Es justo este, asegura Thompson, el mayor elemento diferenciador que puede ofrecer el periodismo local y, por lo tanto, el modelo de negocio debe pivotar alrededor de esa idea.

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