«No me he reconocido en algunos de los montajes de mis obras»

José Sanchís Sinisterra estará hoy en Granada./R.C.
José Sanchís Sinisterra estará hoy en Granada. / R.C.

José Sanchís Sinisterra - Autor y director teatral

GRANADA

José Sanchís Sinisterra (Valencia, 1940), es uno de los grandes 'popes' del teatro actual. Su voz, ponderada y directa, en su sitio, es capaz de ofrecer consejos sin que parezcan admoniciones. Ello es posible, quizá, por haber transitado tantas vidas ajenas, además de la propia. Ymucho más las de ese teatro que, como el gato, parece tener siete, siempre cayendo al vacío y siempre aterrizando de pie, siempre en permanente crisis y siempre encandilando a los locos que se le acercan. Hoy, algunos de ellos podrán escucharle en la Escuela de Artes Escénicas de la Junta.

Vuelve usted a esta ciudad de comedia y tragedia.

–Y lo hago encantado, porque siempre me he sentido acogido por Granada y sus gentes. En el encuentro de hoy plantearé esa especie de polémica que se arrastra en el teatro desde hace un siglo entre la literatura dramática, el texto, y el ámbito de los directores de escena, como si hubiera una incompatibilidad entre literatura y teatro representado. Hay quien considera que el texto es sólo un punto de partida sobre el que existe el derecho de modificación en base a la creatividad y la libertad. Esto, útil con el teatro clásico, no lo es en el teatro contemporáneo, ya que hurta al espectador la esencia de lo escrito.

¿Y quién gana en esa lucha?

–Nadie. Es completamente estéril. No hay ganancia alguna, pierde el autor y pierde el espectador so pretexto de una opción incorrecta. Contaré mi experiencia, tanto desde la visión del dramaturgo como desde la de director, para arrojar, si es posible, un poco de luz sobre el problema.

Comodidad

¿Para quién es más cómodo un teatro con texto 'simple'?–Depende. Partamos de la idea de que escribir obras con muchos personajes, complicadas en su puesta en escena, las condena a un futuro incierto. El dinero escasea, y se requieren montajes que cuesten poco. Pero este es un problema distinto del que yo plantearé. Hay también autores que tienen en cuenta todos los aspectos de la dramaturgia en el texto, e inscriben la partitura lumínica, la sonora, las acciones físicas... Y directores que utilizan el texto como un pretexto, algo que hace un flaco favor a los autores. De hecho, no me he reconocido en algunos montajes sobre mis obras, y me he enfadado bastante al verlas.

Algunos de esos directores amparan su ejecutoria en la falta de textos de enjundia.

–Mentira vil. Ahora se escribe muchísimo buen teatro. Hay una generación de autores de edades comprendidas entre los 25 y los 40 años, no sólo en escuelas oficiales, sino en talleres, que demandan formación continua para escribir teatro.

Y los actores, ¿han sido capaces de rebelarse contra los excesos?

–Tienen una posibilidad muy limitada, porque el director es quien tiene el control. Ni los actores ni los autores tenemos muchas salidas. Los autores, de hecho, sólo dos:retirar la autorización para que se represente el texto en SGAE o tragar quina, no ir a ver la obra y hacerle el vacío no haciendo declaraciones sobre ella. Trataré, con todo, de quitar hierro a estas situaciones en la clase de hoy.

Usted conoció en sus orígenes el Teatro Universitario. ¿Qué situación vive, según su opinión?

–Amediados del siglo pasado era un refugio intelectual paralelo al teatro comercial. Con la democracia, aunque ha seguido existiendo, tiene varios hándicap: se debe adaptar al ritmo académico y tiene una realidad esporádica y efímera. También se ha visto en los últimos tiempos como algo frívolo, aunque haya demostrado ser un semillero de autores.

En Granada tenemos dos salas: una programa teatro 'comercial' y otra más 'alternativo'. ¿Se ha superado ya esta dicotomía?

–En ciudades habitables, como Granada, podemos observar que uno y otro están muy cerca, e incluso son los mismos actores quienes representan obras de uno y otro corte. En otras antaño más tajantes, como Madrid, se están diluyendo, aunque diferencias hay, y son buenas.

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