Descubren la primera bandera de España

Reconstrucción del primer estandarte de España. /Hugo Vázquez Bravo y Ramón Vega Piniella.
Reconstrucción del primer estandarte de España. / Hugo Vázquez Bravo y Ramón Vega Piniella.

Una investigación desvela el emblema tras la unificación de reinos y revela los dos únicos retratos del Gran Capitán efectuados en vida del militar y diplomático

Javier Bragado
JAVIER BRAGADOMadrid

El tránsito del siglo XV al XVI en las aguas del mar Mediterráneo fue convulso. Surgía la potencia de una nueva nación formada con la fuerza de los reinos de Castilla y Aragón en una reconquista con coartada religiosa y sus avances territoriales inquietaban en Francia y las ciudades-estado de la futura Italia. En esa condiciones destacó Gonzalo Fernández de Córdoba, un hombre que ganaría reputación internacional por sus logros militares y diplomáticos hasta ser bautizado como 'el Gran Capitán' y que, según una reciente investigación, podría ser una figura de todavía mayor trascendencia para España.

El trabajo de investigación de Hugo Vázquez Bravo (Universidad de Oviedo y Centro de Estudios Borjanos) y Ramón Vega Piniella (Universidad de Oviedo, Museo Naval y Fundación Alvargonzález) ha sacado a la luz dos aspectos de importancia histórica en las denominadas 'Cuentas' del Gran Capitán. El primero es el descubrimiento de una bandera que «posee el privilegio de ser considerada la primera que llevó un ejército español a comienzos de la Edad Moderna», según afirman en su estudio los historiadores. «Es muy difícil encontrar una documentación de este tipo, sobre todo si es antigua. En este caso estamos en lo que podía ser la primera bandera de España como unificación de reinos. Y está en manos del Gran Capitán», valora Ramón Vega con la base en un documento que se encuentra en el Archivo General de Simancas.

«El documento que tenemos es el de elaboración de la misma (bandera) y la tenemos al milímetro» Ramón Vega, historiador

Hasta ahora, la heráldica no ha encontrado una referencia anterior a este estandarte con el que llegó Fernández de Córdoba en su segunda campaña en Nápoles (entre 1500 y 1504). Los investigadores describen la bandera gracias a las notas del escrito desmenuzado y lo aprendido en otras investigaciones sobre la época. Se divide el escudo central en cinco cuarteles, en los que a grandes rasgos se reparten Castilla y Aragón con un pequeño espacio para la reciente incorporación del reino de Granada (1492) como parte de la propaganda de expansión de los monarcas -azul en este caso, cuando habitualmente se descantaban por el blanco-. «En principio, es una bandera que trata de unificar todos los reinos, inclusive algunas zonas a veces que no se tienen en cuenta. Aparte de las Reyes Católicos (en el centro del escudo), tienen referencias y colores de otras zonas», indica Vega antes de apuntalar la fuerza de su descubrimiento: «El documento que tenemos es el de elaboración de la misma (bandera) y la tenemos al milímetro». Los dos expertos apuntan que esta bandera entregada por Isabel la Católica podría tener cierta relación con la posterior bandera de Málaga en su concepción aunque fuera tejida en Sicilia.

Explicación del estandarte real aportada por Hugo Vázquez y Ramón Vega.
Explicación del estandarte real aportada por Hugo Vázquez y Ramón Vega.

Retratos

Además de documentar las banderas que se colgaban en las ciudades que iban a ser tomadas en Italia para los Reyes Católicos, la investigación de Bravo y Vega añade más luz sobre las cotas de armas de los soldados o la heráldica de sus músicos. No obstante, la otra aportación para el estudio de la historia de España es el descubrimiento de los dos retratos del Gran Capitán en telas confeccionadas en Nápoles. «Hasta el momento habían pasado desapercibidos para los historiadores, y son los únicos de los que tenemos constancia y que se realizaron en vida», escriben en 'El verdadero rostro del Gran Capitán', una investigación de la que presentaron sus primeros resultados en noviembre de 2017 en Oviedo y cuyos resultados serán publicados en las actas del congreso dedicado al linaje de los Fernández de Córdoba que tuvo lugar en Alcalá La Real (Jaen). En el primero, se dibuja al Gran Capitán junto a César Borgia «levantando la mano derecha en señal de estar comentando algo de cierta trascendencia» y en el segundo forma parte de un grupo de caballeros en procesión. En ambos casos aparece una inscripción auxiliar: 'Lo signor consarvo Ferrante'.

«Estuvimos trabajando con investigadores y nadie sabía nada de estos nuevos retratos» Ramón Vega

Resulta llamativa la ausencia de imágenes del general -'condotiero' para algunos coetáneos en tierras italianas- al que sus soldados apodaron 'Gran Capitán'. «Estuvimos trabajando con investigadores y nadie sabía nada de estos nuevos retratos, que son los únicos que se han hecho en vida del Gran Capitán. Nos sorprendió porque en principio debería de haber muchos, pero no fueron tan prolijos. En parte, porque cuando estaba en las campañas de Italia se fue ganando enemigos en España y entró en una situación incómoda. Pero en Italia era muy reconocido y estos retratos son previos a las conquistas», apunta Ramón Vega en clara referencia a la animadversión de Fernando el Católico. Tampoco Fernández de Córdoba empleó demasiado tiempo en su publicidad. «No hacía carrera política y al final está en una especie de medio exilio en España. Sus funciones no eran las de alguien que quería ejercer la carrera política sino más bien como militar. Eso era lo que realmente le interesaba y no fue prolijo en esa promoción, aunque sí en la religiosa», explica el experto.

Una de las representaciones del Gran Capitán efectuadas después de su muerte.
Una de las representaciones del Gran Capitán efectuadas después de su muerte. / Museo del Prado

La falta de interés por la figura del Gran Capitán se ha enmendado en la actualidad, aunque se trata con amyor despliegue en la Historia Militar por su creación del primer ejército moderno y sus ocurrencias. «Llevó a cabo una nueva concepción del arte de la guerra, un instrumento de poder como no lo había tenido ningún rey hispánico hasta entonces, y fundamento en último término del futuro imperio», escribe José Enrique Ruiz-Domènec en su biografía para la Real Academia de la Historia. En cambio, pasa hay menor espacio en la Historia general de España a pesar de las múltiples fortalezas a quien el historiador Paolo Giovio calificó como «hombre singular». «Era un reconocido diplomático que terminaría siendo el que todos los reinos cristianos o no cristianos querían fichar para sus filas», recuerda Ramón Vega. «Lo triste es que si tenemos en el Renacimiento un pintor e inventor como Leonardo o un pensador como podría ser Maquiavelo... como político o estratega es el Gran Capitán y lo tenemos ahí aparcado», ilustra el invsetigador.

Aunque llegó a ser virrey de Nápoles, el Gran Capitán terminó labrando tierras después de una vida en que debió ganarse palmo a palmo su ascenso al ser un segundón de familia sin los derechos de un primogénito. Por el camino, fueron muchas sus innovaciones y aciertos más allá de su ingenio en el campo de batalla. «Es un hombre del Renacimiento que tiene esa faceta de diplomático y estratega. Siempre le tenemos como gran militar pero siempre se destacó como gran diplomático desde los principios de su carrera. Si no llega a haber sido así no habría tenido los logros militares que alcanzó», señala Vega. Por su convencimiento de que necesitaba un equipo para vencer en la guerra profesionalizó el ejército, se fijó en cuestiones médicas, ideó una Seguridad Social primigenia -con las correspondientes tensiones económicas con la Corona-, consideró la importancia de los regalos en los asuntos diplomáticos y se acompañó de expertos. Como se ha demostrado, también se percató de la necesidad de una bandera para ayudar en la identidad de una nueva nación y él mismo enarboló un estandarte en nombre de sus reyes y que, salvo que otras investigaciones descubran lo contrario, fue el primero de España.

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