La mujer con más premios Goya

Isabel Coixet. /Efe
Isabel Coixet. / Efe

Isabel Coixet bate de nuevo su propia marca y se lleva a casa el premio a la mejor dirección y a la mejor película por 'La librería'

Rosario González
ROSARIO GONZÁLEZMadrid

Dice Isabel Coixet que ella es más de letras que de números. Ni falta que le hace. Es la mujer con más premios Goya de la historia de los galardones, ocho concretamente, y entre ellos están los dos que se ha llevado esta edición: el premio a la mejor dirección y el premio gordo, mejor película, por 'La librería', su último trabajo. "El año que viene tendré que dar el premio en pijama, como prometí si ganaba los premios. Me comprometí para hacer algo viral y que trascienda, aunque no vi muy buenas caras entre mis compañeros, más allá de Leticia Dolera", explicó ayer al término de la gala.

A Coixet, que nunca le han dolido prendas a la hora de reivindicar cualquier causa que considere justa -a pesar de los palos-, le pareció una buena iniciativa el tono feminista y reivindicativo de la gala. "Lo que ocurre en la calle empapa lo que pasa en la ceremonia, aunque los cambios de verdad, la negociación de verdad, no tiene lugar allí, si no en una mesa de negociación", advirtió, para añadir que "nos falta mucho por la igualdad, empezando por la salarial".

La cineasta ha vivido esas desigualdades y trabas en primera persona a lo largo de toda su carrera. Su trabajo ha sido adjetivado una y otra vez como "cine de mujeres" para restarle mérito y, cuando preparaba su última película, una adaptación de la novela de Fitgerald, se sintió identificada con la situación de la protagonista, sola luchando frente al mundo. "Ahora me veo con más herramientas para poner la librería, para seguir con la librería y para defender la librería".

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La cinta ganadora de los Goya comienza ahora su periplo mundial apoyado por grandes distribuidoras, aunque Coixet ya está "en otra batalla", reescribiendo una historia que tenía aparcada y que quiere sacar adelante. "Hay que estar empezando siempre, demostrando todo el rato, y eso se lo digo siempre a Carla (Carla Simón, la ganadora del Goya a la dirección novel por 'Verano 1993') y a 'los Javis' (el dúo revelación del año con 'La llamada'). Es un coñazo, pero es así", zanjó la directora.

El afán de superación continua le viene de casa, donde sus padres siempre le trasladaron la idea de que se puede conseguir más. "Mi madre me dijo que como no me dieran esta noche los Goya montaba una escena, y ahora que me los han dado me ha dicho que merecíamos más. Pero ha sido siempre así, cuando Marisa Paredes era presidenta de la Academia de Cine a mi me hicieron vicepresidenta y la pregunta de mis padres era que por qué no era yo la presidenta. Nunca te esfuerzas lo suficiente en mi casa".

No era ni de lejos un lamento. Coixet le dedicó el Goya a su madre, a quien agradeció que no le regañara por preferir pasar el tiempo con un buen libro que haciendo las tareas de la casa. "A mi padre le decía: "déjala que lea, que igual le sirve para algo"". Le sirvió.

Carla Simón

Junto a Coixet, Carla Simón era la otra directora nominada a los Goya, aunque en su caso en la categoría novel. "Me he emocionado un poquito al recoger el premio, porque tenía ganas de hablar del Sida y me pareció un buen momento para decirlo", explicó la responsable de 'Verano 1993', la gran sorpresa de esta edición.

Simón se abre en canal en esta ópera prima para hablar en clave autobiográfica de una infancia en la que perdió a sus padres por este virus. "La infancia es una fuente de inspiración brutal, los niños ven el el mundo por primera vez y retratar eso es muy bonito", destacó la cineasta. De este proceso ha aprendido la importancia del cine para contar historias y su poder para generar emociones y llegar a tanta gente. "Es necesario que contemos historias si a la gente le llega de esa manera, y comprobarlo es un motivo más para seguir".

Simón, que ya prepara su siguiente trabajo -y adelanta que versará de nuevo sobre las relaciones familiares y estará ubicado en el mundo rural-, se unió también a la reivindicación feminista que este año ha definido a los Goya, aunque advirtió que "no es suficiente con que se hable ahora y se diga que tiene que haber más mujeres haciendo cine". "En un año no va a cambiar nada, necesitamos más tiempo, más políticas, más referentes y más mujeres haciendo cine que generen un efecto dominó".

Javier Gutiérrez

Javier Gutiérrez, el ganador del Goya al menor actor, también se unió a las reivindicaciones de sus compañeras por lograr una igualdad efectiva en el sector. "Y hablando del empoderamiento de la mujer y de la campaña para hacer visible su papel, me llama la atención que haya causado tanto revuelo el desnudo integral que hice en 'El autor', que también incluye el de una mujer de más de 50 años; lo han tachado de machista y me parece muy injusto", lamentó.

El actor, que competía entre otros con Javier Bardem por el premio, reconoció que la pugna le puso "los pelos de punta" y aseguró que se sentía muy afortunado de haber participado a lo largo de su carrera en proyectos que han logrado "el beneplácito de crítica y público". "He tenido fortuna y el trabajo siempre me ha acompañado, pero no se me olvida que esta profesión es de dientes de sierra y que hoy estás aquí y mañana deja de sonar el teléfono", advirtió el actor.

Nathalie Poza

Menos afortunada estaba siendo la carrera de Nathalie Poza cuando le llegué el papel en 'No sé decir adiós' con el que se llevó el Goya a la mejor actriz. "Cuando me ofrecieron este personaje ya no me lo esperaba, era algo extraordinario", admitió la intérprete.

Y sin embargo, este premio le llega en un momento con proyectos en activo. "Y con los mismos miedos, que hace tres días ya estaba pensando en que me retiraba otra vez", admitió. "Es difícil mantenerse cuerdo y mantener la calma en este oficio porque es muy incierto, y cualquier muestra de reconocimiento se coge con más miedo aún".

Con el Goya en la mano, Poza se sinceró y reconoció que este oficio le ha "salvado la vida". "Es muy incierto, pero si no me hubiera agarrado a esto no sé qué hubiera sido de mí, además de que no estoy segura de si sé hacer otra cosa", bromeó. Y terminó con un alegato para que las reivindicaciones de la noche de los premios "no se quede en la alfombra roja".

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