Rojo reivindicativo en la alfombra de los premios Goya

Penélope Cruz, con el símbolo de la noche. / Reuters

Un abanico carmesí con el lema #MásMujeres es el símbolo de una edición con la igualdad de la mujer como leitmotiv

Rosario González
ROSARIO GONZÁLEZMadrid

Actrices, directoras, productoras, maquilladoras, directoras de fotografía, de montaje… Las mujeres han sido protagonistas más que nunca en la alfombra roja de la gala de los premios Goya. Pero no solo por el desfile de elegancia –que también- en una noche en la que se celebran los logros del año en el sector, sino por la reivindicación feminista que se gestó en Hollywood y que ha calado en el resto del sector.

No es la primera vez que los datos se ponen sobre la mesa, pero sí es novedad que la reivindicación se convierta en leitmotiv de la celebración. No es para menos, las mujeres representan solo el 26% en cargos de responsabilidad en el cine, según el informe CIMA que cada año presenta la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales. Cada vez son más en las escuelas, pero apenas logran llegar. En 2017, solo un 7% de ellas logró dirigir una película.

Su voz es fundamental para la industria y para la sociedad en general y se necesitan más mujeres para ilustrarlo. Ese es precisamente el discurso que la asociación ha querido trasladar a la alfombra roja de los premios Goya, donde ha repartido abanicos rojos con el lema #MásMujeres, símbolo de una edición en la que la igualdad de la mujer es leitmotiv.

Otro de los guiños ha sido el traje diseñado por el artista Ernesto Artillo bajo el lema 'La mujer que llevo fuera', una reivindicación feminista que se vio por primera vez en la alfombra roja de los premios Feroz y que, en esta ocasión, Artillo ha querido centrar en la prensa, cediendo el simbólico atuendo a 14 periodistas que cubrían el evento.

«No es revanchismo»

"No es una guerra de sexos", ni "una caza de brujas", ni "revanchismo". "Es una guerra contra un sistema injusto, es el fin de la impunidad y el abuso de poder, es justicia social", ha defendido la actriz y directora Leticia Dolera, de las más combativas en el sector. En consonancia con el discurso, Dolera ha aparcado este año los vestidos de gala para posar con un traje de chaqueta y unos zapatos planos. "Hay que contarle a las niñas que así también se puede ir elegante y que no eres ni más ni menos mujer", ha reivindicado.

Leticia Dolera, con traje de chaqueta y zapatos planos. / Efe

Con el abanico rojo en la mano ha posado también Penélope Cruz. La actriz ha recordado que "el machismo es algo que afecta a todas las industrias" y que "cuando las mujeres piden igualdad, es igualdad", por lo que ha llamado a trabajar "entre todos" para "conseguir que las cosas cambien".

También las directoras Isabel Coixet y Carla Simón, las dos únicas mujeres que optan al Goya a la mejor dirección, han posado con el abanico rojo. Coixet acompañó la reivindicación con una pulsera con la inscripción "+Mujeres" y un bolso con la leyenda 'Women of the world, unite' ("Mujeres del mundo, uniros"). "No creo que la gala tenga que ser reivindicativa, los discursos feministas deben darse en otro nivel", ha advertido sin embargo la directora de 'La librería'. Simón, por su parte, ha instado a "incentivar a las mujeres a escribir, dirigir y producir" para que cada vez haya más referentes.

Los discursos, los protagonistas

La importancia de la reivindicación feminista se ha trasladado también al otro lado del cordón rojo que separa la alfombra de los medios de comunicación. Los vestidos, complementos y diseñadores han pasado a un reconfortante segundo plano la noche de los Goya. No significa que hayan dejado de importar, la industria de la moda también merece su espacio y visibilidad, pero la inercia de preguntar a las actrices por el nombre del diseñador que las viste... y nada más, no se concebía esta noche.

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