«Cada año que pasa, Federico escribe mejor»

El dramaturgo y poeta Alberto Conejero, en una de sus últimas visitas a Granada./ALFREDO AGUILAR
El dramaturgo y poeta Alberto Conejero, en una de sus últimas visitas a Granada. / ALFREDO AGUILAR

El autor jienense, junto al director Darío Facal, presenta en el Alhambra una nueva versión de 'Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín' Alberto Conejero Dramaturgo

PABLO RODRÍGUEZ | FOTO: ALFREDO AGUILARGRANADA

El jienense Alberto Conejero es hombre de pocas palabras. El dramaturgo reserva las mejores para sus espectáculos, creaciones y adaptaciones que lo han convertido en uno de los grandes descubrimientos de la escena nacional en los últimos años. Lorquiano hasta la médula desde que lo quebrara 'Bodas de sangre', el autor está construyendo una más que interesante carrera que cimientan triunfos como 'Cliff' (2010), 'Ushuaia (2013) o la excepcional 'La piedra oscura' (2015), auténtico fenómeno que permitió la recuperación de la figura de Rafael Rodríguez Rapún, pareja de García Lorca, y que recibió una cascada de premios MAX hace unos años. A Granada, al Teatro Alhambra, trae este viernes 'Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín', un montaje dirigido por Darío Facal que Conejero amplía con textos de otras obras de Federico. Un espectáculo que viene apoyado por la crítica tras su paso por Madrid y que demuestra, una vez más, que el futuro del teatro pertenece a este joven jienense.

-Traen Darío Facal y usted este 'Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín' ampliado, con textos de otras obras de García Lorca. ¿Cómo es eso?

-La peripecia de la escritura y estreno de Perlimplín es tan apasionante y teatral que Facal y yo quisimos hacer partícipes a los espectadores. Hay también un par de poemas del 'Diván del Tamarit'. Creemos que se establece un diálogo conmovedor entre todos estos textos de Federico.

-¿Por qué precisamente 'El retablillo de don Cristóbal'? ¿Qué lazos ve entre ambas obras?

-La violencia machista es el tema tan terrible y desgraciadamente tan presente en nuestros días del Retablillo. Cuando parece que la resolución de Perlimplín pueda ser ésa, Federico da una vuelta de tuerca al tema del honor sencillamente prodigiosa. Don Cristóbal aparece aquí, en una escena onírica, como la pulsión oscura que Perlimplín se niega a seguir.

-Es una obra en la que Lorca versiona un tema clásico del teatro de todos los tiempos, como es el de las diferencias en el amor de una persona mayor y una joven... ¿Tenemos aquí quizás a un Lorca menos vanguardista, mostrando sus profundos conocimientos de la obra clásica?

-Lo que hace precisamente Federico es iluminar nuestra tradición clásica con la luz vivísima de las vanguardias. No se puede entender Perlimplín sin Plauto o Cervantes pero tampoco sin Gordon Craig o Rivas Cherif.

-¿Qué destaca del 'Amor de don Perlimplín'?

-El genio absoluto con el que Lorca nos conduce de una brillante farsa sobre el honor a una hermosísima tragedia sobre el cuerpo como clausura y el amor como fuerza redentora. Admiro profundamente esa libertad creativa y a la vez la lealtad de Federico a sus obsesiones.

«Nunca me voy de Federico»

-Regresa a Federico, pero ¿cómo llegó a él?

-Nunca me voy de Federico. Incluso cuando parece que mi escritura está alejada de él, ahí está su magisterio. La primera obra de teatro que leí fue 'Bodas de sangre'. Esa lectura me cambió para siempre, fraguó mi vocación.

-¿Cuál es la obra que más le ha impactado de su producción?

-Los sonetos del amor oscuro.

-Hay quien considera que no se ha hecho nada más vanguardista aún que 'El público'... ¿Está de acuerdo con que el Lorca rompedor aún no se ha superado?

-Creo que cada año que pasa Federico escribe aún mejor, con más fiereza y libertad. Parafraseándole, pasará mucho tiempo en nacer, si es que nace, alguien con esa libertad creativa.

-Recientemente afrontó la titánica tarea de completar 'Comedia sin título'. ¿Impone ponerse en la piel de Federico?

-No he completado 'Comedia sin título'. He escrito un nuevo texto que dialoga con el de Federico, con lo que fue y quedó, y con lo que pudo ser y no llegó a ser. Así se presenta en la edición conjunta que Cátedra publica ya mismo. La escritura está imantada de Federico, sí, pero no pretende terminar algo que quedó para siempre inconcluso. Es un diálogo desde el amor y por amor. Ése fue el empeño.

-Aún colea el recuerdo de 'La piedra oscura'. Ha pasado el tiempo, ¿cómo contempla ahora todo lo que supuso la obra y lo que trajo a su alrededor (redescubrimiento de la figura de Rafael, el éxito de crítica y público)?

-Con agradecimiento por todo lo vivido y aprendido y con la felicidad que Rafael Rodríguez Rapún sea ahora presencia para muchos.

-Vuelve a Granada para traer una nueva obra de Lorca, ¿qué supone llevarla al escenario en su ciudad?

-Acompañar a Federico en su Granada es emocionante. Y yo como andaluz siempre feliz de hacer teatro en mi tierra.

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