«Somos un país de mangantes, pero se puede salir, como del deporte»

«Somos un país de mangantes, pero se puede salir, como del deporte»
IDEAL

El artista se presenta el sábado en la Prince (22 horas) acompañados por su banda de insolventes dispuesto a hacer bailar a Granada El Gran Wyoming Músico y presentador

JUAN JESÚS GARCÍAGRANADA

En un entorno eminentemente musical (su hermano Seju se dedicó a la música caribeña con mucho éxito) el Doctor Monzón se convirtió en el Gran Wyoming, y desde que recibió de manos de Tierno Galván el premio Villa de Madrid por sus primeras canciones con (el año del célebre «a colocarse y al loro» precisamente) nunca ha dejado la música, por más de que la celebridad le haya llegado como personaje mediático. El Wyoming con sus Insolventes (Miguel Ángel Ariza, José Alberto Solís y Luis de Diego: Última Experiencia en la vida real) actuarán en la Prince (sábado 19, 22 horas)

-Antes era 'el Gran Wyoming' y ahora es solo 'Wyoming', ¿no corren tiempos para hacer ostentaciones?

-Bueno, eso es muy relativo. Si a Carmen Martínez Bordiú le van a conceder el ducado de Franco, no sé por qué a mí se me deniega el título de «Grande» que tanto he reivindicado. Creo que esto es la constatación de que la justicia no es igual para todos.

-Usted oyó en directo a Tierno Galván diciendo aquello de «al loro y a colocarse»... Y le han hecho caso: ¡hay mogollón de 'colocados' en la política española!

-Es algo que llevamos en el ADN. Somos un país de mangantes, pero se puede salir, como del deporte. A nadie le extraña que metamos a los familiares en la cosa pública, o como decía, nada menos que el sustituto de Cifuentes, el señor Garrido: «llevarse el albornoz de un hotel no es robar, es un clásico». Eso es lo malo, que es un clásico. En otros países es incomprensible que alguien haga algo así, y, por supuesto, si un cargo público dijera tal cosa, lo echarían de forma fulminante, aunque a nosotros nos parezca excesivo.

-Tal y cómo está el patio... ¿tiene asesor jurídico en su programa paraporsi?

- Total, ¿para qué? Al final estás en manos de cómo interprete la ley el juez que te toque. De todos modos nosotros no hacemos periodismo de investigación. Todo lo que damos ha salido en la prensa previamente y lo hemos contrastado. Siempre que nos han llevado a los tribunales nos han dado la razón. Nos demandan para que nos callemos. Del mismo modo que otros le meten una cabeza de caballo en la cama.

-En los fines de semana el españolito medio se va a la playa o la sierra, usted aprovecha para irse de de bolos, ¿no tienen otra cosa mejor que hacer?

-Pues no. No creo que exista un sitio mejor para pasar la noche que un escenario con colegas. Es la terapia definitiva. Por suerte la gente se acojona y no sube y deja sitio a los que conocemos el truco.

-¿Y no le podría pagar algo más a sus músicos para que dejen de ser Los Insolventes?

-Eso es una condición, no una cuestión de renta. El artista, en este caso yo, a imagen y semejanza de las folclóricas, quiere dejar clara la distinción entre la estrella y los subalternos. Es todo puesta en escena.

- Lleva ya prácticamente una docena de años en el programa y la otra noche, caray, me di cuenta de que ustedes eran los mismos (casi), pero es que los otros, los trapicheros también!

- Esa es una frustración que arrastramos desde hace más de una década, como dices, los protagonistas son los mismos. Es un fastidio insoportable y una injusticia de un calibre inconmensurable. Menos mal que el otro día contándole esto a un señor que me felicitaba por el programa, me dijo algo con lo que no contaba: «No te equivoques, no vais a arreglar nada, pero dais consuelo». En eso no había caído, pero es la principal función que cumple el programa.

- Y hablando de 'profesionales del trapiche'...Se le quedó muy bienintencionada su coplilla ('El trapichero', firmada por Paracelso) visto lo visto, ¿no?...

- Por desgracia, cualquier previsión en este campo se queda corta. La capacidad de delinquir de la clase dominante tiende al infinito y no estamos preparados para ello. La imagen de toda la cúpula del partido del Gobierno aplaudiendo a Cifuentes durante minuto y medio, sabiendo lo que había, para mí representa la peor pesadilla imaginable.

- Me cuenta un amigo común que tiene montada una canción correspondiente a cada región, comunidad o cosa, ¿cuál nos ha tocado a los andaluces?

- Habladurías. A partir de una edad, si sobrevives en el ingrato mundo de las fotos con móvil, te conviertes en algo extraño. Las mujeres no es que no te miren, es que no te ven, y comienzan las leyendas urbanas que uno mismo difunde.

- Leo una crítica de un disco suyo: «los textos de Wyoming sólo se pueden atribuir a un trastorno mental transitorio»... Ufff, ya me dice.

- Transitorio parecía. Se ha hecho crónico. El artista, lejos de recuperarse ha involucionado. La ventaja es que con la edad relativizas las cosas, vamos, que te la suda todo.

- Y otra de un concierto: «Siendo excelentes los chistes que contienen, ya se sabe que lo mejor de su espectáculo no son las canciones, sino lo que va entre ellas»... ¿otro 'Hablautor'?

- Eso es el resultado de mi paranoia a la hora de comenzar un tema. Consciente de mis limitaciones como cantante, prolongaba las introducciones hasta el infinito y el público pensaba que era parte del espectáculo. Qué le vamos a hacer.

- Y dígame por favor, ya por último, alguna canción infalible, de esas que guarda en la manga y suelta en cada concierto para que la gente se venga arriba sin remedio.

- 'Agradecido', de Rosendo. No sé que pasa con esa canción pero cuando la tocamos el concierto pasa a otro estadio, y a partir de ahí hay que dar dinamita a los pollos porque sube mucho la 'atmósfera'.

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