Dos veces clásico

Miguel Ríos posa antes de su presentación. /Alberto Ferreras
Miguel Ríos posa antes de su presentación. / Alberto Ferreras

Miguel Ríos publica nuevo disco sinfónico y anuncia gira con la Orquesta Ciudad de Granada «traicionando otra vez» su palabra

Daniel Roldán
DANIEL ROLDÁNMadrid

Sus 'hermanos' le mandaron la propuesta y él, obviamente, cayó en la tentación. «Si ya te habíamos dicho, Miguelito, que no te podías retirar», le dijeron con una enorme dosis de guasa Ana Belén, Víctor Manuel y Joan Manuel Serrat. Y Miguel Ríos dijo sí. Sí a celebrar los veinte años de 'El gusto es nuestro' con dos giras, una por España (2015) y otra por América (2016). El veterano cantante granadino traicionaba así su promesa de retirarse después de la gira 'Bye bye Ríos'.

Pero Ríos iba a traicionar otra vez a Ríos. La culpa la tuvo el caramelo con el que le tentaron: participar en el Festival Internacional de Música y Danza de Granada. Por primera vez, el rock entraba en el templo del Carlos V. «El flamenco ya estuvo de la mano de Lorca y Falla, cuando hicieron el festival de cante jondo en 1929», recuerda el mito del rock español.

Junto al director de la Orquesta Ciudad de Granada, Josep Pons -con quien ya trabajó en el disco de homenaje a Kurt Weill junto a Ana Belén- prepararon las diez canciones. «Tenía miedo de que fuera un repertorio demasiado baladístico», explica. Solo tenía un empeño: incluir en el repertorio 'Boabdil el Chico (se va al norte)'. Al final, el director de orquesta y el roquero llegaron a un acuerdo y el 7 de julio de 2017 salió a escena junto a los cincuenta miembros de la orquesta y los cuatro músicos de su banda. «Ni harto de vino pensaba estar aquí», dijo entonces. Hoy, confiesa que se quedó en blanco.

Ese concierto se ha convertido en un CD y DVD, 'Symphonic Ríos', que sale a la venta esta semana con una portada que es un claro guiño y un homenaje al 'Rock & Ríos' publicado hace 36 años. Un trabajo que viene acompañado de otra traición de Ríos: irse de gira. Barcelona, Marbella, Murcia, Salamanca, Valladolid y Bilbao son los lugares donde recalará el espectáculo entre junio y diciembre. Faltan por cerrar Madrid, Valencia Sevilla y Santander. «Es un bolo al mes. Relajado, sin prisas para los músicos», dice. «Además, ¿quién le dice que no a tocar con una sinfónica?», añade risueño.

Ha adaptado y enriquecido los temas. «He cantado 'Santa Lucía' de todas las maneras, menos del revés, y con una sinfónica suena impresionante», añade Ríos sobre una fusión que le permitió conocer también el lado negativo de las orquestas sinfónicas, las penurias que han pasado por culpa de la crisis y los recortes. Y a pesar de todo, siguen estando ahí, enseñando música. «Lo bueno que tiene trabajar con una sinfónica es que el director te impide que te cruces. Te relaja, y eso te hace tener más capacidad para expresarte, porque en solitario la dinámica de una canción es otra», explica un Ríos que quiere hablar «a los hijos, a los nietos y a los bisnietos del rock n'roll».

Un cantante que, a sus 73 años, clama contra las modas y reivindica el valor de un disco, de su unidad, cuando un nuevo elepé era una «ceremonia entre los amigos» y se cuestionaban los trabajos de los ídolos. Ahora, en cambio, los seguidores de la «música que va directa a la entrepierna» y no al corazón no se van a detener a escuchar un disco entero entre dos géneros que se miraban de refilón. «Tenemos que escuchar. Y escuchar es cultura y eso se hereda», dice Ríos sobre un tiempo perdido.

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