«Durante mucho tiempo creé un personaje que me acabó devorando»

Melendi, durante la entrevista, ayer, en Madrid. / Elvira Megías
Melendi

El artista asturiano deja atrás su imagen más controvertida y presenta su noveno disco, 'Ahora', en el que colaboran Carlos Vives y Alejandro Sanz

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

Si alguien que conociera a Melendi (Oviedo, 1979) hace 15 años se lo encontrara ahora, probablemente no lo reconocería. Hace tiempo que sus rastas desaparecieron y su look de macarra se volvió cuidado. Se acabó también presumir de drogas y broncas y musicalmente, la rumba ha dejado paso a un pop y un rock más estilizado. El Melendi que estrena disco, 'Ahora' (Sony), el noveno de su carrera, con colaboraciones como Alejandro Sanz, Carlos Vives o el rapero Arkano, es un ser reflexivo que lee filosofía, cita a Socrates y rezuma actitud zen por los cuatro costados.

-Cuando mira al artista que en 2003 sacó su primer disco, ¿qué ve?

Veo un camino entretenido y divertido que me ha llevado a este 'Ahora'. Desde hace dos o tres años me miro al espejo y me empiezo a ver de verdad, antes no me reconocía. Quizá por miedo, me hice adulto sobre creencias equivocadas, sobre la idea de ser un macarra, pero en un momento de mi vida decidí dejar esas cosas de lado. Durante mucho tiempo creé un personaje, me creí ese personaje y me acabó devorando. Además, ese personaje tenía éxito, con lo que resultaba más difícil abandonarlo. Pero ahora ni siquiera se me hace duro admitirlo.

-El público se creyó a ese Melendi.

Tampoco es que ese Melendi fuera mentira. Pero se cayó el velo, se cayó la máscara, y sí, yo recuerdo las cosas que hacía, pero me doy cuenta de que no podía estar toda la vida creyéndome aquello. Mi vida me estaba matando, el papel que yo había asumido para mí me mataba.

-Con el cambio, algunos fans se le han quedado por el camino.

Dice Sabina que uno no es cantautor hasta que no defrauda dos o tres veces a su público. Yo tenía 20 años cuando empecé y ellos igual, así que han seguido procesos parecidos al mío.

-¿Aquel día en que le expulsaron de un avión por ir borracho fue el momento en que todo cambió?

Lo recuerdo vagamente (sonríe). Es uno de los momentos de mi vida en que más he aprendido. El cambio se produjo más adelante, pero sí que fue una de las primeras veces en las que vi que todo parece que mola, es guay, y sin embargo, estás haciendo daño a tu familia y a ti mismo.

-En el disco canta con Carlos Vives una canción que se llama 'El arrepentido'. ¿De qué se arrepiente?

No me arrepiento de nada porque toda esa vida convulsa me llevó a un límite en el que tuve que rendirme. Tuve que pagar un peaje hasta llegar a la paz que tengo ahora.

-En 'Tiempos de re-evolución' habla de que las calles arden...

Pero están ardiendo desde los etruscos. Yo no me meto en política. Me parece tan respetable ser de derechas como de izquierdas, pero lo que pienso es que nadie trata de consensuar y hacer algo positivo con quienes están fuera de su partido. Tú tienes tus ideas, yo las mías, cojonudo. Creo que la 're-evolución' es personal y todo lo demás, entretenimiento.

-¿Cómo se lleva con las redes sociales?

Les presto poca atención, pero es una cuestión generacional. Mi hijos están a tope. Pero yo no opino de los temas de actualidad porque considero que mi opinión no es relevante. Me parece absurda la cotidianeidad con que se utilizan las redes. Solo me gustan para saber qué se les pasa por la cabeza a mis fans cuando escuchan mis canciones, que a veces son conclusiones mucho más profundas que las mías.

-¿Ser padre de tres hijos le ha cambiado?

Ser padre no cambia nada y no soluciona nada porque no son nada nuestro. Tienen que hacer su camino. Todo el que busque tener un hijo para solucionar algo no soluciona nada.

-¿Le disgusta que algunos le nieguen la categoría de cantautor?

No, no me molesta. Yo prefiero no estar dentro de ninguna etiqueta.

-¿Cree que algunas de las canciones que publicó hace tiempo no pasarían hoy el filtro de la censura?

La censura está llegando por la sobredifusión. Es absolutamente ilógico porque en el momento en que decidimos actuar contra una persona que no piensa como nosotros estamos atentando contra las libertades de todo. La libertad de expresión no mata a nadie y no deja a nadie sin comer y sin techo. Hace 15 años no había redes sociales y la gente no tenía un medio para dar sus opiniones y que se hicieran virales. Cuando voy a comer a casa de Alejandro Sanz siempre me recuerda una frase de Paco de Lucía: «En este planeta hay 7.000 millones de mundos y el problema viene cuando te crees que el tuyo es de verdad». ¿Cambiaría algo de aquello? Sí, pero porque ya no pienso lo que pensaba entonces. Era muy vehemente y opinaba en temas controvertidos sin ningún tipo de filtro.

-¿Cómo ve el feminismo?

Soy hombre, pero lucharé por las libertades de la mujer, para que sea igual que el hombre, no por el feminismo. Reconozco que en nuestro inconsciente está el machismo, yo mismo veo que tengo actitudes machistas leves con mis hijas: «¿Quién va delante en el coche? Papá». Pero la gran lucha pendiente es el tema laboral. Tenemos que hacer que las mujeres ganen lo mismo que los hombres.

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