Soleá Morente: «No me interesa el anquilosamiento corrosivo»

Morente, durante una entrevista. /Kiko Huesca (Efe)
Morente, durante una entrevista. / Kiko Huesca (Efe)

La cantante publica nuevo disco, 'Ole lorelei', una conjunción de flamenco y nuevas músicas

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

Soleá Morente lleva en su ADN el mejor flamenco, pero también, las ganas de arriesgar. La segunda hija de Enrique Morente publica su segundo disco 'Ole lorelei' (Sony), un ecléctico compendio de música flamenca y canciones pop. «He encontrado mi voz, voy investigando y creo que estoy en un registro interesante», explica la artista.

Siguiendo la opinión de su padre, que le aconsejó que estudiara, Soleá Morente (1985) se licenció en Filología Hispánica, pero el gusanillo de la música estaba dentro de ella. «Desde niña he escuchado todo. En mi casa, bailaban y cantaban hasta los perros», recuerda la artista, que inició su carrera con Los Evangelistas, un 'supergrupo' que reunió a componentes de Los Planetas y Lagartija Nick para hacer un disco de homenaje, precisamente, a su padre. «Reunirse con gente de mente tan abierta y de tanto talento fue muy inspirador y me ayudó mucho en mi trabajo. Nos entendimos bien», rememora la artista. Después de él llegó su primer álbum en solitario, Tendrá que haber un camino', finalista del Premio Ruido al mejor disco español de 2015. En 2018, Soleá Morente ganó el Premio Princesa de Girona en la categoría de Artes y Letras por hilvanar la tradición flamenca y la actualidad pop-rock.

Su carrera en solitario bebe de aquella influencia, también de la canción francesa y, por supuesto, del flamenco, y sigue la estela de otros cantantes flamencos que han decidido romper con los cánones para marcar su propio camino, como El Niño de Elche. Este disco ha sido producido por Alonso Díaz, de Napoleón Solo, y en él ha colaborado la 'indie' Lorena Álvarez. La cantante hispano-británica Jeanette, la islandesa Björk e incluso, Las Grecas, Los Chicos y hasta Camela son algunos de los artistas en los que Soleá Morente también se ha fijado. Y de toda esa mezcla nace una música que, asume Soleá Morente, no gusta a todo el mundo. «He heredado de mi padre el gusto por el riesgo porque si no hay riesgo, no hay creación», asevera. «Me ha tocado enfrentarme a los puristas», reconoce. «Yo respeto a los que hablan con sentido, siempre escucho las críticas positivas. Pero cuando se va en contra del progreso y contra la innovación, yo no hago caso. No me interesa el anquilosamiento corrosivo», destaca.

«Es inevitable que el apellido Morente pese, pero es lo mejor que me ha pasado en la vida. Mi padre y Camarón fueron muy valientes y en su época hicieron cosas rompedoras que han abierto nuevos mundos a los jóvenes», añade.

Destacan también las colaboraciones de su hermana Estrella Morente, de su madre, la bailaora Aurora Carbonell, y de su sobrina, Estrellita Conde. «Mi hermana es un claro ejemplo de que todo se puede hacer en la vida. Si crees en un sueño, puedes conseguirlo. Para mí, es la figura más importante del cante femenino actual», subraya. «Me dice que hay que formarse continuamente y tener seguridad en lo que haces. Y lo más importante, ser feliz», afirma.

Soleá Morente presentará su disco este domingo en el festival de La Casa Encendida de Madrid, donde regresará el 18 de abril para actuar en el teatro Lara.

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