«Seguiré haciendo lo de siempre pero con más facilidades»

El cantaor granadino Alfredo Tejada prepara ya un nuevo trabajo discográfico, que incluirá los cantes mineros.
El cantaor granadino Alfredo Tejada prepara ya un nuevo trabajo discográfico, que incluirá los cantes mineros. / RAMÓN L. PÉREZ

El cantaor granadino Alfredo Tejada, ya reposado tras obtener la Lámpa Minera del Festival Flamenco de La Unión, repasa el certamen y habla sobre su futuro

JORGE FERNÁNDEZ BUSTOSGRANADA

El cantaor granadino Alfredo Tejada Zurita de 38 años, nacido en Málaga, se alzó recientemente con la codiciada Lámpara Minera del 57º Festival Internacional del Cante de las Minas de La Unión (Murcia), máxima distinción de este concurso y mayor galardón del mundo del flamenco, justo diez años después que la consiguiera Juan Pinilla. Tejada, un cantaor serio y estudioso, de gran solvencia y conocimiento, fue largamente ovacionado en su actuación final en la Catedral del Cante, que dedicó a su madre, fallecida cuando él tenía 14 años, a su mujer, Macarena Mulero, bailaora granadina, y al público unionense. Aparte del prestigio de la Lámpara Minera, Alfredo se impuso en cuatro de las categorías más prestigiosas, recaudando un total de 30.000 euros.

Este galardón no es sólo un espaldarazo al cantaor premiado, sino que es un reconocimiento a Granada entera, al flamenco en nuestra ciudad y a los cientos de jóvenes que constituyen el grueso del flamenco granadino.

-¿Desde cuándo está cantando?

-Llevo cantando desde que tengo uso de razón. Porque en mi casa, mi madre siempre ha cantado, cantaba muy bien flamenco, boleros, copla, canción española, cantaba todo y lo dejó, como pasaba antiguamente, para cuidarnos a nosotros, para cuidar de sus hijos. Mi padre era un gran bajista, estaba con Los Creys, un grupo musical antiguo. Con Los Ángeles estuvo también un tiempecito. Música siempre ha habido en casa, lo que pasa es que he sido bastante tímido de pequeño y me costaba expresarme. Me arrimaba más a la guitarra que al cante.

-Le dedicó el premio a su madre. ¿Es verdad que nunca lo oyó cantar?

-Nunca, por desgracia. Es una cosa que siempre he tenido grabada. Nunca la he ido contando por ahí, porque las cosas íntimas las tiene uno para sí y, cuando te subes a un escenario recuerdas todos esos momentos. Por ejemplo, en La Unión, antes de llegar al mercado, vi una estrella y dije: «ésa es mi madre que está en primera fila esta noche para verme en la final». Siempre me acuerdo de ella y la única espina que tengo clavada es ésa, que nunca me pudiera escuchar en vida, porque era bastante tímido y nunca le pude cantar, porque la oía cantar a ella y decía: «ya no canto yo»

-Se puede decir que se hizo cantaor en Granada, aunque Málaga le reivindica para sí. ¿De dónde se considera realmente?

-Sinceramente tengo el corazón dividido, porque me he criado en Torremolinos. Tuve una infancia maravillosa. Me crié en el Calvario, en el colegio de La Paz, en el Entierro de la Sardina, en Noche y Día, en los Verdiales... Tengo recuerdos maravillosos de aquella infancia. Mi vida cambió cuando vinimos a Granada, porque mi padre era granadino y quería que nos viniésemos. A raíz de ahí, mi vida fue completamente diferente. Hice nuevos amigos. Empecé a avanzar a nivel profesional en Granada, donde conocí a los flamencos de por aquí: Luis Millán, el padre de Juan Habichuela Nieto, los 'Coloraos', el Nene de Santa Fe, el Charico, que es uno de los mejores cantaores que ha dado esta tierra, Antonio Campos, Emilio Maya, Rafalín Habichuela, Antonio Gallegos... Así, tengo medio corazón de Granada, porque adoro Granada, mi padre es de Albolote y llevo aquí desde los 12 años; y mi otro medio corazón lo tengo en Málaga, que me vio nacer.

-Se ha llevado todos los premios.

-Estoy muy contento porque el último ganador con cinco premios, con cuatro primeros premios más la Lámpara Minera fue Miguel Poveda. Después de él no hubo nadie que ganara tantos premios hasta ahora, lo cual es una gran responsabilidad.

-Quién vence en La Unión es porque lleva varios años intentándolo.

-En mi caso no. No soy persona concursera. Mi carrera la he llevado siempre aparte de los concursos. Es verdad que a veces me animo a participar para reivindicar mi carrera y darle un golpe de autoridad o de ayuda. A La Unión sólo me presenté una vez anterior que no iba preparado, sobre todo para ver cómo funcionaba el tema. Pero este año me lo he preparado muy bien, a fondo. Llevo un año dedicado. Le debo dar las gracias a Jeromo Segura, que ha sido la persona que más me ha aportado en los cantes mineros.

-¿Y la guitarra?

-Del guitarrista qué voy a decir. Chaparro de Málaga es un guitarrista que está como en la sombra, pero que tiene una trayectoria importante. Le ha tocado a todos los grandes. Es un guitarrista fenómeno que no encontraba realmente su sitio y yo necesitaba uno que estuviera más desocupado. Sigo trabajando con Patrocinio, que también lo tendré en mi próximo disco y ahora vamos al festival de Valdepeñas juntos. Y Antonio Carrión, que sigue estando conmigo. Pero Chaparro es el que se presentó conmigo en La Unión.

-¿En qué va a cambiar Alfredo Tejada tras la Lámpara Minera?

-Yo creo que Alfredo Tejada no va a cambiar absolutamente en nada, va a seguir siendo el mismo. Con las mismas ilusiones, los mismos proyectos, con ganas de enfocar mi nuevo disco... Aunque ahora será más fácil que se me abran puertas, de que no cueste tanto trabajo como me ha costado hasta el día de hoy. Seguiré haciendo lo de siempre pero con un poco más de facilidades.

-Uno de los alicientes del premio es la oportunidad de grabar un disco. ¿Aprovechará para grabar el trabajo del que nos viene hablando?

-Posiblemente. Aunque éste es una producción personal. Es un disco que tenía en mente antes de la Lámpara Minera, que lógicamente ahora incluirá los cantes mineros. Quiero incluir una murciana del Cojo de Málaga y la minera de Pencho Cros y la de Encarnación Fernández que me ha hecho ganador, como homenaje a La Unión. Por otra parte, hay varias discográficas que quieren trabajar conmigo. Tengo reuniones próximas para ver la forma más factible de hacerlo.

-¿Quién te ha felicitado hasta ahora?

-Desde Paco Cuenca, el Alcalde de Granada, hasta Miguel Poveda o Mayte Martín. Debo decir que le doy gracias a todos los compañeros de dentro y fuera del flamenco que me han felicitado, tanto de España como de fuera. No me da tiempo a responder. Estoy abrumado por tantas muestras de cariño.

-¿Quién no cree en usted todavía?

-No lo sé. Ni tampoco me importa mucho. Me importa más la gente que me quiere, la que me valora, la que me abre puertas, la gente que sabe que para mí esto no es sólo vivir por vivir. El flamenco es una forma de vida a la que estamos entregados. No llevamos dos días estudiando, llevamos una trayectoria muy larga. Me imagino que a no todos puedes agradar.

-¿Qué falta en el flamenco de nuestra ciudad?

-Reivindicaría a nivel institucional más ayudas a los flamencos de Granada. Yo he tenido muy poca ayuda. Ni Diputación ni Ayuntamiento ni Junta de Andalucía. Es una espinita que tengo clavada. Es necesario que se nos abran las puertas. Se deberían abrir salas para ensayar sin molestar a los vecinos, por ejemplo. Porque valores hay. Hay gente que canta, que toca y que baila muy bien, pero necesitamos más ayudas. Que el flamenco no se quede sólo en los tablaos de Granada a nivel turístico, sino que sea más profesional.

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