Romances de videntes en el Parapandafolk

Germán Díaz (izquierda) y Antonio Bravo, durante un momento de su actuación./J.J.G.
Germán Díaz (izquierda) y Antonio Bravo, durante un momento de su actuación. / J.J.G.

Hoy se clausura uno de los festivales más singulares y longevos de Andalucía dedicado a la música de raíz

J. J. GARCÍAÍLLORA

La segunda noche del Parapanda ha roto con todo lo anterior de años ya que fue una apuesta arriesgada por la tradición oral y el jazz, sí, jazz, que a estas alturas también es ya una música tradicional.

'Master de juglaría' se llamó el concierto que Javier Tárraga planteó con varios compañeros de camino y plazas: Felipe Alegre, Jaume Arnella, Salvador Lucio y él mismo, en torno a la narración rimada, los romances y dichos y sucedidos varios, contados con la gracia de Lucio, el rigor de Arnellla (¡que pone a El Caso como prueba de cargo!), la sección de sucesos a cargo de Alegre, y el hilo conductor de Tárraga en la de nacional. Así eran los medios de comunicación en los tiempos en que no había ni lo uno ni lo otro.

Esta actividad requiere de la participación del público, que la tuvo, compartiendo risas y aplausos, un poco más de ritmo interno propio y, desde luego, más silencio (léase respeto) de fondo. Pero es lo que hay. Conocimos con ellos la historia de los maquis Sabaté y Facerías, la del crimen 'todos a una' de Catrilblanco, alguna recetas de canibalismo infanticida, un erótico trío noble sin final feliz... y Tárraga puso el broche al 'set de juglaría' con el romance de Mariana Pineda.

La segunda parte estuvo a cargo de la Brigada Bravo-Díaz, asombroso proyecto instrumental del zanfoñista Germán Díaz y el guitarrista Antonio Bravo, usando tecnología 'previntage': un gramófono Pathé de cilindros de cera datado en 1901, una rolimónica del 29 y una caja de música 'programable' (¡con un rollo de papel perforado!) entre otros trastos de museo. Tocaron buena parte de las canciones de su disco dedicado a la BSO de la Gran Guerra de 1914, con material en cera de los archivos de una universidad californiana. Tras cada introducción informativa sonaba el original grabado en cera y, posteriormente, hacían su adaptación, absolutamente creativa y embelesadora, con más swing y jazz que otra cosa y de una creatividad asombrosa, con instrumentos medievales, loops futuristas y todo tipo de posibilidades, que consiguen que una zanfona suene como un sintetizador.

'Oh! Frenchy', la marcha 'Battle of the Marne', 'A little bit of sunshine', 'Indianola' o 'K-K-K-Katy' se convirtieron en juguetones estándares de jazz, caleidoscópicas piezas 'free' y hasta postorck al final. 'Sorpresa', 'originalidad', 'Brigada' y 'Bravo-Díaz' son sus tags, no los olviden.

El Parapandafolk de Íllora, que este año cumple su vigésimo séptima edición, se ha convertido en uno de los festivales más singulares y longevos de Andalucía. Más de una semana gratuita dedicada a la oralidad y a la música de raíz en los que se dan cita los amantes de la gran música.

Fotos

Vídeos