«He ofrecido la sede de mi Fundación a Granada, pero no obtengo respuestas ni compromiso»

Gómez Martínez, al frente de la Sinfónica de RTVE en un concierto reciente. /R. C.
Gómez Martínez, al frente de la Sinfónica de RTVE en un concierto reciente. / R. C.

Entrevista a Miguel Ángel Gómez Martínez, director de orquesta granadino | El más internacional de nuestros músicos, director de la Sinfónica de RTVE, estrena hoy una obra con la Banda Municipal de su ciudad

JOSÉ ANTONIO MUÑOZGRANADA

Llegó ayer a Granada, la ciudad que le vio nacer hace algunos años. Está en plenitud creativa. Prueba de ello es la obra 'Etapas de una vida', que estrenará esta tarde en el Centro Cultural Manuel de Falla, al frente de la Banda Municipal de Música de Granada. La misma a la que dirigió con tan sólo siete años en un histórico concierto en el Quiosco del Salón. Titular por segunda vez de la Sinfónica de RTVE -ya lo fue hace años-, a la que está sometiendo a una de sus 'curas' para ponerla de nuevo en órbita, mantiene intacto su fino humor y esa bendita costumbre de llamar a las cosas por su nombre, pese a quien pese.

-Vuelve a estar con 'su' Banda...

-Sí, y no de bandidos... (Risas). Fue la primera formación que dirigí y le tengo un gran cariño, sin duda. Es un placer volver a estar con ellos. Para mí, participar en una efeméride como esta, cuando se cumplen 100 años de su fundación. Además, cuando se cumplieron 50 años de aquel concierto del Salón que dirigí cuando contaba siete de edad, y repetimos aquel mismo programa. Fue muy entrañable.

-Además, estrena obra...

-Así es. Cuando me propusieron colaborar en el Centenario, había ciertas dificultades de agenda para ensayar un concierto completo. Entonces, se me ocurrió que podía escribir una obra de homenaje a la propia Banda, y así podríamos encajar mejor los ensayos. Esta obra se llama 'Etapas de una vida', y recorre su historia a través de distintas fases en su desarrollo: la niñez, la juventud y la madurez. La idea de crear este poema sinfónico vino de mi esposa, Alessandra, tan granadina como la Banda y como yo mismo. Me informé sobre la plantilla actual que tiene, y la he escrito pensando en esa conformación de instrumentos. Es una obra 'divertida', pero a la vez, muy seria. Tiene un primer movimiento en forma de sonata, el segundo es un 'scherzo' con forma de vals, y el tercero es una especie de 'fantasía', con una introducción lenta y un desarrollo 'allegro' que termina brillantemente. Tiene la particularidad de que los tres movimientos finalizan con la misma melodía y armonía, pero con distinto ritmo.

-Hablando de ritmos, ¿a qué ritmo van los cursos de la Fundación que lleva su nombre, y que han comenzado este año en Madrid?

-Ahora mismo, estamos en pleno trabajo, con seis áreas de preparación distintas, que se dividen a su vez en varias más. Sinceramente, no existe un programa tan completo como el nuestro, y vamos a ser pioneros, por ejemplo, en preparación de correpetición, que no se estudia en los conservatorios. Contamos con el aval de la Universidad Politécnica de Madrid y de la propia Dirección General de Universidades, por lo que el objetivo final es poner en marcha el primer programa de Doctorado en Música Pura en España, que ahora sólo cuenta con doctores en Musicología. Hasta hoy, para ser un doctor en Música Pura, como es mi esposa, se debe seguir un programa combinado de varias disciplinas en diversos centros académicos, por lo que pienso que el paso adelante que supone este programa académico es grande.

-¿Por qué esos cursos, y su propia Fundación, no residen en Granada?

-Cuando dirigí el pasado año en el Festival de Música y Danza, manifestamos, de nuevo, al alcalde nuestro deseo de que la sede de la Fundación fuera Granada. Por múltiples razones: porque tanto Alessandra como yo somos granadinos de pura cepa, porque esta es la ciudad que me vio nacer y porque siento un inmenso cariño por ella. Tenemos un legado muy importante en partituras, discos, material audiovisual y documentos académicos que quería que estuvieran aquí. Pero tras dos años de gestiones, cartas enviadas pero nunca contestadas, y silencios, mucho nos tememos que vamos a tener que renunciar a esa idea. Me duele profundamente, pero instalar esa Fundación en Granada requiere compromiso, y no lo hay.

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