Heras-Casado conquista el corazón de Europa

El director de orquesta Pablo Heras-Casado, en Frankfurt.
El director de orquesta Pablo Heras-Casado, en Frankfurt. / IDEAL

El granadino dirigió el pasado jueves un concierto en Frankfurt, donde la música española de Falla, Chapí y Giménez fue la protagonista principal

OLGA AGEAGranada

El director de orquesta granadino, Pablo Heras-Casado, dirigió el pasado jueves 25 un espectáculo muy especial en Frankfurt (Alemania). Junto a la Frankfurt Radio Symphony, actuó ante unas quince mil personas, en un concierto en el que la música española fue la única protagonista. Obras de Manuel de Falla, Ruperto Chapí o Gerónimo Giménez, inundaron de vitalismo, pasión y alegría a todos los asistentes.

Pablo Heras-Casado goza de una extraordinaria carrera profesional y su éxito continúa imparable. Desde que empezara a realizar sus primeros pinitos en el mundo musical a los siete años, no ha parado hasta el día de hoy. Ha trabajado con músicos de referencia y ha dirigido orquestas de la talla de la Chicago Symphony o la Orquesta de St. Luke. Los críticos musicales definen a este granadino como un director de primerísima categoría, con una mente brillante y una interpretación excelente en todas y cada una de sus actuaciones.

Volvió a demostrar sus habilidades junto a la Frankfurt Radio Symphony, con la que ofreció un concierto gratuito al aire libre, y a orillas del río Meno, un lugar privilegiado. «Es un parque donde la gente va a pasar sus ratos libres, donde van a hacer deporte, a pasear o simplemente a relajarse», dice el director. Un lugar idóneo con cabida suficientes para todos los asistentes.

«La música española transmite emociones universales, que son compartidas»

De la mano de un programa vibrante y muy cuidado, los músicos interpretaron siete obras españolas, no únicamente de compositores del país, sino también de compositores extranjeros que admiraban España e inspirados por su cultura, compusieron piezas para rendirle homenaje. «Es muy importante darle tradición internacional a nuestra música», explica el granadino.

Las obras que conformaron el programa fueron 'Capriccio espagnol' del compositor ruso Rimski-Korsakov; 'Noches en los Jardines de España' de Manuel de Falla; 'Alborada del gracioso' y 'Rapsodie espagnole' del francés Maurice Ravel. Además, los músicos interpretaron un par de piezas de zarzuela. «Era importante en este programa, con música tan variopinta, mostrar la zarzuela española». Las seleccionadas para la ocasión fueron 'La Revoltosa' de Chapí y 'La boda de Luís Alonso' de Giménez, con la que finalizó el concierto.

Piezas repletas de vitalismo, pasión, fuerza y energía que calaron en lo más íntimo del público y que transmitieron y trasladaron el auténtico sonido español hasta las calles de la ciudad alemana. Obras, dice Pablo Heras-Casado, propias de nuestra cultura, repletas de contrastes, que discurren entre la alegría, la vivacidad y el brillo, mezclándose con un folclore repleto de sutileza y misterio.

El concierto fue único, diferente y moderno. «Fue un espectáculo exclusivo, muy distinto a otros. Normalmente, los conciertos son más tradicionales».

Fue un evento mediático con una técnica muy preparada y ensayada: «La acústica era diferente y tuvimos que prepararla muy bien», dice Heras-Casado. Una función muy estimulante que se retransmitió en directo para que desde otras partes del mundo disfrutaran de su calidad. «Estoy muy emocionado y me siento muy orgulloso, estar conectado a través de la televisión e Internet a una audiencia mucho más amplia es increíble».

La conversación con los músicos durante la actuación fue también muy emocionante. La Frankfurt Radio Symphony está compuesta por casi 100 intérpretes procedentes de diferentes partes del mundo. Aunque en su mayoría, alemanes, también había músicos españoles, franceses o ingleses, quienes vivieron intensamente el espectáculo. Unidos a través del lenguaje de la música, conectaron de una manera especial, atrapados por la mezcla de sentimientos que transmite la música española. «La música de España transmite emociones universales, así que independientemente de la cultura que tengamos, son compartidas».

Alrededor de quince mil personas asistieron al concierto, un público muy variopinto, desde gente mayor, hasta jóvenes, e incluso, familias al completo. Una audiencia diferente, sensible y reactiva, que disfrutó durante toda la velada.

El director, como ya es habitual, prescindió de la batuta, una práctica poco habitual y rompedora. «Desde el principio lo hice así porque me siento más cómodo».

Tras este éxito, el director se muestra optimista y espera la misma aceptación en los próximos conciertos. Su agenda está completa, Londres, Berlín o Miami, son algunos de sus siguientes destinos. Todo ello, es fruto de las ganas, el esfuerzo, la pasión y la dedicación que pone el director en su trabajo: «Lo que me propongo es ser mejor músico y mejorar cada día».

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