¿Qué le falta al Granada Sound para jugar en Primera?

¿Qué le falta al Granada Sound para jugar en Primera?
Ramón L. Pérez

El festival entra en la liga de los macroeventos, pero tiene que pulir detalles

EDUARDO TÉBARGRANADA

El Granada Sound dio un salto de gigante en 2016 y refrenda su consagración este año. El festival ha entrado en la liga de los macroeventos musicales más destacados del país. Mantiene el techo de asistencia de la edición anterior, una horquilla de 20.000 personas al día. Más de la mitad compraron sus entradas y abonos fuera de la provincia. Es la tendencia de este segmento de la industria cultural.

Los grupos ya no ganan dinero con la venta de discos: el negocio está en el directo. Y el fenómeno social, en los festivales. Más de mil citas se reparten por la geografía española. Los grandes superan ya, entre todos, los tres millones y medio de asistentes. Granada cuenta con el decano de los festivales gratuitos de rock de Europa (Zaidín Rock) y se ha puesto las pilas con iniciativas emergentes de talla XL (En Órbita, Bull Music Festival). Pero, ¿qué le falta al Granada Sound para jugar en primera división?

LAS IMÁGENES DEL FESTIVAL

Cartel internacional

Las bandas más solicitadas del pop nacional han pasado por el Granada Sound. En esta edición –la sexta– encabezaban el cartel Los Planetas, Lori Meyers, Sidonie, Iván Ferreiro, Maga y Dorian. La única presencia foránea era la de los noruegos Kakkmaddafakka. Los conjuntos españoles funcionan –ahí está el modelo del éxito del Sonorama Ribera–, pero los festivales más pujantes de la actualidad, los que se han colado en la élite, apuestan por ganchos ambiciosos. Véase a Pixies en el Low, a Foo Fighters en Mad Cool o a The Jesús and Mary Chain en el Noroeste. Granada acogió actuaciones épicas de Iggy Pop, Sonic Youth o Terrorvision en los noventa con el Espárrago Rock, un hito que generó doce puestos de trabajo estables, contó con 2.000 millones de las antiguas pesetas de presupuesto y una asistencia media de 18.000 personas por jornada.

Ubicación

El Paseo del Cortijo del Conde es el emplazamiento dispuesto en 2016 para la celebración del Granada Sound. Se trataba, entonces, de una solución alejada del mundanal ruido tras las quejas vecinales de 2015, cuando el evento tuvo lugar en el recinto ferial de la Zona Norte de la capital. Antes se había anunciado su ubicación en la Huerta del Rasillo. Y antes se instaló en Armilla. En sus orígenes, apenas un millar de aficionados asistieron al nacimiento del festival en la Plaza de Toros. El año pasado, el alcalde, Francisco Cuenca, se comprometió a apoyar el Granada Sound y a garantizar un espacio fijo para su desarrollo. El Cortijo del Conde parecer ser el lugar donde el evento ha plantado raíces. Sin embargo, el terreno de la Carretera de Córdoba reúne incomodidades: dificultad para aparcar, lejanía de la urbe, ausencia de servicios cercanos, y un suelo casi intransitable de tierra y chinos. Eso sí, los taxis y lanzaderas facilitaron el transporte.

Fluidez

La reciente edición del Granada Sound ha sido la que más críticas ha acumulado sobre la organización. En especial, por las colas eternas para recoger la pulsera de acceso. Las quejas se han cebado también con la lentitud para algo tan elemental como pedir un refresco o una cerveza. «Faltan camareros», se repetía una y otra vez. Con todo, esto es una constante en el universo festivalero: esperas interminables, altas temperaturas y precios disparados de las consumiciones.

Trato a la prensa

No resulta fácil escribir una crónica del Granada Sound sobre el terreno, como tampoco el trabajo de los fotógrafos. No hay donde sentarse a redactar ni apoyar el ordenador. El festival no dispone de espacio para recargar las baterías de los móviles y las cámaras. Una circunstancia que contrasta con las condiciones de la labor de la prensa en eventos similares. La aglomeración de gente propició abundantes pérdidas de cobertura. Y ni hablar de un punto wifi. El Granada Sound se retransmitió por Twitter, pero sólo a ratos.

Fotos

Vídeos