'Crimen, sabotaje y creación', el regreso de Lagartija Nick

La banda tocará el disco entero en directo el próximo 14 de abril en la sala El Tren. /JUAN JESÚS GARCÍA
La banda tocará el disco entero en directo el próximo 14 de abril en la sala El Tren. / JUAN JESÚS GARCÍA

Tras 'Zona de conflicto', su último álbum de estudio', la banda regresa con un disco en el que participan sus miembros originales

JUAN JESÚS GARCÍA GRANADA

En la primavera pasada salía un disco 'de tributo' a Lagartija Nick llamado 'Inercia, el párpado del puerco espín', presentado por su promotor como un homenaje a un grupo esencial "de la generación perdida entre los 80 y el indie: Surfin Bichos, La Granja, BB sin Sed, Los Negativos, Enemigos, Flechazos o Las Ruedas". Aparentemente el grupo estos últimos años ha estado disperso en otras aventuras, pero manteniendo la V.O. para las reposiciones en directo de sus primeros discos. Entre registros en solitario, reediciones de su catálogo en CBS y del monumental 'Omega', la evangelización morentina... han ido pasando los años... Sin embargo el punto de luz roja en el fondo del ojo de Lagartija Nick siempre ha permanecido encendido.

Tras 'Zona de conflicto', su último álbum de estudio, aparece en esta recta final del año una nueva referencia de la longeva formación en su versión original, con Juan Codorniú y M.A.R. Pareja, además de un buen número de colaboradores y amigos. Como elemento de continuidad el título corresponde a una canción de aquel trabajo de 2011. Como elemento diferenciador la continua presencia de la memoria y la obra de Jesús Arias. «Jesús vertebra todo el disco y le da coherencia como unidad. Queríamos hacer valer su biografía, su talento, su inmensa creatividad y también su propia vida, como víctima de una violencia sistémica», precisa Juan Codorniu, guitarrista de Lagartija.

Precisamente en una semana de homenajes a su hermano Jesús, en el teatro José Tamayo sonaron las primeras canciones de esta duodécima referencia de la banda. Y ya entonces se pudieron detectar las líneas maestras de la futura grabación, su interés por personajes de la historia granadina del siglo XX, así como la recuperación del legado grabado o inédito de su hermano, presente hasta en la idea del fanzine-prensa del libreto del disco (obviamente más aprovechable en la versión 33rpm).

El álbum rinde homenaje a Jesús Arias y a Víctor Blaya Quero 'Charico'

Con este trabajo que están defendiendo en los medios con una convicción de otros tiempos, y que en directo sonará entero en la sala Tren el 14 de Abril (¡el día de la República!), reaparecen los sonidos de esa empalizada de guitarras crispadas e iracundas, acaso con mayor 'alta fidelidad' que entonces, pero plenas de intenciones; también el delirante futurismo real del 'camino al arco iris' tecnológico de piezas míticas pasadas, puesto al día en el país de "Geogle-Oz" y con el 'Bitcoin' como moneda de curso legal. «Es un sonido natural nuestro, nos sale en cuanto nos juntamos los cuatro; pero queríamos actualizarlo, se trataba de mantener nuestro sonido característico de siempre pero no de repetirlo», comenta el guitarrista.

La revisión de 'Agonía-agonía' nos devuelve a una segunda parte del 'Gilmore 77', como el mundo oxidado de 'Blade Runner 2' es más angustioso que su antecedente. Jesús también aporta la letra de 'El teatro bajo la arena' y la aún vigente treinta años después, 'Europa Europa', así como el final (sólo en cedé) de 'Exilio' e inspira el adiós con una polifonía de bólidos bramando.

Ciento por ciento Lagartija son canciones como 'Analema' (ahí está el el Arias más cósmico) o la 'Ira de noviembre', con una fritura de guitarras que rellena toda la información que llega al oído, donde se ahogan versos de ecos lorquianos: «la ira de noviembre siete lunas tiene...». Por no hablar de 'Nuda vida', una genuina canción-riff, (a lo afterpunk), tortuosa e inmediata, aportación de Juan Codorniu en fondo y forma.

Con letra de Isabel Daza se dobla la esquina sureña de 'La soledad es política', un tema trianero con una letanía que recuerda al Jesús Arias de 'Rimado de Ciudad'. Ahondando en ese 'surismo' aparece 'Soy de otra Andalucía', unas sevillanas en su momento creadas por el grupo de folk protesta Gente del Pueblo; la cantaban en los años setenta y Lagartija la utiliza para reivindicar (con ese tono común a Carlos Cano) la otra Andalucía, la que no se divierte. Porque, como bien señala Eduardo Tébar en la presentación, este disco es «de lamento y reivindicación». Y en esta segunda determinación no cabe sorpresa (o sí: nunca antes se han mostrado tan guionizados) ante el relato completo que anticipa por granaínas Juan Pinilla sobre los últimos momentos de los hermanos Quero, casi un western urbano o un documental del 'Canal Memoria Histórica'. Precisamente en la puerta de la cueva sacromontina donde cayó Pedro Quero, una "mina de agua", la mina de El Cutis, se han fotografiado para la promoción. En una segunda rehabilitación aparece también el malogrado cantaor Víctor Blaya Quero 'Charico', sugiriendo dolor ausente desde una pista de voz recuperada para la ocasión. La voz de un Jeff Buckley del flamenco como compara Pinilla. «El Charico precisamente fue el hilo conductor de este tema», puntualiza Codorniu, que sigue: «Antonio le conocía, y hablando con su entorno salió el nombre de sus abuelos, los Quero, a los que Jesús había dedicado un reportaje. Se puso a investigar concienzudamente, habló con los familiares e incluso incluyó sus palabras literalmente en la letra de la canción».

Aún jugando con abrasante fuego emocional en buena parte de sus contenidos, y más aún de sus intenciones, este 'Crimen Sabotaje y Creación' ofrece instantáneas menos intensas: una vertiente pop con la hermosa 'Canción del tiempo' (con ese rifff tan Godfathers) o 'Exilio', cuya letra parece una confesión susurrada, prolongada hasta el infinito por una majestuosa exhibición de tristeza y paz, un original de Jesús, en unas grabaciones personales, con forma de adagio muy emotivo que descomprime y sosiega. «Este disco tiene tres vías de acceso: una hacer un balance nuestro (de hecho lo hacemos también en directo); otro una incursión por el folclore andaluz casi más que por el flamenco, y la tercera incorporar todo el espíritu crítico y creativo de Jesús Arias», concluye Juan Codorniu.

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