«Mis canciones hablan de la condición humana»

Zenet pone el broche de oro a una nueva edición del Festival de Jazz./J.J.G.
Zenet pone el broche de oro a una nueva edición del Festival de Jazz. / J.J.G.

El artista cierra hoy (a partir de las 21 horas) en el Isabel la Católica la actual edición del Festival de Jazz de Granada

JUAN JESÚS GARCÍAGRANADA

Tras probar en los más diferentes oficios, asomarse como actor a numerosas películas en papeles menores, 'Zenet' (Antonio Manuel Mellado, Málaga, 1967) se ha convertido, ya para inmortalidad, en un crooner andaluz de sombrero borsalino de entre guerras, y que bajo el nudo de la corbata lleva el de la garganta. Su disco 'Los mares de China' fue una revelación en su primera temporada, y varios discos después ha llegado 'Si sucede conviene', premiado como 'mejor disco de jazz español' este año en los Premios de la Música Independiente. Zenet viene para cantarlo en la clausura del Festival de Jazz hoy en el teatro Isabel la Católica.

-Zenet es Zenet, pero son uno y trino con Taboada y y Laguna, ¿no?

-Sí, cada uno tenemos lo que le falta al otro. Nos profesamos un respeto mutuo. Si ellos cantaran, querrían hacerlo como yo y ya me gustaría a mí escribir como Laguna o tocar la guitarra como Taboada.

«Los promotores están rompiendo ese prejuicio sobre si lo nuestro es jazz o no»

-¿Ha aparcado al Zenet actor y al Zenet Pintor?

-Al pintor no porque va conmigo y me relaja. Ahora estoy con el barroco gracias a una maestra japonesa que es una maravilla. Me gusta volver a los clásicos, también en la literatura. El cine es una profesión de estar muy encima, de relacionarte, haciendo pruebas... y una vez que te distancias sólo te llega alguna oferta por algún amigo director de casting y poco más.

-Aunque en directo los dos se dejan ver bastante...

-Es que vamos muy unidos. (Risas) Siempre he sido un animal de escenario. Desde el colegio apuntaba maneras, cuando hice 'El Principito', siendo muy chico, ya en aquellos tiempos me pareció el escenario un espacio muy natural. Hay artistas para los que es un trámite o un suplicio: Lou Reed decía que si pudiera saltar del estudio al público, sin hacer giras, estaría encantado. Yo en cambio me encuentro muy a gusto rompiendo la cuarta pared y comunicándome con el público, ver sus ojos y sentirlos.

-Ahora en los grandes teatros donde actúa es más difícil ver a nadie...

-Ya sólo las primeras filas, pero se nota cuando hay un silencio de concentración máxima, y notas una respiración unánime con uno, esa experiencia es fantástica.

-Le decía lo de la puesta en escena porque los compañeros fotógrafos aseguran que usted en directo es un festín...

-(Risas) Me gustan esos momentos que les gusta fotografiar. Yo en el escenario vivo de puertas hacia dentro buscando una complicidad con los músicos, en las miradas, risas... Notar que todo fluye y que creamos un momento interesante es muy emocionante, y supongo que digno de inmortalizar desde el visor de la cámara.

-¿Cómo Antonio Manuel Mellado diseñó el personaje?

-Por mi parte, a partir de las referencias que uno tiene. El personaje final es un cúmulo de referentes, musicales, visuales... al mundo de los años 30,40,50, de modelos estéticos, sonoros... La verdad es que no hice un gran esfuerzo en inventármelo porque yo tiraba de cosas que tenía muy a mano, el sombrero lo tenía ya, y sólo me faltaba el chaleco y la corbata. (Risas)

-Si no existiese el amor, ¿Zenet sería un 'crooner' instrumental?

-Yo me aprovecho del personaje, nadie sabe qué parte de mis canciones es autobiográfica y cuál no. El personaje es un álter ego de esta trinidad que hablábamos antes, si es una vivencia de alguno de los tres o de ninguno, y lo colocamos en ese 'cul de sac' que es Zenet. Yo creo que el amor es una excusa, si no existiese haría lo mismo porque hablo de la condición humana: de lo que hay que aceptar o no, de no resignarse, de ser mejor cada día, de verse reflejado en la coherencia y la honestidad...

-Cuando le llaman 'crooner', ¿el modelo es el de Hollywood o el latino de los Vallejo, Puntillita, Portillo o el gran Benny Moré?

-Cualquiera me vale porque es una imagen mítica que pertenece a la humanidad, pero es un referente sobre todo visual. Yo creo que tengo una mezclilla de todos. Luego resulta que la definición del diccionario es otra, pero un tipo que va con sombrero y traje delante de un banda es un 'crooner', aunque sea Rubén Blades. En mi caso llevo ese imaginario colectivo a un puntillo sureño... Y aún más porque todos los trajes que me pongo están hechos en Granada por Javier Cañizares, un orgullo granadino.

-Este año tocan festivales de jazz... Cartagena, Granada...

-Y Murcia, Tánger, Ceuta... parece que lo nuestro funciona muy bien y los promotores están rompiendo ese prejuicio sobre si lo nuestro es jazz o no. Cuando ven que llevamos quince festivales y nos premian al 'mejor disco de jazz' sin ser negros ni americanos... ¿a lo mejor es que lo de este tipo es jazz? (Risas)

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